Los Manes (plural), en la mitología romana, eran dioses familiares y domésticos por lo general asociados a otros llamados Lares o dioses familiares y Penates o dioses de la despensa. Eran espíritus de antepasados, que oficiaban de protectores del hogar. El Pater familias o cabeza de familia, era su sacerdote y oficiaba sus ceremonias religiosas y ofrendas en las viviendas.

En la antigüedad daban el nombre de Manes a las almas de los muertos que suponían errantes de un lugar a otro, como las sombras y a las cuales tributaban en ciertas ocasiones una especie de culto religioso. Los antiguos decían que eran hijos de la diosa Mania, y Hesiodo supone que tuvieron por padres a los hombres que vivieron durante el siglo o edad de plata, pero Bauier opina que su verdadero origen nació de la idea de que el mundo estaba lleno de genios, unos para los vivos, otros para los muertos, unos buenos y otros malos, etc.

Los antiguos no tenían ideas enteramente estables o fijas relativas a los Manes, así es que tan pronto los tomaban por almas separadas de los cuerpos, como por dioses infernales o simplemente por los dioses o los genios tutelares de los difuntos.

De todos los autores antiguos, Apuleyo es el que en su libro De Deo Socratis habla con más claridad de la doctrina de los Manes: El espíritu del hombre después que ha salido del cuerpo pasa a ser o se trasforma en una especie de demonio que los antiguos latinos llamaban lemures. Las almas de aquellos difuntos que habían sido buenos y tenían cuidado y vigilancia sobre la suerte de sus descendientes, se llamaban lares familiares pero las de aquellos otros inquietos, turbulentos y maléficos que espantaban los hombres con apariciones nocturnas se llamaban laruce y cuando se ignoraba la suerte que le había cabido al alma de un difunto, es decir, que no se sabía si había sido trasformada en lar o en larva, entonces la llamaban mane”.

Muchos autores antiguos atribuían o suponían a las almas de los difuntos una especie de cuerpos muy sutiles de la misma naturaleza del aire, pero organizado y en disposición de ejercer varias funciones de la vida humana como ver, hablar, entender, comunicar, pasar de un lugar a otro, etc.

Los antiguos creían que todas las almas de los hombres de bien pasaban a ser una especie de divinidades, por cuya razón solían grabar sobre los sepulcros estas tres letras iniciales D. M. S. Dis manibus sacrum, consagrada a los dioses Manes.

Los persas, los egipcios, los fenicios, los asirios y demás naciones de Asia veneraban las sombras de los muertos. Los bitinios al enterrar a los muertos les suplicaban que no los abandonasen y que volviesen alguna vez a verles; este culto se halla aún en lo interior de África y en muchos otros pueblos primitivos.

Orfeo fue el primero que introdujo entre los griegos la costumbre de evocar a los Manes. El culto de estos dioses se extendió por el Peloponeso y los invocaban en las calamidades públicas. Homero nos dice que Ulises les ofreció un sacrificio para obtener un feliz retorno a sus estados.

De todos los sacerdotes griegos, los tesalios eran los que más conocimiento tenían en el arte de evocar los Manes. En un campo cerca de Maratón se veían las tumbas de los guerreros atenienses que murieron peleando contra los persas. Pausanias dice que en su tiempo se creía que alguna que otra vez salían de ellas unos gritos penetrantes que espantaban a los viajeros. Otras veces, añade, no se creía percibir más que un ruido sordo parecido al que hacen muchos hombres que combaten, aquellos que ponían el oído para escuchar eran castigados por los manes; pero los pasajeros que seguían su camino sin pararse a averiguar, no experimentaban ningún mal resultado.

Algunas veces para aplacar la sombra irritada de aquel a quien un homicidio u otro accidente funesto le había quitado la vida, le inmolaban víctimas humanas o le erigían una estatua. Así es que deseando los éforos satisfacer o acallar los manes de Pausanias, le erigieron estatuas de bronce delante de las cuales ofrecían sacrificios todos los años.

Los habitantes de Platea tributaban un culto religioso a los que morían. Les ofrecían sacrificios sobre los sepulcros y las víctimas, coronadas de mirto y de ciprés, se inmolaban al son de flautas y otros instrumentos. Celebraban asimismo una fiesta general, en la cual todos los magnates montados en carros cubiertos de negro iban a los sepulcros a ofrecer incienso a los dioses de los infiernos. El primero constituido en dignidad entre ellos sacrificaba en seguida un Toro negro, suplicando a los manes que saliesen de sus moradas para beber la sangre de aquella víctima.

Era opinión generalmente recibida en los tiempos heroicos que los manes de aquellos que habían muerto en un país extranjero iban errantes procurando retornar a su patria.

Los griegos y romanos invocaban a los manes como divinidades, les erigían altares y les ofrecían Toros para obligarles a que protegiesen sus campos y espantasen a los que iban a robar los frutos cuya invocación o fórmula nos ha conservado Catón el Viejo.

De Roma pasó el culto de los manes a todas las regiones de Italia. Por todas partes se les elevó altares y se pusieron bajo su protección los sepulcros, cuyos epitafios principiaban siempre “Dis manibus”. Los lugares destinados a la sepultura de los muertos dedicados a los dioses de abajo “Dis inferis”, eran llamados “loca religiosa” mientras que los dedicados a los dioses de arriba “Dis superis”, se llamaban “loca sacra”.

Aquellos fanáticos que tenían una devoción particular por los manes y que querían tener con ellos relaciones o un comercio íntimo, se quedaban a dormir sobre los sepulcros a fin de tener sueños proféticos por medio de las apariciones de las almas de los difuntos.

Los altarse que erigían a los manes en Lucania, Etruria y Calabria eran siempre de dos en dos, puestos el uno al lado del otro, rodeados de ramas de ciprés y se tenía cuidado de no inmolar a la víctima hasta el momento en que tenía la vista fija en la tierra. Sus entrañas, conducidas tres veces en torno del lugar sagrado, eran enseguida echadas al fuego, en el cual había de consumirse toda la víctima. Estas ceremonias se comenzaban siempre a la entrada de la noche.

El ciprés era el árbol consagrado a los dioses manes. Se les representaba en los monumentos unas veces sosteniendo un árbol funerario, otras dando hachazos y esforzándose en derribar un ciprés porque este árbol no renueva una vez cortado y para indicar que después de la muerte no debemos esperar renacer sino milagrosamente.

El número nueve les estaba dedicado como el último término de la progresión numérica por cuya razón era mirado como el emblema del término de la vida. Las habas que según la creencia de los antiguos se parecen a las puertas de los infiernos, les estaban asimismo consagradas.

El sonido del bronce y del hierro les era inaguantable y les ahuyentaba, lo mismo que a las sombras infernales, pero la vista del fuego les era grata. Por esta razón, casi todos los pueblos de Italia solían poner en las urnas o sepulcros una lámpara.

Las personas ricas dejaban en su testamento un monto destinado para la conservación de estas lámparas y manutención de uno o más esclavos para cuidar de ellas. Era un crimen apagar estas lámparas, que castigaban rigurosamente las leyes romanas lo mismo que a los que violaban el lugar sagrado de los sepulcros. Sobre algunos monumentos antiguos los dioses manes son llamados Dii sacri, dioses sagrados, o Dii patrii, dioses protectores de la familia.

Los manes también eran llamados Di Manes (Di significa dioses), y las lápidas romanas a menudo incluían las letras D. M., que representaban Dis manibus, o dedicado a los dioses manes. La palabra también se utilizaba como una metáfora para referirse al Averno.

El vocablo Manes (espíritus de los muertos) deriva del protoindoeuropeo men- ‘pensar’. Son palabras relacionadas del griego antiguo “menos” (vida, fuerza) y el avéstico “mainyu” (espíritu).

Fuente: Wikipedia

Los primeros cristianos utilizaban Códigos secretos para confirmar si se encontraban ante una persona que compartía su religión. Uno de estos códigos era el “Ichthys” o Ichthus, palabra que en griego antiguo (ἰχθύς) significa Pez.

La hipótesis más acreditada es que un seguidor de el Cristo, cuando pensaba encontrarse ante otro cristiano clandestino, dibujaba una curva o media luna en la tierra. Si el otro dibujaba otra media luna completando así la figura de un pez, había una probabilidad muy elevada que se tratase precisamente de un seguidor de Jesús que conocía el código secreto cristiano. No olvidemos que los apóstoles eran pescadores.

Las letras que forman la palabra Pez en griego, cuando se escriben en mayúscula (ΙΧΘΥΣ), forman un acrónimo con las iniciales de la expresión “Iēsous Christos THeou Yios Sōtēr“, que significa “Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador” (en griego antiguo Ἰησοῦς Χριστός, Θεοῦ ͑Υιός, Σωτήρ).

Así, el pez se convirtió en uno de los primeros símbolos cristianos, junto a la imagen del Buen Pastor.

El Ichthys se usaba también para señalar las catacumbas cristianas durante las persecuciones contra la comunidad, de forma que sólo los cristianos sabían dónde estaban enterrados sus mártires, para rezar allí.

El pez se encuentra ya en monumentos romanos de las primeras décadas del siglo II, como la Capella Greca y las Capillas del Sacramento de la Catacumbas de San Calixto. Los primeros cristianos lo utilizaban en numerosos frescos y sarcófagos.

La referencia escrita del símbolo cristiano del pez más antigua que se conoce es de Clemente de Alejandría, (nacido en 150), quien recomienda (Paedagogus, III, XI) tener como sello una paloma o un pez. San Clemente no da explicación de estos símbolos, por lo que se puede concluir que ya eran ampliamente conocidos.

Los comienzos del cristianismo no fueron nada fáciles. Considerando que el propio Cristo fue crucificado y que los apóstoles fueron inmediatamente perseguidos de forma brutal, por no hablar de las crueles masacres del Imperio romano, es fácil imaginar que los primeros cristianos vivían su fe de forma prácticamente clandestina.

La asociación del Ichthys con al Eucaristía es enfatizada en el epitafio de Abercius, obispo de Hieropolis del siglo II, y en el epitafio de Pectorius de Autun.

Abercius nos dice que en su viaje a Roma, en todas partes recibió como alimento “el Pez del manantial, el grande, el puro“, como también “vino mezclado con agua junto con pan“.

Pectorius también habla del Pez como un delicioso alimento espiritual que nos da el “Salvador de los Santos”.

La asociación con la Eucaristía también es evidente en los frescos de la Catacumba de Santa Priscila. Después del siglo IV, el simbolismo del pez gradualmente disminuyó.

Si preguntamos al azar a un grupo de personas sobre el por qué la cruz es el símbolo del cristianismo, responderán mayoritariamente que es así porque Jesucristo murió crucificado.

Pocas son las personas que a pesar de profesar el cristianismo, saben que la cruz no se comenzó a utilizar como símbolo de su religión hasta el siglo IV d.C., casi trescientos años después de cuando se crucificó a Jesús, hasta entonces el dibujo en forma de pez era lo que los representaba.

Fue el emperador romano Constantino I (el mismo que promulgó en el año 313 d.C. el conocido Edicto de Milán por el cual daba libertad de culto y dejaba de perseguirse a los cristianos) quien unos años más tarde, concretamente en el 325, decretó en el Concilio de Nicea que el símbolo de los cristianos debía ser la cruz y lo hizo en base a una experiencia mística vivida por él mismo el 28 de octubre del 312, cuando se dirigía con su ejército a luchar contra el emperador Majencio en la batalla del Puente Milvio (era el periodo conocido como “tetrarquía” en el que el poder en el Imperio Romano era ejercido por cuatro personas).

Según relató el propio Constantino (y así lo recogió su biógrafo Eusebio de Cesarea en su obra “Vita Constantini”) dirigiéndose hacia la batalla miró hacia el firmamento y sobre el Sol apareció una cruz rodeada por la leyenda “In hoc signo vinces” (Con este signo vencerás). Quedo tan impresionado por tal aparición que esa misma noche soñó con Jesucristo y como éste le dijo que si usaba ese signo en sus batallas lo haría invencible ante sus enemigos.

A partir del Concilio de Nicea y tras los motivos dados por Constantino I, la cruz pasó a convertirse en el principal símbolo del cristianismo.

Se dice que las Amazonas viven en las montañas sobre Albania. Teófanes, que hizo la expedición con Pompeyo y estaba en el país de los albaneses, dice que Gelae y Legae, pueblo escita, viven entre las amazonas y los albaneses, y que el río Mermadalis fluye allí, a mitad de camino entre estas personas y las amazonas.

Pero otros, entre los que se encuentran Metrodorus de Scepsis y Hypsicrates, que tampoco conocían la región en cuestión, dicen que las Amazonas viven en las fronteras de los Gargarianos, en las estribaciones septentrionales de aquellas partes del Cáucaso, montañas que se llaman Ceraunian, las Amazonas pasan el resto de su tiempo, realizando sus varias tareas individuales, como arar, plantar, pastorear ganado, y particularmente caballos de entrenamiento, aunque los más valientes se dedican principalmente a cazar a caballo y practicar ejercicios bélicos.

Dicen que los pechos derechos se queman cuando son bebés, de modo que puedan usar fácilmente su brazo derecho para cada propósito necesario, y especialmente el de arrojar la jabalina; que también usan arco y sagaris, y escudo ligero, y hacen que las pieles de animales salvajes sirvan como cascos, ropa y fajas; pero que tienen dos meses especiales en la primavera en los que suben a la montaña vecina que los separa a ellos y a los gargarianos. Los Gargarianos también, de acuerdo con una antigua costumbre, suben allá para ofrecer sacrificios con las Amazonas y también para tener relaciones sexuales para engendrar hijos, haciendo esto en secreto y en la oscuridad, cualquier gargano al azar con cualquier amazona; y después de embarazarlas los envían lejos; y las hembras son retenidas por las amazonas, pero los machos son llevados a los gargarianos para ser criados; y cada gargariano a quien le llevan un niño lo adopta como propio, considerando al niño como su hijo.

El río Mermodas desciende de las montañas a través del país de las Amazonas y atraviesa Siracenê y el desierto intermedio, y luego desemboca en el lago Maeotis. Se dice que los gargarianos se trasladaron desde Themiscyra a esta región con las Amazonas, luego se rebelaron contra ellos y en compañía de algunos tracios y eubeos que habían vagado hasta el momento en guerra contra ellos, y que luego terminaron la guerra, se hizo un pacto sobre las condiciones antes mencionadas, es decir, que deberían tener tratos entre sí solo en el asunto de los niños, y que cada pueblo debería vivir de manera independiente del otro.

Algo peculiar ha sucedido en el caso de las Amazonas; porque nuestros relatos de otros pueblos, mantienen una distinción entre los elementos míticos y los históricos; porque las cosas que son antiguas, falsas y monstruosas se llaman mitos, pero la historia de la verdad, ya sea antigua o reciente, no contiene ningún elemento monstruoso, o solo muy raramente. En lo que respecta a las Amazonas, las mismas historias se cuentan ahora y siempre, aunque son maravillosas y más allá de la creencia. Por ejemplo, ¿quién podría creer que un ejército de mujeres, o una ciudad, o una tribu, podría organizarse sin hombres, y no solo organizarse, sino incluso penetrar en el territorio de otras personas y no solo dominar a los pueblos, avanzar hasta lo que ahora es Jonia, incluso enviar una expedición a través del mar hasta el Ática?. Esto es lo mismo que decir que los hombres de aquellos tiempos eran mujeres y que las mujeres eran hombres. Sin embargo, estas mismas historias se cuentan acerca de las amazonas e intensifican la peculiaridad mencionada y nuestra creencia en los relatos antiguos en lugar de los de la actualidad.

En cualquier caso, la fundación de ciudades y el darles nombres se atribuye a las Amazonas, como, por ejemplo, Efeso y Esmirna y Cymê y Myrinê; y también lo son las tumbas y otros monumentos; y Themiscyra y las llanuras sobre Thermodon, y las montañas que se encuentran sobre ellos son por todos los escritores mencionados como pertenecientes a las amazonas; pero dicen que las amazonas fueron expulsadas de estos lugares. Solo unos pocos escritores hacen afirmaciones sobre dónde se encuentran en el momento actual, pero sus afirmaciones son irrefutables e inconcebibles, como en el caso de Thalestria, reina de las amazonas, con quien, dicen, Alejandro se asoció en Hyrcania y tuvo relaciones sexuales por el bien de la descendencia; pero esta afirmación no es generalmente aceptada. De hecho, de los numerosos historiadores, aquellos que se preocupan más por la verdad, no hacen tal afirmación. Cleitarchus dice que Thalestria salió del Caspio y Thermodon y visitó a Alejandro; pero la distancia desde el país del Caspio a Thermodon es de más de seis mil estadios.

La historia que se ha difundido con el fin de glorificar a Alejandro no es aceptada por todos; y sus artíficies fueron hombres que se preocuparon por la adulación más que por la verdad. Por ejemplo: transfirieron el Cáucaso a la región de las montañas indias y del mar oriental que se encuentra cerca de esas montañas desde las montañas que se encuentran sobre Colchis y el Euxino; porque estas son las montañas que los griegos llamaron Cáucaso, que está a más de treinta mil estadios distantes de la India; y aquí fue donde colocaron la escena de la historia de Prometeo, porque estas eran las montañas más lejanas hacia el Este que eran conocidas por los escritores de esa época.

Y la expedición de Dionisio y Heracles al país de los indios parece una historia mítica de fecha posterior, porque se dice que Heracles liberó a Prometeo mil años después. Y aunque era una cosa más gloriosa para Alejandro someter a Asia hasta las montañas indias que simplemente al receso del Euxino y al Cáucaso, sin embargo, la gloria de la montaña y su nombre, y la creencia de que Jason y sus seguidores habían logrado la expedición más larga de todas, llegando hasta el vecindario del Cáucaso, y la tradición que Prometeo fue atado en los confines de la tierra en el Cáucaso, los escritores creyeron que estarían haciendo un favor al rey transfiriendo el nombre del Cáucaso a la India.

Las partes más altas del Cáucaso real son las más meridionales: las próximas a Albania, Iberia, Colquisia y Henioquios. Están habitados por los pueblos que en Dioscurias, se reúnen allí principalmente para obtener sal. De estas tribus, algunas ocupan las crestas de las montañas, mientras que las otras tienen sus moradas en las cañadas y viven principalmente de la carne de animales salvajes, y de frutas silvestres y leche. Las cumbres de las montañas son intransitables en invierno, pero la gente las asciende en verano sujetando a sus pies amplios zapatos hechos de cuero de buey crudo, como tambores, y provistos de espinas, a causa de la nieve y el hielo. Descienden con sus cargas deslizándose sobre pieles, como es costumbre en Atropatia Media y en el Monte Masius en Armenia; allí la gente también sujeta discos de madera provistos de clavos en las suelas de sus zapatos. Tales, entonces, son las alturas del Cáucaso.

A medida que uno desciende a las estribaciones, el país se inclina más hacia el norte, pero su clima es más suave, ya que limita con las llanuras de los Siraces. Y aquí también hay algunos trogloditas, que a causa del frío, viven en cuevas; pero incluso en su país hay mucha cebada. Después de Troglodytae uno llega a ciertos Chamaecoetae y Polyphagi, como se les llama, y a las aldeas de los Eisadici, que son capaces de cultivar porque no están del todo expuestos al norte.

Los siguientes pueblos a los que se llega entre el lago Maeotis y el mar Caspio son los nómadas, los nabiani y los panxani, y luego las tribus de los siraces y los aorsi. Se cree que los Aorsi y los Siraces son fugitivos de las tribus superiores de esos nombre y los Aorsi están más al norte que los Siraces. Ahora Abeacus, rey de los Siraces, envió veinte mil jinetes en el momento en que Farnaces tenía el Bósforo; y Spadines, rey de los Aorsi, doscientos mil; pero los superiores Aorsi enviaron un número aún mayor, ya que tenían dominio sobre más tierras, y casi se puede decir, gobernaban la mayor parte de la costa del Caspio; en consecuencia, podían importar a los camellos la mercancía india y babilónica, recibiéndola a su vez de los armenios y los medos, y también, debido a su riqueza, podían usar adornos dorados. Los Aorsi viven a lo largo del Tanaïs, pero los Siraces viven a lo largo del Achardeüs, que fluye desde el Cáucaso y desemboca en el lago Maeotis.

(Estrabón Libro XI, capítulo 5)

 

La mayor parte de Iberia está bien construida, las ciudades y granjas tienen sus techos cubiertos de azulejos, y sus casas así como sus mercados y otros edificios públicos están construidos con habilidad arquitectónica.

Partes del país están rodeadas por las montañas del Cáucaso; valles fructíferos comprenden la totalidad de Iberia y limitan con Armenia y Colchis. En el medio hay una llanura cortada por ríos, la más grande es la del Cyrus. Este río tiene su comienzo en Armenia, desemboca inmediatamente en la llanura mencionada, recibe tanto el Aragus, que fluye desde el Cáucaso, como otros arroyos, y desemboca a través de un estrecho valle en Albania; y entre el valle y Armenia fluye en gran volumen a través de llanuras que tienen pasto muy bueno, recibe aún más ríos, entre los que se encuentran Alazonius, Sandobanes, Rhoetaces y Chanes, todos navegables, y desemboca en el Mar Caspio.

La llanura de los íberos está habitada por personas bastante inclinadas a la agricultura y a la paz, y se visten según la moda armenia y la mediana; pero la porción mayor, o guerrera, ocupa el territorio montañoso, viviendo como los escitas y los sármatas, de quienes son vecinos y parientes; sin embargo, también se dedican a la agricultura. Y reúnen a muchas decenas de miles, tanto de su propia gente como de escitas y sármatas, cuando ocurre algo alarmante.

Hay cuatro pasos que llevan a su país; uno a través de Sarapana, un bastión de Colchia, y a través de los angostos desfiladeros de allí. A través de estos desfiladeros, el Phasis, que se ha hecho transitable por ciento veinte puentes debido a las curvas de su curso, fluye hacia Colchis con un torrente violento, la región cortada en barrancos por muchos torrentes en el momento del fuerte lluvias. El Phasis se levanta en las montañas que se encuentran encima de él, donde es abastecido por muchas fuentes; y en las llanuras recibe aún otros ríos, entre los que se encuentran el Glaucus y el Hippus. Así, lleno y habiéndose convertido en navegable, sale hacia el Ponto; y tiene en sus márgenes una ciudad que lleva el mismo nombre; y cerca de ella es un lago. Tal es entonces, el paso que conduce de Colchis a Iberia, siendo encerrado por rocas, por fortalezas.

Desde el país de los nómadas en el norte hay un dificil ascenso a Iberia que requiere tres días de viaje; y después de este ascenso llega un estrecho valle en el río Aragus, con un camino de una sola fila que requiere un viaje de cuatro días. El final del camino está custodiado por una fortaleza que es difícil de capturar.

El paso que conduce de Albania a Iberia primero se corta a través de la roca, y luego lleva a través de un pantano formado por el río Alazonius, que cae del Cáucaso.

Los pasos desde Armenia a Iberia son los desfiladeros del Cyrus y los de Aragus, antes de que los dos ríos se encuentren, tienen en sus bancos ciudades fortificadas que están situadas sobre rocas, estos son aproximadamente dieciseis estadios distantes el uno del otro, me refiero a Harmozicê en el Cyrus y Seusamora en el otro río. Estos pasos fueron utilizados primero por Pompeyo cuando partió del país de los armenios, y luego por Canidio.

También hay castas entre los habitantes de Iberia:

La primera de todas, es aquella de la cual designan a sus reyes, siendo el designado el pariente más cercano a su predecesor y el mayor, mientras que el segundo en línea administra justicia y manda al ejército.

La segunda casta es la de los sacerdotes, que entre otras cosas atienden todos los asuntos de controversia con los pueblos vecinos.

La tercera es de los soldados y los granjeros.

Y la cuarta es la gente común, que son esclavos del rey y realizan todos los servicios que pertenecen al sustento humano. Sus posesiones se tienen en común por ellos según las familias, aunque el mayor es gobernante y mayordomo de cada estado. Tales son los íberos y su país. (Estrabón Libro XI, capítulo 3)

Los albaneses están más inclinados a la vida de pastor que los íberos y más cercanos a los nómadas, excepto que no son feroces; y por esta razón solo son moderadamente belicosos. Viven entre los íberos y el mar Caspio, su país limita con el mar hacia el Este y en el país de los íberos hacia el Oeste.

De los lados restantes, el norte está protegido por las montañas Caucásicas (porque estas montañas se encuentran por encima de las llanuras, aunque sus partes próximas al mar se llaman generalmente ceraunianas), mientras que el lado Sur está formado por Armenia, que se extiende a su costado; y gran parte de Armenia se compone de llanuras, aunque gran parte de ella es montañosa, como Cambysenê, donde los armenios confluyen tanto con los íberos como con los albaneses.

El Cyrus, que fluye a través de Albania, y los otros ríos por los que se suministra, contribuyen a las excelentes cualidades de la tierra, y sin embargo, empujan hacia atrás el mar, ya que el cieno, arrastrado en grandes cantidades, llena el canal y en consecuencia, incluso las islas adyacentes se unen al continente y forman cardúmenes desiguales y difíciles de evitar, y su desigualdad empeora por el retroceso de las mareas. Además, dicen que la desembocadura del río está dividida en doce bocas, algunas de las cuales están obstruidas por limo, mientras que las otras son poco profundas y no dejan ni un lugar de amarre.

En cualquier caso, aunque la orilla está lavada por todos lados por el mar y los ríos por una distancia de más de sesenta estadios, cada parte de ella es inaccesible; y el cieno se extiende incluso hasta quinientos estadios, haciendo que la costa sea arenosa. Cerca de allí también está la desembocadura de los araxes, una corriente turbulenta que fluye desde Armenia. Pero el sedimento que este río empuja delante de él, haciendo que el canal sea aceptable para su corriente, es compensado por el Cyrus.

Tal vez este pueblo no tenga necesidad de un mar; de hecho, tampoco hacen uso de su tierra, lo que produce, todo tipo de fruta, cada planta, incluso los árboles de hoja perenne, se recibe con poca atención, y las cosas buenas todas “brotan para ellos sin siembra y arado,” de acuerdo con aquellos que han hecho expediciones allí, que describen el modo de vida allí como “Cyclopeian”.

En muchos lugares, en cualquier caso, dicen, la tierra cuando se siembra una sola vez produce dos cosechas o incluso tres, la primera una cosecha de hasta cincuenta veces, y eso también sin arar entre cultivos; e incluso cuando es arado, no es arado con una parte de hierro, sino con un arado de madera moldeado por la naturaleza. La llanura como un todo está mejor regada por sus ríos y otras aguas que las llanuras de Babilonia y Egipto; en consecuencia, siempre mantiene una apariencia herbácea, y por lo tanto también es bueno para el pasto. Además de esto, el clima aquí es mejor que allí. Y la gente nunca escarba sobre las vides, aunque las poda cada cinco años; las nuevas vides comienzan para producir fruta el segundo año, y cuando maduran rinden tanto que las personas dejan una gran parte de la fruta en las ramas. También el ganado en su país prospera, tanto el domesticado como el salvaje.

Los habitantes de este país son inusualmente guapos y grandes. Son francos en sus tratos, y no mercenarios, porque en general no usan dinero acuñado, ni conocen ningún número mayor a cien, sino que llevan a cabo negocios por medio del trueque, y viven una vida tranquila. Tampoco están familiarizados con medidas y pesos precisos, y no toman en cuenta la guerra, el gobierno o la agricultura. Pero aún luchan tanto a pie como a caballo, tanto en armadura ligera como en armadura completa, como los armenios.

Envían un ejército mayor que el de los íberos; porque ellos equipan a sesenta mil infantes y veintidós mil jinetes, el número con el que arriesgaron todo contra Pompeyo. Contra los forasteros, los nómadas se unen con los albaneses en la guerra, como lo hacen con los íberos, y por las mismas razones; y además, a menudo atacan a las personas y por consiguiente, les impiden cultivar.

Los albaneses usan jabalinas y arcos; y usan corazas y grandes escudos oblongos, y cascos hechos de pieles de animales salvajes, similares a los que usan los íberos.

Al país de los albaneses pertenece también el territorio llamado Caspianê, que recibió su nombre de la tribu Caspio, como también lo era el mar; pero la tribu ahora ha desaparecido.

El paso de Iberia a Albania conduce a través de Cambysenê, un país sin agua y accidentado, hasta el río Alazonius. Tanto la gente como sus perros adoran la caza, y se dedican a ella no tanto por su habilidad en ella como por su amor hacia ella.

Sus reyes, también, son excelentes. En la actualidad, de hecho, un rey gobierna a todas las tribus, pero anteriormente las distintas tribus fueron gobernadas por sus propios reyes según sus diferentes idiomas. Tienen veintiséis idiomas, debido al hecho de que no tienen medios fáciles de relación mutua. El país produce también algunos reptiles mortales y escorpiones.

En cuanto a los dioses, ellos honran a Helius, Zeus y Selenê, pero especialmente a Selenê, su templo está cerca de Iberia. El oficio de sacerdote está en manos del hombre que, después del rey, está en el más alto honor; él está a cargo de la tierra sagrada, que es extensa y está muy poblada, y también de los esclavos del templo, muchos de los cuales están sujetos al frenesí religioso y las profecías absolutas.

Y cualquiera de los que, poseído violentamente, vaga solo en los bosques, es arrestado por el sacerdote, atado con cadenas sagradas, y mantenido suntuosamente durante ese año, y luego llevado al sacrificio que se realiza en honor a la diosa, y al ser ungido, se sacrifica junto con otras víctimas.

El sacrificio se realiza de la siguiente manera: Una persona que sostiene una lanza sagrada, con la cual es costumbre sacrificar a las víctimas humanas, sale de la multitud y golpea a la víctima por el costado en el corazón, y cuando la víctima cae, saca augurios de su caída y los declara ante el público; y cuando el cuerpo es llevado a cierto lugar, todos lo pisotean, usándolo como un medio de purificación.

Los albaneses son extraordinariamente respetuosos con la vejez, no solo con sus padres, sino con todas las demás personas mayores. Cuando la gente muere, es impío preocuparse por ellos o incluso mencionarlos.

Para los albaneses, se dice que Jason, junto con Armenus Thessalian, en su viaje al país de los Colchis, siguió desde allí hasta el Mar Caspio y visitó, no solo Iberia y Albania, sino también muchas partes de Armenia y los lugares de comunicación, como lo demuestran el Jasonia, y otros monumentos conmemorativos.

Se dice que Armenus era oriundo de Armenio, una de las ciudades en el lago Boebeïs entre Pherae y Larisa, y que él y sus seguidores tomaron su residencia en Acilisenê y Syspiritis, ocupando el país hasta Calachanê y Adiabenê; y de hecho, que salió de Armenia con el nombre de él mismo. (Estrabón Libro XI, capítulo 4)

Continuará…

La Estructura de Richat, mejor conocida como El ojo de África, es una formación de círculos concéntricos que se encuentra en el occidente de África, en el corazón de Mauritania, se trata de un curioso accidente geográfico de unos 50 kilómetros de diámetro en pleno desierto, cerca de la ciudad de Ouadane (al noroeste de Mauritania) y puede verse desde el espacio.

La estructura descansa sobre una cuenca al sur de las montañas y colinas del Adrar. Estas tienen la forma de una “L” invertida con su parte septentrional en dirección aproximada este-oeste.

A casi 90 grados está la porción más grande norte-sur que desde el espacio, parece ser una gran isla sobre la planicie del Sahara. Otra curiosidad es que está bordeado de lo que claramente fueron cuencas fluviales, hoy secas. Todas estas corren en dirección norte a sur, siguiendo la bajada natural de las montañas.

El ojo de África yace en el Sahara, casi 500 kms. al este de la costa Atlántica. Como está en el desierto, no prestaron atención de su presencia hasta hace unos años. En 1.965 los astronautas de la NASA notaron su forma durante el desarrollo de la misión Géminis 4. Desde entonces no se ha sabido de su origen, más allá de observar que parece un ojo y tiene unos colores muy particulares. Se creyó en un principio que pudo haber sido producto del impacto de un meteorito, pero no se encontraron evidencias. Después se pensó que su domo se creó a partir de miles de años de erosión en la zona. Lo cierto es que no hay consenso de por qué existe ese extraño punto en nuestro planeta.

En la web Hudson Valley Geologistm el blog describía la estructura de Richat en puros términos geológicos, y en la sección de comentarios, un participante escribió: “Soy mauritano y local …el Ojo de África en Mauritania es artificial, hecho por gente de la edad de piedra. Era un lago artificial, y como las pirámides, está hecho por el hombre…”

En la actualidad, la hipótesis mayoritaria afirma que es una estructura simétrica de un domo anticlinal, que se ha ido creando por la erosión a lo largo de millones de años. La zona central del Ojo del Sahara contiene diversos tipos de rocas, como riolíticas volcánicas, ígneas, carbonatitas y kimberlitas de hace unos 2.500 millones de años.

Lo que destaca de la Estructura de Richat es que se encuentra justo en medio del desierto sin nada alrededor, algo que la hace más llamativa, asociando el hecho de que tiene diferentes capas de rocas con una erosión diferente, dándole un color más llamativo a toda la estructura.

Este tipo de formaciones en forma de “cebolla” son bastante comunes. En España podemos encontrar una, concretamente en Huesca, entre las localidades de Saganta y Estopiñán del Castillo. Barranco de Camorera (Castillo de Estopiñán -Huesca-)

El acuífero del sinclinal de Estopiñán, está a su vez constituido por dos niveles acuíferos independientes: uno inferior integrado por las calizas del Cretácico Superior y ocasionalmente, las calizas y dolomías del Lías, con un espesor de 270 metros, y otro superior en el que la formación acuífera son las calizas y calcarenitas del Eoceno, con un espesor de 300 metros.

Acuífero Triásico.

Bajo esta denominación se incluyen una serie de pequeños acuíferos instalados a favor de retazos de calizas y dolomías, incluso ofitas, aislados en el seno del Keuper. La continuidad lateral de estos materiales es muy pequeña, por lo que en todos los casos dan lugar a acuíferos de muy escasa entidad, sin relevancia regional -incluso local- que unicamente se cita para dejar constancia de su existencia, y por su aptitud para satisfacer pequeñas demandas puntuales, fundamentalmente ganaderas. El drenaje natural se produce a través de numerosos manantiales que como carácter distintivo presentan una apreciable mineralización de sus aguas y un caudal en las proximidades de Camporrells.

Estudio técnico del Barranco de Camorera.

http://info.igme.es/SidPDF/003000/406/3406_0001.pdf

Localización geográfica.

https://www.dices.net/espana/mapa-Huesca-Barranco-de-Camorera-1926118

+INFO:https://mundooculto.es/2018/02/la-enigmatica-estructura-de-richat-en/

https://omicrono.elespanol.com/2016/07/ojo-del-sahara/

https://www.fayerwayer.com/2018/09/atlantida-africa-mauritania/

 

Una zona de subducción cerca de la costa del sur de Portugal, podría marcar el inicio de un ciclo que cerrará el océano Atlántico con la unión de Europa y Norteamérica.

Las zonas de subducción son áreas en las que una placa litosférica se hunde bajo otra capa en un límite convergente.

La investigación publicada en Geology, liderada por un grupo de geólogos de la Universidad de Monash detectó la primera evidencia de que un margen pasivo en el océano Atlántico se está convirtiendo en activo.

El Dr. João Duarte de la Escuela de Geociencias, dijo que el equipo cartografió el fondo oceánico y se encontró con que estaba empezando a romperse, lo que indica la actividad tectónica, aparentemente pasiva, en todo el margen suroeste de la placa Ibérica, hoy en día parte de la placa Euroasiática.

Dijo el Dr. Duarte: “Hemos detectado los inicios de un margen activo, es como una zona de subducción embrionaria. Una actividad sísmica significativa, incluyendo el terremoto de 1.755 que devastó Lisboa, indica que puede haber movimiento tectónico convergente en la zona”.

La subducción incipiente en la zona ibérica podría señalar el comienzo de una nueva fase del ciclo de Wilson, donde los movimientos de placas separan supercontinentes como Pangea, abren los océanos, luego se estabilizan y por último, forman nuevas zonas de subducción que cierran los océanos y van juntando de nuevo los continentes dispersos.

Esta subducción atraerá gradualmente la península Ibérica hacia los Estados Unidos en aproximadamente 220 millones años.

Los resultados proporcionan una oportunidad única para observar como un margen pasivo se convierte en activo, un proceso que se tomará alrededor de 20 millones de años. Incluso en esta fase temprana, el sitio dará datos cruciales para refinar los modelos geodinámicos.

En al menos tres ocasiones en los 4.540 millones de años de historia de nuestro planeta, las masas continentales en perpetuo cambio se han convertido en supercontinentes, pero han cambiado el rumbo y se han dividido. Las zonas de subducción son importantes fuerzas motrices de esta cinta transportadora tectónica, ya que tiran de la corteza oceánica y del manto superior hacia las profundidades, reciclando las rocas y arrastrando a los continentes en el proceso.

Una forma de localizar las zonas de subducción es seguir los terremotos. En torno al 90% de los seísmos del mundo se producen en la cadena fragmentada de zonas de subducción que trazan el denominado Cinturón de Fuego, que forma un arco alrededor del Pacífico, desde la punta meridional de Sudamérica hasta Nueva Zelanda, por el mar de Bering.

Pero la Península Ibérica está al otro lado del mundo, tocando el océano Atlántico. Aquí, las placas se separan en la mitad del océano y forman nueva corteza, y los límites de la mayor parte de las masas continentales circundantes pasan de continente a océano en una sola placa.

La situación de la Península Ibérica es algo más compleja. Se encuentra justo al norte de la frontera entre las placas Euroasiática y Africana, que se deslizan principalmente hacia el Este. Un ligero giro de la placa africana empuja la placa euroasiática hacia el norte, pero los científicos no esperaban que se desataran enormes temblores justo frente a la costa de Portugal. Con los años, los investigadores han acudido a la región para estudiar los insólitos acontecimientos.

Uno de los primeros puntos en cuestión era la insólita ubicación del epicentro del terremoto de 1.969, una superficie monótona conocida como llanura abisal de la Herradura. En esta región no existen señales obvias de fallas, paisajes accidentados, ni montes submarinos, rasgos que sugieren daños tectónicos.

En 2.012, un equipo de investigadores decidió estudiarla más a fondo empleando ondas sísmicas. En cierto modo, el método es similar a un ultrasonido, ya que las ondas de un terremoto se propagan y cambian de velocidad cuando chocan con las estructuras internas de la Tierra que tienen una temperatura y composición diferentes.

Dicha investigación identificó una intrigante masa densa que se encontraba justo debajo del lugar donde había empezado el terremoto de 1.969. Los análisis subsiguientes sugerían que aquel podría ser el nacimiento de una zona de subducción. Pero no había pistas de dicha zona en la superficie, de forma que Duarte supuso inicialmente que el cuerpo extraño era una lectura falsa.

Esto cambió en 2.018, cuando Chiara Civiero, investigadora posdoctoral del Instituto Dom Luiz de la Universidad de Lisboa y sus colegas, publicaron un análisis de alta resolución de la Tierra en esta región, y la inusual mancha persistía. … Ahora estamos seguros al cien por cien de que está ahí, afirma Duarte.

Otros investigadores descubrieron que sobre este cuerpo profundo, que ocupa 250 kms. bajo la superficie, parecían producirse seísmos diminutos. Según él, la clave se encuentra en una capa aparentemente inocua en medio de la placa tectónica. Investigaciones anteriores sugerían que el agua que se filtraba por la red de fracturas de la placa oceánica había reaccionado con las rocas bajo la superficie, transformándolas en minerales verdes blandos en un proceso denominado Serpentinización. Quizá esta capa proporcionaba la debilidad suficiente para permitir que el fondo más denso de la placa se desprendiera. Los científicos creen que el desprendimiento tectónico podría ser habitual bajo placas continentales densas a través de un mecanismo ligeramente diferente y quizá en zonas de subducción antiguas, pero nunca se ha documentado en placas oceánicas prístinas.

Fuentes:https://pubs.geoscienceworld.org/gsa/geology/article-abstract/41/8/839/131287/are-subduction-zones-invading-the-atlantic?redirectedFrom=fulltext

https://www.xatakaciencia.com/geologia/hallada-una-nueva-zona-de-subduccion-cerca-de-la-peninsula-iberica—https://www.nationalgeographic.es/ciencia/2019/05/este-podria-ser-el-nacimiento-de-una-zona-de-subduccion