En la Europa de la Edad Media, una Marca era un territorio fronterizo de un imperio o reino relativamente extenso. Estaban gobernadas directamente por un señor feudal que ejercía en ella poderes civiles y militares.

La dependencia o independencia del señor feudal con respecto al poder central dependía de la mayor o menor capacidad de éste para mantener su autoridad y el control efectivo sobre la totalidad de su territorio, cuestión especialmente delicada, dada la tendencia del feudalismo a la disgregación del poder.

Las marcas existieron en varias entidades políticas de la Edad Media; bajo el Imperio Carolingio, el Sacro Imperio Romano-Germánico y en Al-Ándalus.

Concretamente con esa denominación se instauraron por Carlomagno las divisiones territoriales defensivas para fijar las fronteras ante los enemigos exteriores: árabes, en la marca Hispánica; sajones, en la marca Sajona; bretones, en la marca Bretona; Lombardos en la marca Lombarda; y ávaros, en la marca Ávara; posteriormente también se creó una para los magiares, la marca del Friuli.

Las Marcas Carolingias estaban gobernadas por un marqués. Los ducados eran la unión de varios condados o marcas bajo la autoridad de un duque.

En Al-Ándalus se estructuraron tres marcas fronterizas:

-Marca Superior (al-Tagr al-Ala), con capital en Zaragoza.

-Marca Media (al-Tagr al-Awsat), cuya capital era Toledo.

-Marca Inferior (al-Tagr al-Adna), con capital en Mérida.

La división del califato de Córdoba en reinos de taifas en el siglo XI determinó la transformación de las marcas fronterizas en reinos independientes (taifa de Zaragoza, taifa de Toledo, taifa de Badajoz).

La Marca Hispánica era el territorio comprendido entre la frontera político-militar del Imperio Carolingio con Al-Ándalus (al sur de los Pirineos), desde finales del siglo VIII hasta su independencia efectiva en diversos reinos y condados.

Fue una zona colchón creada por Carlomagno en 795 más allá de la antigua provincia de Septimania, como una barrera defensiva entre los Omeyas de Al-Andalus y el Imperio Carolingio franco (ducado de Gascuña, ducado de Aquitania y la Septimania carolingia).

A diferencia de otras marcas carolingias, la Marca Hispánica no tenía una estructura administrativa unificada propia. Quedó integrada por condados dependientes de los monarcas carolingios a principios del siglo IX. Para gobernar estos territorios, los reyes francos designaron condes, unos de origen franco y otros autóctonos, según criterios de eficacia militar en la defensa de las fronteras y de lealtad y fidelidad a la corona.

El territorio ganado a los musulmanes se configuró como la Marca Hispánica (desde Pamplona a Barcelona), en contraposición a la Marca Superior andalusí.

Los que alcanzaron mayor protagonismo fueron los de Pamplona, constituido en el primer cuarto del siglo IX en reino; Aragón, constituido en condado independiente en 809; Urgel, importante sede episcopal y condado con dinastía propia desde 815; y el condado de Barcelona, que con el tiempo se convirtió en hegemónico sobre sus vecinos, los de Ausona y Gerona.

La población local de las marcas era diversa, incluyendo grupos montañeses autóctonos, íberos, hispano-romanos, vascones, celtas, bereberes, judíos, árabes y godos que fueron conquistados o aliados de los dominadores islámicos o francos. Con el paso del tiempo, los jefes y las poblaciones se hicieron autónomos y reclamaron su independencia. El área y su composición étnica cambiaba según la fortuna de los imperios y las ambiciones feudales de los condes y valíes elegidos para administrar las comarcas.

Durante el siglo IX, los condados carolingios se fueron consolidando y sus gobernantes adquirieron una autonomía creciente, a medida que el Imperio carolingio entraba en crisis a causa de las divisiones internas. Algunos de estos condados iniciaron políticas de acercamiento con los estados vecinos musulmanes y mantuvieron buenas relaciones con ellos.

Hacia el año 748, Musa ibn Fortún se casó con Oneca y fueron los padres de Musa ibn Musa. Oneca había estado casada anteriormente con el vascón Iñigo Jiménez de la Dinastía Jimena y era la madre de Iñigo Arista, que más tarde sería el primer rey de Pamplona, lo cual convertía en hermanastros a Iñigo Arista y Musa II.

En 777, el valí de Madinat Barshiluna (Barcelona) Sulayman ben al-Arabí, junto a otros valíes contrarios a Abderramán I, buscó la ayuda de Carlomagno para contrarrestar el poder del emirato. El acuerdo no prosperó y Sulayman, que marchaba junto a sus tropas a unirse a las fuerzas rebeldes al emir y al ejército de Carlomagno, fue capturado por este frente a Saraqusta como traidor. Durante la Batalla de Roncesvalles fue liberado por el ejército combinado de vascones y musulmanes, y retornado a Zaragoza. Sulayman envió a su hijo Matruh a controlar las zonas de Barcelona y Gerona.

A la muerte de su padre en 780, Matruh dispuso Barcelona a favor del emirato de Córdoba, al que ayudó sitiando Zaragoza en 781.

En el 785 se entregó sin lucha Gerona, fundando Carlomagno el condado de Gerona y estableciendo una primera línea fronteriza a lo largo del río Ter, con fortalezas como la de Roda de Ter.

En 789 el valí Husayn de Zaragoza se subleva y toma el control de Zaragoza y Huesca (Wasqa). A la muerte de Matruh en 792, tomó el poder de Barcelona Sadun al-Ruayni. Sadun viajó a Aquisgrán, capital del imperio carolingio, en 797 para solicitar ayuda al emperador contra el Emirato de Córdoba, entonces bajo el control de al-Hakam I, y a cambio ofreció Madinat Barshiluna (Barcelona). Carlomagno envió a su hijo Ludovico Pío que, junto a otros nobles, pretendía tomar Barcelona pacíficamente, ya en otoño del 800. Pero Sadun no cumplió su palabra y se negó a entregar la ciudad, por lo que los francos la atacaron. El asedio fue largo y Sadun escapó en busca de la ayuda de Córdoba. Fue capturado, y tomó el poder Harun, último valí de Madinat Barshiluna, partidario de seguir defendiéndose del ataque franco, fue destituido por sus allegados y entregado a los francos, probablemente el 3 de abril de 801. Ludovico Pío avanzó hasta Tortosa. En 804 y en 810 fracasan dos expediciones para la toma de Tortosa y la contraofensiva islámica le hace retroceder hasta el Llobregat.

El Imperio carolingio se disgregó pocas décadas después, tras la muerte del hijo de Carlomagno, Ludovico Pío (o Luis I el Piadoso). Los tres hijos de éste (Carlos, Lotario y Luis) se repartieron el imperio mediante el Tratado de Verdún en el 843.

La Marca Hispánica correspondió a Carlos, apodado “el Calvo”. Además de sus conflictos con sus hermanos, hubo de afrontar las invasiones normandas entre 856 y 861 en su territorio.

La costa mediterránea, repleta desde antiguo de torres de vigía contra la piratería berberisca, sufre a partir del 858 el ataque de los normandos, que suben por el Ebro desde Tortosa, lo remontan hasta el reino de Navarra, dejando atrás las inexpugnables ciudades de Zaragoza y Tudela, suben luego por su afluente, el río Aragón, hasta encontrarse con el río Arga, el cual también remontan, llegan hasta Pamplona y la saquean, raptando al rey navarro. Y lo mismo hacen en Orihuela, remontando el rio Segura.

El 16 de Junio de 877, Carlos el Calvo firmó la capitular de Quierzy, con la que se pretendía regular la buena marcha del imperio, estableciendo la heredad de los principados y cargos condales. Esta disposición favoreció el proceso de los condados de la Marca Hispánica hacia su independencia de facto a finales del siglo IX.

Continuará…

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El Principado de Cataluña es el nombre tradicional con que algunos denominan a la actual comunidad autónoma española de Cataluña.

Se trata de un término jurídico que se utilizó a partir del siglo XIV para nombrar al territorio bajo jurisdicción de las Cortes Catalanas, cuyo soberano era el de la Corona de Aragón y posteriormente de la Corona de España.

Cataluña sin ser reino y tampoco un condado, pues el condado de Barcelona no abarcaba toda Cataluña, también usa la expresión “condados catalanes”. Y los Usatges hacen coincidir el título de “princeps” con el de conde de Barcelona. En el caso de la Corona de Aragón, el heredero ostentaba el título de duque de Gerona, más tarde cambiado a Príncipe de Gerona. Pero no se debe confundir el Principado de Cataluña con un título nobiliario.

El nombre de Principado se siguió utilizando en los Decretos de Nueva Planta de la administración borbónica y estuvo plenamente vigente hasta el siglo XIX. Sin embargo, en el Real Decreto de 30 de noviembre de 1.833 por el que se establece la división provincial de España de Javier de Burgos, el único principado que se menciona es el de Asturias, mencionándose a Cataluña simplemente así.

Los movimientos republicanos prefirieron abandonar el nombre Principado, pero los movimientos pancatalanistas prefirieron mantenerlo para referirse a la Cataluña estricta, diferenciada de lo que ellos llaman “Países Catalanes”.

Hoy en día, pese a que el término Principado no está recogido en el Estatuto de Cataluña, es una denominación tradicional. Para comprender el origen de esta confusión debemos observar la historia detenidamente.

Primus inter pares” significa “el primero entre iguales”. Esta frase se encuadra en el campo de la política, haciendo referencia originalmente a la figura del emperador en las primeras fases del Imperio romano.

Encontramos casos de gobierno de Primus inter pares en la Antigua Grecia o en las Tribus germánicas, que dejarían su impronta en la posterior formación del Feudalismo durante la Alta Edad Media europea, en concreto durante la Monarquía Visigoda en la Península Ibérica. En España, hacía referencia al estatus de un caudillo que mantenía fuertes cotas de poder, especialmente militar. Este estatus o forma de gobierno solía darse cuando el rey, por el motivo que fuese, no era capaz de imponer un poder absoluto.

En algunos casos puede indicar que mientras la persona descrita aparece como un igual, en realidad es el líder extraoficial o reservado de un grupo. Como ejemplos de “primero entre iguales” se pueden mencionar: El Primer Ministro de muchas naciones con régimen político Parlamentario en la Mancomunidad Británica de Naciones, el Presidente de la Comisión Europea, el Chief Justice de los Estados Unidos de América, y algunas figuras religiosas como el Decano del Colegio cardenalicio de la Iglesia católica, el Patriarca Ecuménico de la Iglesia Ortodoxa, o el Arzobispo de Canterbury, líder espiritual de la Comunión Anglicana. Actualmente en Suiza, uno de los siete ministros preside como primus inter pares.

El término “Princeps” (primer ciudadano o principal) significa “el que toma primero”, de primus (primero) y ceps, que deriva de la raíz latina capere (tomar). También es la raíz latina del término príncipe, pero no debe confundirse con ese título.

Princeps fue un título de la primera etapa del Imperio romano (Principado), recibido del Senado por Octavio Augusto, el año 27 a.C., en reconocimiento de su poder y prestigio político. Este título intentaba conservar la esencia de la idea republicana.

También se conocen como Princeps offici a los jefes de los officium (unidad de infantería pesada romana):

  • Princeps ordinarius vexillationis: centurión al comando de un vexillatio.

  • Princeps peregrinorum (comandante de los extranjeros): centurión a cargo de las tropas “castra peregrina” (no-itálicas).

  • Princeps prior: centurión comandante de un manipulus (dos centurias) de principes.

  • Princeps posterior: diputado del Princeps prior .

  • Princeps praetorii: centurión comandante de la base militar o fuerte.

Princeps también fue utilizado como título para otros cargos militares, como los Decurio princeps. En la organización del ejército romano, concretamente de la legión, los princeps eran soldados de cierta veteranía que rondaban los 30 años de edad, y procedían de estratos sociales superiores a los de los asteros. Formaban la columna vertebral de la legión romana, en tiempos de la república, antes de las reformas de Mario. Previamente a dichas reformas, todo legionario se alistaba pagando su propio equipo. Su equipamiento era prácticamente idéntico al de los asteros, excepto en lo que respecta a su protección, ya que llevaban cota de malla en sustitución de las placas pectorales de los asteros.

Se cree que los princeps surgen a partir de los restos de la antigua Segunda Clase del ejército bajo los reyes etruscos, cuando los organizó Marcus Furius Camillus. La Segunda Clase se colocaba entre las primeras filas de una gran falange y estaban equipados de manera similar a los princeps. Ellos daban apoyo a la primera clase aún más pesada en la primera línea. Es probable que combates con los Samnitas y una derrota aplastante a manos de Breno, guerrero galo, que en ambos casos utilizaban varias unidades militares de tamaño más reducido en vez de unas pocas unidades de grandes dimensiones, enseñó a los romanos la importancia de la flexibilidad y lo inadecuado de la falange en el terreno abrupto y de colinas de la zona central de Italia.

Ramón Berenguer IV el Santo fue conde de Barcelona, Gerona, Osona y Cerdaña, y princeps de Aragón (a veces también de Sobrarbe y Ribagorza), que en la época significaba “primus inter pares”.

A la muerte de su padre en 1.131 recibe el Condado de Barcelona. Fue caballero templario, como lo había sido su padre, aunque con carácter temporal (miles ad terminum).

El 26 de mayo de 1.135 acudió a León para la coronación de Alfonso VII como Imperator totius Hispaniae (Emperador de toda España) ante el legado pontificio y los principales nobles de la Península ibérica y el sur de Francia, incluyendo musulmanes.

Gracias al apoyo mostrado a Ramiro II de Aragón en contra de Alfonso VII de León, Ramiro le ofreció a su hija Petronila en matrimonio (la boda se celebró en Lérida, en agosto de 1.150). El 13 de noviembre de 1.137, Ramiro depositó en Ramón Berenguer el reino, pero no la dignidad real, la reina era Petronila mientras que su nieto Alfonso cumpliera la mayoría de edad. De esta manera, Ramiro cumplió la misión de salvar la monarquía y unir el Reino de Aragón con el Condado de Barcelona.

Los acuerdos matrimoniales por los que se rigió el enlace se establecieron según el derecho aragonés, según la mayoría de los historiadores, se establecieron bajo la forma de Matrimonio en Casa. Por este contrato de esponsales y su reflejo en la documentación posterior de Petronila; el marido se adscribe a la familia de la esposa, y es ella quien transmite la pertenencia al grupo familiar, junto con el patrimonio que hereda; el marido se somete formalmente a su suegro o al “Señor mayor” de la casa, y este a cambio, le otorga la potestad sobre el solar familiar, pero reservándose su señorío tanto sobre los bienes del solar patrimonial como sobre los que aporta el marido. A partir de este contrato, quien tiene la última potestad no es el esposo, sino el “Señor Mayor de la Casa de Aragón”, hasta que el heredero legítimo adquiera la potestad (en el caso del reino de Aragón, el reino, título de rey y cabeza de la Casa de Aragón) y por tanto, asumía el linaje de la Casa de Aragón él y sus herederos in saecula saeculorum, por lo que, desde ese mismo momento se extingue el linaje de la Casa de Barcelona, tras el Casamiento en Casa en que se subsume en la Casa de Aragón en 1.137, o bien se considera que perdura hasta la muerte sin descendencia masculina de Martín el Humano en el año 1.410, según algunos historiadores.

Así lo cuenta San Juan de la Peña en lengua aragonesa:

Aqueste muy noble varon, prissó por muller la filla de Don Remiro rey de Aragon nombrada Peronella et después fue nombrada Vrracha, con la qual prisó el dito Regno en axuar en el año de nuestro Senyor M.C.XXX.VII… et se clamaua Princep de Aragon et Conte de Barçelona, que non quisieron consentir los aragoneses que se clamasse Rey mas su fillo Don Alfonso se clamó Rey.”  Crónica de San Juan de la Peña en aragonés. Edición digital a partir de la edición de Tomás Ximénez, Biblioteca Virtual Joan Lluís Vives, Alicante, 2004, pág. 127.

A partir de los esponsales de 1.137, Ramón Berenguer IV fue administrador de la Casa de Aragón como regente del Reino de Aragón, y en la documentación se intituló princeps y dominador, pero nunca rey. Ramiro II siguió siendo señor, padre y rey como reza la documentación: «in tota vita mea teneas me sicut patrem et dominum» en toda mi vida me tengas como padre y señor. Ostentando el título de Rey de Aragón hasta su muerte en 1.157, así Ramón Berenguer IV se integraba en la Casa de Aragón al ser pactadas sus capitulaciones matrimoniales de acuerdo a las instituciones jurídicas del derecho aragonés, y dando lugar, tras el reinado de Ramiro II, a que la reina fuera su hija Petronila, hasta que el 18 de Junio de 1.164 ésta abdica en favor de Alfonso II, transcurridos dos años desde la muerte de su marido.

Tras la concesión del rey Ramiro a Ramón Berenguer, quedaba pendiente la cuestión de los derechos sobre el territorio de Aragón estipulados en el testamento del rey Alfonso el Batallador, quien había querido dar el reino a las órdenes del Santo Sepulcro, los caballeros Templarios y los Hospitalarios, si bien los barones feudales no respetaron este testamento en todos sus términos.

Una de las prioridades de Ramón Berenguer fue la de resolver la cuestión de la posesión de los derechos sobre el reino. Se iniciaron negociaciones con los representantes de la Orden del Hospital, alcanzándose en 1.140 un acuerdo por el que la Orden hacía cesión al Conde de Barcelona (venerande Barchinonensium comes) y a sus legítimos sucesores y descendientes, de la parte del reino de Aragón que les correspondía según el testamento del rey Alfonso el Batallador, con la condición de que se les concediesen derechos para construir iglesias y centros propios en diversas poblaciones del reino y que, si el príncipe muriese sin descendencia, dicho territorio sería devuelto a los Hospitalarios. Acuerdos de cesión similares fueron concertados posteriormente con los caballeros del Santo Sepulcro (1.141) y con los Templarios. Esta cesión de las tres órdenes fue confirmada por bula del papa Adriano IV en 1.158.

Sin embargo, es un hecho que los barones del Reino de Aragón y del Reino de Pamplona (pues los dos reinos estaban incluidos en el testamento de Alfonso el Batallador) juraron fidelidad respectivamente a Ramiro II el Monje y a García el Restaurador. No se puso en discusión que las Órdenes militares tuvieran que negociar con el rey de Navarra la herencia de Alfonso el Batallador. También es un hecho que Ramón Berenguer IV había pactado en los documentos de esponsales de 1.137 con Ramiro II su condición de princeps en Aragón, y venía ejerciendo la potestad real en el reino aragonés como dominator, antes de las negociaciones con las Órdenes militares de 1.140 en adelante. La historiografía actual conviene mayoritariamente en aceptar que el testamento de Alfonso el Batallador no fue respetado y su hermano Ramiro II no solo ejerció la potestad regia entre 1.134 y 1.137, sino que se reservó la dignidad de rey hasta su muerte en 1.157, circunstancia que no consta que fuera cuestionada durante el gobierno de Ramón Berenguer IV.

Ramón Berenguer IV negoció con Alfonso VII de León, el retorno de las tierras ocupadas por las tropas castellano-leonesas a la muerte de Alfonso I de Aragón, el Batallador, tío de su mujer. Además, quería recibir ayuda para reincorporar el reino de Navarra a la Corona de Aragón, territorio que se había independizado en las mismas circunstancias.

Las órdenes militares y la caballería popular luchan por recuperar las posesiones perdidas a manos de los almorávides en la batalla de Fraga en 1.134. Se recupera de este modo; Alcolea de Cinca, Chalamera y Sariñena (1.141); Daroca (1.142) y Ontiñena (1.147). En 1.140 Ramón Berenguer firma en Carrión un pacto de ayuda mutua y la retirada de las tropas de Alfonso VII del Ebro, a cambio del vasallaje del conde-príncipe.

También se realiza una acción conjunta contra Navarra que no tiene efecto. La expansión territorial se realiza por tierras de Murcia (1.144) y Valencia (1.146), y una brillante participación en la conquista de Almería (1.147).

Con la ayuda del conde Ermengol VI de Urgel, Ramón Berenguer conquista las taifas de Tortosa (1.148) y de Lérida (1.149) a al-Muzaffar. Siurana, encumbrada en las montañas de Prades, fue el último reducto musulmán en Cataluña, que gobernada por el walí Almira Almemoniz, resiste hasta 1.153 cuando es conquistada por Beltrán de Castellet. Estas conquistas forman el territorio que más tarde se llamaría la Cataluña nueva (Catalunya Nova).

En 1.151 Alfonso VII y Ramón Berenguer IV firmaron el Tratado de Tudilén que, aparte de renovar la alianza anti-navarra, pretendía repartirse Al-Ándalus. De modo que para la Corona de Aragón se reservan las tierras de Valencia, Denia y Murcia, por las cuales Ramón Berenguer habría de rendir homenaje a Alfonso VII.

La función de “princeps” (acaudillar el ejército, disponer tenencias, dictar cartas de población, etc.) estaba vedada a la reina por su condición femenina. Por ello, Petronila quedó con la dignidad regia que se hizo efectiva en sus testamentos y la abdicación en su hijo Alfonso el 18 de Julio de 1.164, en tanto que desde 1.162 al morir Ramón Berenguer, ejerció el poder un consejo de magnates aragoneses y barceloneses, el arzobispo de Tarragona, altos prelados, hombres ricos, barones de ambas procedencias y representantes de las principales ciudades. Para ratificar este consejo regente se reunieron las primeras Cortes de Aragón documentadas el 11 de Noviembre de 1.164 en Zaragoza, pocos meses después de la transmisión de la herencia conjunta del reino y condados por parte de Petronila.

La regencia de este consejo de notables en las decisiones de gobierno se extendió desde la muerte de Ramón Berenguer en 1.162 hasta 1.173, año en que Alfonso II, con dieciséis años, contrajo matrimonio y obtuvo así su mayoría de edad, y pudo legalmente encabezar el gobierno de sus tierras y pueblos.  Gran Enciclopedia Aragonesa.

La Gesta Comitum Barchinonensium, es una crónica escrita originalmente en latín por monjes del monasterio de Ripoll que detalla los orígenes legendarios de la Casa de Barcelona, la sucesión genealógica de los condes de Barcelona y su continuidad en los primeros reyes de la Corona de Aragón. La primera redacción del texto es de finales del siglo XII y posteriormente tuvo varias ampliaciones. La redacción primitiva del documento comienza con la leyenda de la llegada al poder de Wifredo el Velloso y se prolonga hasta la muerte de Ramón Berenguer IV; esta versión fue escrita por un mismo autor en tres fases y finalizó entre 1.162 y 1.184. Posteriormente fue continuada entre 1.200 y 1.208 para abarcar el reinado de Alfonso II de Aragón. Una segunda adición fue redactada entre 1.214 y 1.218 e incluye el reinado de Pedro el Católico y la minoría de edad de Jaime I, una tercera adición redactada entre 1.270 y 1.275 comprende todo el reinado del Conquistador.

Estos textos han servido de base para otras crónicas posteriores, como la de Bernat Desclot, historiador francés probablemente originario del vizcondado de Castellnou, en el Rosellón, que vivió en la segunda mitad del siglo XIII.

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Monte Albán es un sitio arqueológico localizado a 11 kms. de la ciudad de Oaxaca de Juárez (México). Fue durante mucho tiempo la sede del poder dominante en la región de los Valles Centrales de Oaxaca, desde el declive de San José Mogote en el Preclásico Medio (1.500-700 a.C.) hasta el ocaso de la ciudad alrededor del s. IX.

Se sabe que los mexicas llamaron a la ciudad Ocelotepec que significa Monte del Jaguar, de ocelotl-jaguar, y tepec-monte o cerro. El nombre en castellano Monte Albán fue dado por los españoles en la conquista, por la similitud del paisaje con los montes Albanos en Italia.

Como en otras partes de Mesoamérica, los restos de las edificaciones precolombinas de Monte Albán, son en su mayoría restos de las plataformas piramidales que sostuvieron las edificaciones dedicadas al culto religioso, a la administración pública o los restos de conjuntos habitacionales dedicados a los estratos dominantes de la sociedad. Sin embargo, gracias a los trabajos de mapeo del cerro, también se ha podido conocer la organización de los barrios de la ciudad. Mientras el conjunto monumental se organiza en torno a la plaza central, las habitaciones de los estratos sociales más bajos se localizaban en terrazas construidas ex profeso. Este patrón de asentamiento es bastante característico de las sociedades mesoamericanas precolombinas del Clásico (s. II-VIII y IX d.C.), como lo demuestra la disposición urbana de Teotihuacan, Palenque o Tikal, que se cuentan entre las mayores de aquel tiempo.

Monte Albán inició su propia historia alrededor del s. V a.C. Durante el 300-100 a.C. aproximadamente, la región debió enfrentar un clima de hostilidad derivado por el expansionismo militar, tal como lo atestiguan las representaciones en piedra de personas sometidas, los llamados Danzantes.

Al mismo tiempo, es el escenario de varias innovaciones importantes en el contexto mesoamericano, en contraste con otras regiones que durante el Pre-clásico Medio y Superior recibieron un importante aporte de la cultura Olmeca, en los Valles Centrales la impronta de este estilo está asociada por un corto período con el desarrollo de San José Mogote, para luego dar lugar a un estilo artístico más o menos característico de la cultura Zapoteca.

Otro dato importante sobre el desarrollo formativo de Monte Albán es la creación de un sistema de escritura propio, cuyas evidencias más antiguas corresponden al s. IV a.C. La escritura zapoteca estaba asociada al registro de sucesos notables para la historia de la ciudad, por lo que implica el manejo de un calendario.

Durante la Fase I de la ciudad se comenzó el aplanamiento de la cumbre, así como la construcción de un muro defensivo en las laderas norte y oeste del cerro. Durante la Fase Monte Albán II Temprana, la capital zapoteca tuvo una población de aproximadamente 17.200 habitantes, que la convertían en una de las mayores ciudades de Mesoamérica.

Como la mayoría de los centros ceremoniales prehispánicos, la zona arqueológica de Monte Albán cuenta con un “juego de pelota” el cual se encuentra localizado al norte de la plataforma oriental. Este recinto es conocido como Juego de Pelota Grande, a diferencia de otra construcción, también conocido como Juego de Pelota Chico.

En algún momento los muros de esta edificación estuvieron cubiertos por estuco, como lo han demostrado las excavaciones realizadas en ese lugar. Las dimensiones del juego de pelota son de aproximadamente 25 m. de largo y de 7 por 22 m. en los extremos conocidos como cabezales. La longitud interior, incluyendo los cabezales, en su totalidad es de aproximadamente 54 m.

En Monte Albán el juego de pelota se practicaba golpeando la pelota con la cadera, codos y rodillas. Los jugadores hacían pasar la pelota de un lado a otro; los muros inclinados ubicados a los lados de la cancha se cubrían con una gruesa mezcla de cal para crear una superficie que hiciera a la pelota regresar al campo de juego.

En esta zona arqueológica se construyeron cinco canchas de Juego de Pelota, hecho que confirma la importancia de dicho juego a nivel regional. El Juego de Pelota Grande se construyó aproximadamente en el 100 a.C.

En la zona de la Plaza Central se encuentra el Palacio, se estima su construcción entre los años 350 y 800 d.C. su ocupación pudo estar relacionada con la clase noble y sacerdotal. Se ingresa al recinto a través de un pasillo estrecho llamado “entrada ciega”; esto nos habla del carácter restringido y exclusivo del edificio. Al centro del patio se ubica un pequeño altar; a un costado un tunel corre por debajo del palacio. No se ha completado su exploración, sin embargo se cree que funcionó como acceso privado a la Gran Plaza y otras área aledañas. En la actualidad, el palacio solamente conserva el desplante de los muros. El bloque rectangular que corona la puerta es una pequeña muestra del avanzado carácter de la arquitectura de la zona.

En la Gran Plaza se encuentran dos edificaciones que fueron observatorios astronómicos, estos están relacionados con edificios de otras zonas arqueológicas ubicadas en el Valle de Oaxaca, un ejemplo es el Caballito Blanco de la zona de Yagul.

La observación astronómica dio a la sociedad prehispánica el conocimiento necesario para calcular los ciclos de la agricultura, conocer los cambios de estación, la proximidad de las lluvias, las épocas de recolección de plantas medicinales; así como para pronosticar acontecimientos futuros y orientar las construcciones, calles, avenidas y plazas hacia los puntos cardinales. En la base de uno de los observatorios, se muestra una piedra grabada que se denomina “Lápida de conquista”. Existen diversas de estas lápidas, en ellas se muestran escenas de conquistas realizadas por Monte Albán sobre otros pueblos entre el 100 a.C. y el 200 d.C.

En cada piedra es posible apreciar el glifo de Monte Albán y debajo una cabeza invertida que se supone representa a los vencidos. Se cree que la existencia de dichas lápidas sirvió para mostrar la fuerza y el poder de los ejércitos ante los ojos de los locales.

Existen varias estelas que contienen sobre su superficie exclusivamente texto escrito, en forma de jeroglíficos, los cuales no tienen figuras animales ni humanas representadas. Estas estelas se encuentran ubicadas fuera de los edificios y conmemoran sucesos importantes para la historia de la ciudad. Los jeroglíficos corresponden básicamente al calendario, del que se han podido deducir los signos representantes de los días, meses y el año. Muchos de los jeroglíficos esculpidos representan números, los cuales permiten demostrar que los habitantes de la región ya poseían un gran conocimiento matemático y astronómico del cual se conoce muy poco. Una de las estelas, la mayor de Monte Albán, mide aproximadamente 6 m. de altura y está orientada astronómicamente, alineada perfectamente en dirección norte con la Estrella Polar.

EI sistema calendárico era una convención de símbolos asociados al ciclo solar, el cual se compartía con otros pueblos mesoamericanos. Los zapotecos también tenían un calendario ritual o sagrado (piye) que comprendía el año de 260 días, donde se combinaban 20 días con 13 numerales que daban como resultado los 260 nombres diferentes; y un calendario solar de 365 días (yza), de 18 meses de 20 días y 5 días adicionales; ambos calendarios derivaban de los que habían inventado en sus orígenes.

Como en el resto de las culturas mesoamericanas, en el sistema de calendarios zapotecos también coincidían las cuentas ritual y solar cada 52 años, y de esta manera se completaban los siglos, que indicaban el momento de la renovación total de la vida de la gente y de las ciudades, era el momento deI Nuevo Sol.

Fuente: Wikipedia

 

La piedra-altar Ara Pacis o Altar de la Salud de Cartagena, está datada en el primer tercio del siglo I de nuestra Era.

El descubrimiento del altar durante el siglo XVI en el Monte Sacro de Cartagena tuvo que ser muy celebrado. Incluso atrajo el interés del licenciado Cascales, quien en su obra “Discursos históricos sobre Murcia y su Reino” (1.621) propuso una de las primeras descripciones de la pieza. Con el tiempo se la conocería como la Ara de Espinardo, aunque nadie olvidó jamás que era de Cartagena.

Cascales recuerda que la piedra fue trasladada a Murcia por el obispo don Sancho Dávila en 1.594 y más tarde se instaló en el jardín de Alonso Fajardo, marqués de Espinardo (Murcia). Allí la encontraría el célebre arqueólogo Ivo de la Cortina, en 1.830 cuando paseaba por el jardín del palacio de los marqueses de Espinardo. El profesor quedó deslumbrado ante una pieza romana de tal belleza y se apresuró a comunicar el hallazgo a la Real Academia de Historia. Ya que su deseo era proteger y poner en valor la pieza, porque si en el futuro pasara a decorar algún museo extranjero, digan nuestros sucesores: “Ese es un robo hecho a nuestro patrimonio y a nuestro honor nacional”.

Cascales señalaba que el altar «no tiene letra ninguna; es piedra de mármol con jeroglíficos; en un costado tiene un timón, en otro la figura de Palas con un ramo de olivo, en el tercero una cornucopia, en el último un caduceo de Mercurio». El mármol de Carrara, representaba la era de paz que inauguró el emperador Augusto, aunque otros autores mantienen que la pieza estaba dedicada a los dioses Esculapio (Medicina) y Salus (Salud).

El altar embelleció el palacio del marqués de Espinardo hasta su muerte, luego sus herederos lo trasladaron a Hospitalet de Llobregat (Barcelona). Concretamente, lo heredó Joaquín Escrivá de Romaní y Fernández de Córdoba, XIV marqués de Espinardo, V marqués de Aguilar de Ebro y XVI conde de Sástago.

La última parada en su periplo llevó la pieza hasta Monistrol, al pie del monasterio de Montserrat donde fue ubicada en otro palacete privado. Y es entonces, a comienzos de 1.940, cuando el Museo Arqueológico de Barcelona la adquirió para su colección.

La obra romana, en realidad, siempre estuvo localizada. García Bellido, en el libro “Esculturas romanas de España y Portugal” (1.950) la describe como «ara cuadrangular con relieves». Sin embargo, como tantas cosas en esta tierra, terminó olvidándose.

El 8 de julio de 1.997, el Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Cartagena impulsó con éxito las gestiones oportunas para el retorno de la pieza. La idea era conseguir una cesión temporal con motivo del 50º Congreso Nacional de Arqueología. La ara regresó a la ciudad portuaria; pero de visita. Hasta que el 8 de Julio de 2.005, se promovió una moción conjunta del Partido Popular en el Senado y el Gobierno regional para el retorno definitivo de la pieza.

El Senado debatió la moción el 10 de Octubre de 2.006. La defensa corrió a cargo de la senadora Belén Fernández-Delgado, quien advirtió de que la obra no era muy significativa para el patrimonio catalán, ya que no tiene nada que ver con el Museo Arqueológico de Barcelona. Además, subrayó la oportunidad de exponerla en el Museo Arqueológico de Cartagena, que debía inaugurarse en 2.007.

Los senadores del Partido Nacionalista Vasco apoyaron la moción, porque «debe ser justo que Murcia, en este caso, tenga el altar». Al final se aprobó la iniciativa, con 10 votos a favor y 9 en contra. El texto solo instaba al Gobierno Central a mediar ante el ejecutivo catalán en una futura negociación para recuperar la pieza.

La respuesta de la Generalitat de Catalunya, de la directora del museo barcelonés, Nuria Rufel, fue inmediata. «Con todos los respetos al Senado -declaró Rufel al diario La Verdad-, no son ellos los que tienen que decidir esto. El asunto debe ser tratado entre las dos comunidades, que son las que tienen las competencias exclusivas en materia cultural», y añadió «Nosotros tenemos el Ara Pacis en depósito gracias a una donación y, si llegara el momento, habría que estudiar de quién es la pieza y dilucidar su titularidad».

Lo que es probable que desconociera Rufel, como el resto de senadores, era la existencia de un documento que demuestra cómo el traslado del altar, si no fue un expolio, poco le faltó. Y que el interés de los murcianos por recuperar la pieza y exhibirla en un museo de la ciudad comenzó hace casi un siglo y medio. Así que hemos tenido tiempo de sobra para convertir el deseo en una realidad.

PETICIÓN DE FIRMAS PARA LA DEVOLUCIÓN DEL ARA PACIS A CARTAGENA.

https://www.change.org/p/president-de-la-generalitat-de-catalunya-que-el-ara-pacis-regrese-a-cartagena

Fuente:http://www.laverdad.es/murcia/v/20130113/murcia/sutil-expolio-espinardo-20130113.html

 

Un equipo de arqueólogos ha descubierto un edificio palaciego que data de la época del rey Salomón, del siglo X a.C., en la ciudad de Gezer, sin evidencia de quién ocupaba este palacio o si fue utilizado por alguno de los reyes de Israel.

El descubrimiento por arqueólogos estadounidenses, que encontraron cerámica filistea entre los restos, apoyaría el relato bíblico, que señala que la ciudad fue filistea hasta ser conquistada por el rey David.

El complejo cuenta con un gran patio central, al igual que los edificios palaciegos contemporáneos que se han hallado en la zona. Aunque no se sabe quién gobernó desde ahí, si alguien lo hizo, el edificio es significativamente mayor que el tamaño de las casas normales de la época, explicó Steve Ortiz, director de la excavación, en representación del Museo Tandy del Seminario Teológico Bautista de Fort Worth, Texas.

Entre las características que no se encuentran en las estructuras domésticas habituales está la sillería -grandes piedras labradas monolíticas de forma rectangular- en las esquinas de las habitaciones. La característica principal es dos salas paralelas, largas o patios, rodeado por varias salas. El palacio tiene dos entradas desde el este y el oeste. La entrada desde el oeste también se conecta este edificio a la monumental puerta de seis cámaras asociadas por la mayoría de los estudiosos con Salomón, esta entrada está construida con más solidez que el resto del edificio.

Gezer con 6.000 años de historia, situada entre Jerusalén y Tel Aviv, es una ciudad con vistas a la llanura costera, y su historia se remonta bastantes siglos antes al rey Salomón. Según los arqueólogos, el sitio fue ocupado ya en el período calcolítico (IV milenio a.C.), y hace 3.400 años, su población Cananea estaba estrechamente vinculada con el lejano Egipto, como sabemos por los sellos del cilindro y una gran cartela descubierta del faraón Amenhotep III.

Las excavaciones han demostrado que la ciudad sufrió la destrucción violenta a manos de los egipcios. Tutmosis III registró su captura en las paredes del templo de Karnak.

Más tarde Gezer tuvo un papel prominente en las cartas de Amarna, mencionada por su nombre al menos nueve veces. El faraón Merneptah se jactó en su estela que él “tomó Gezer”. Según el Antiguo Testamento, la ciudad también se asoció con los filisteos en el tiempo de David, el rey rompió su poder “desde Geba hasta Gezer” (2 Samuel 5:25; 1 Crónicas 14:16).

Esta excavación ha demostrado el vínculo filisteo, al encontrar también los arqueólogos algunas piezas de cerámica con bicroma filisteo. Los arqueólogos también encontraron un fragmento revelador de un denominado “Ashdod” de cuello largo, una figurilla de aves con cara de mujer que muchos creen que representan una diosa egea. Este tipo de figurillas se han encontrado asociadas con los filisteos en otras excavaciones, como en Ashdod, Timna, Ecrón y Ascalón.

El equipo de excavación llama al edificio “Palacio de Salomón”, debido a la tradición bíblica de Salomón de construir grandes proyectos en Jatzor, Meguido y Gezer.

La Biblia dice que el poderoso monarca de Egipto entregó Gezer como dote a la mujer de Salomón, y que el rey de Israel reconstruyó la ciudad: Esta es la razón de la leva que el rey Salomón impuso para edificar la casa de Jehová, y su propia casa, y Milo, y el muro de Jerusalén, y Hazor, Meguido y Gezer.

El rey de Egipto había subido y tomado a Gezer, la quemó y dio muerte a los cananeos que habitaban la ciudad, y la dió en dote a su hija la mujer de Salomón. Restauró, pues, Salomón a Gezer…” (1 Reyes 9:15-17a). Las excavaciones han descubierto evidencias de que este pasaje bíblico se basa en hechos reales.

La ciudad fue destruida a finales de la Edad del Hierro I (alrededor de 1.200-1.000 a.C.). Sobre las ruinas se alzó una nueva ciudad con fortificaciones, el famoso complejo del portón, y un palacio que data de la segunda mitad del siglo X a.C. (época de Salomón). La magnitud y la artesanía del palacio muestra que sólo alguien con enormes recursos y una muy organizada plantilla de trabajadores cualificados podían permitirse la construcción de este complejo.

Fuente: http://protestantedigital.com/

 

Monasterios de San Millán. Suso (arriba) y Yuso (abajo).

El monasterio de San Millán, está considerado el lugar donde nació el castellano como lengua propia.

En la comunidad autónoma de La Rioja (España) entre las colinas cubiertas de los famosos viñedos, se encuentra el pequeño pueblo de San Millán de la Cogolla, con escasos 150 habitantes. Esta localidad no es muy diferente de otras muchas tranquilas villas del interior de España, sin embargo en ella se encuentra una joya de la época medieval, el monasterio de San Millán, considerado el lugar donde nació el castellano ya como lengua propia.

Antes que nada tenemos que conocer la situación lingüística en la Península Ibérica. Durante el Imperio Romano, el latín era la lengua que se extendió por toda Europa, usada en instancias administrativas, transacciones comerciales y la mayoría de las actividades cotidianas. Pero era un latín mayoritariamente vulgar, llevado por militares romanos y comerciantes, que se mezcló con las lenguas pre-romanas que existían antes de la conquista romana.

Tras el colapso del Imperio Romano de Occidente y las invasiones germanas, el latín se deformó y fue evolucionando de forma distinta que en otras partes del Viejo Continente, conformándose un proto-castellano aún difuso.

Las invasiones musulmanas arrinconaron a los cristianos de la Península en el norte del país, bajo la protección de las Marcas de Carlomagno, hasta que comienza la Reconquista. En medio de este larguísimo conflicto medieval, se logró expulsar a los moros de La Rioja y en la naciente San Millán de la Cogolla se decidió construir un monasterio que sería ampliado varias veces.

Bajo la protección de los reyes navarros, el lugar se convirtió en un foco cultural de primer orden de Europa, uno de esos lugares donde los monjes se recluían lejos del ajetreo cotidiano y se dedicaban a la contemplación y el rezo. Allí se construyó una scriptoria, una habitación dedicada a la escritura y copia de los bellos códices y la traducción de viejas obras grecorromanas. La importancia de este emplazamiento queda demostrado por el hecho de que a pesar de que San Millán no estaba dentro del Camino de Santiago, algunos peregrinos se desviaban muchos kilómetros para pasar por este lugar.

En el Monasterio, actualmente en manos de la Orden de los Recoletos, se conservan obras de valor incalculable, aunque la mayoría se encuentran en la Real Academia de Historia de Madrid. Entre ellos hay obras del remoto siglo X, libros de santos, salmos, misas, Biblias y valiosos códices, todos hechos a mano en una época muy anterior a la invención de la imprenta y decorados con delicados colores, imágenes y filigranas. Pero lo que hace único este lugar son las llamadas Glosas Emilianenses, un millar de anotaciones en un castellano muy arcaico que hacían los monjes en los márgenes de las páginas para entender y aclarar términos latinos difíciles. Se encuentran en el llamado Códice 60, una recopilación de homilías, también se conservan palabras en euskera, el idioma vasco. A través de ellos, se puede ver cómo era el lenguaje en el que se manejaban las personas de forma cotidiana, un castellano incipiente muy latinizado pero que ya empieza a diferenciarse. 

Una muestra de este arcaico castellano. Códice 60, pag. 72.

Con o aiutorio de nuestro dueño Christo, dueno salbatore, qual dueno get ena honore et qual duenno tiene tela mantatione con o patre con o spiritu sancto en os sieculos de lo sieculos. Facanos Deus Omnipontes tal serbiio fere ke denante ela sua face gaudioso segamus, Amen.

Este monasterio estaba lleno de decenas de monjes que trabajan a la luz de las velas entre polvorientos libros.

Su éxito fue tal, que al primer edificio llamado Monasterio de Yuso (Yuso significa “abajo” en Castellano antiguo) se le añadió una segunda construcción más amplia, el Monasterio de Suso (de “arriba”), situado a unos kilómetros de distancia. En él trabajó el célebre escritor medieval Gonzalo de Berceo, el primer poeta del castellano. Con el paso de los años, los códices fueron resguardados, pero sin despertar mayor interés, hasta que fueron redescubiertos en el siglo XX. El escritor y lingüista Dámaso Alonso lo consideró “el primer vagido de la lengua española”. Sin embargo, actualmente hay polémica con respecto a si realmente estas glosas son las primeras del castellano, ya que se hallaron documentos que podrían ser más antiguos. Es el caso de los Cartularios de Valpuesta o el curioso Documento de Kesos, un inventario de quesos del año 948. Pero San Millán se sigue considerando la cuna del idioma español, una lengua romance más de Europa como el francés, el italiano o el rumano.

Lo cierto es que es muy difícil establecer el nacimiento de un idioma, ya que siempre el aspecto oral, del que no queda registro, evoluciona antes que el escrito. Pero podemos decir que ya hacia el siglo X, se ha conformado un proto-español que con el paso de los siglos se irá diferenciando del latín y se hace complejo. Actualmente es el segundo idioma más hablado a nivel mundial, con 437 hispano hablantes en todas sus variantes, siendo la lengua romance la más extendida, en gran parte gracias a la expansión por América.

Fuentes:http://universoyrealidad.com/2017/09/27/el-alumbramiento-del-castellano/

https://lariojaturismo.com/comunidad/larioja/recurso/monasterios-de-yuso-y-suso-cuna-del-castellano/ae9e1cd3-53b6-4612-b199-db296db97d58

La Edad Oscura

El hundimiento de la civilización micénica inició la Edad oscura Griega. Ante la problemática que ofrecen las escasas fuentes para esclarecer las causas, se han propuesto diversas explicaciones, se tiende a considerar que fue producto de varios fenómenos interrelacionados.

El período oscuro transcurre desde el colapso del mundo micénico entre 1.200-1.100 a.C., hasta la época arcaica griega (siglo VIII a.C.), caracterizado por la escasez de fuentes que hagan referencia a la muy difícil reconstrucción de las realidades históricas.

Se ha asociado el inicio de la Edad Oscura con una oleada de invasiones de los Pueblos del Mar, a causa de la cercanía cronológica aproximada de la destrucción de los palacios micénicos con las invasiones documentadas en Egipto de estos pueblos. Algunas inscripciones de tablillas de lineal B de la época inmediatamente anterior a la destrucción del palacio de Pilos, sugieren que en esta ciudad se esperaba un ataque procedente del mar.

El origen de estas invasiones debe inscribirse en el contexto posterior a la caída del imperio Hitita que eliminó la fuente de estabilidad que había permitido la creación de redes de comercio a larga distancia y la prosperidad de las ciudades-estado del Levante durante la Edad del Bronce.

Sin una potencia dominante capaz de grandes campañas de represalia, muchos pueblos nómadas o semi-nomádas fueron capaces de atacar a las poblaciones más civilizadas. Aunque nunca ha estado claro por qué tantos pueblos se pusieran en marcha a la vez y por qué súbitamente todos ellos obtuvieron una ventaja militar tan grande contra civilizaciones que llevaban siglos de hegemonía. Otros problemas de esta teoría son que en la mayor parte de las islas del Egeo no se aprecian señales de destrucción, así como la constatación de que numerosas destrucciones de Grecia continental tuvieron lugar lejos de la costa.

Al parecer estos pueblos adoptaron una serie de armas nuevas (la espada larga y la jabalina) que les permitieron enfrentar con ventaja al arma por excelencia de las aristocracias que gobernaban las ciudades-estados: el carro con arqueros. Es probable que las guerras entre ciudades se hubiesen ritualizado (tal como ha sucedido muchas veces en la historia) y que ello, en combinación con las nuevas armas hubiera dado una gran ventaja a unos nómadas determinados y sanguinarios.

No se puede descartar que un fuerte terremoto colaboró en el proceso de desintegración de la próspera unidad económica que alimentó las culturas de la época micénica.

Como consecuencia de la inestabilidad y las invasiones, la agricultura de tipo mediterráneo colapsó, reduciéndose extraordinariamente la cantidad de población que podía mantener.

Es posible que alguna variación climática o el agotamiento de terrenos agrícolas por causa de una previa sobre explotación también ayudaran a la persistencia de la Edad Oscura durante 400 años. Aunque este cambio climático no ha sido suficientemente demostrado.

También se han propuesto causas por factores patológicos como la generalización de algunas epidemias o enfermedades, en base al estudio de restos de huesos de excavaciones en Lerna y Tirinto.

La leyenda cuenta que los dorios tomaron posesión de la península del Peloponeso (hacia 1.150 a.C.), es un hecho conocido como el Regreso de los Heráclidas. Los estudiosos de la época clásica lo vieron un hecho real que llamaron invasión dórica. El significado del concepto ha variado con el tiempo y tanto historiadores como filólogos y arqueólogos lo han utilizado para explicar las discontinuidades culturales que se encuentran en sus respectivos campos de estudio. El momento de la llegada de los dorios a Creta tampoco está claro, aunque los dorios conquistaron algunos lugares como Lato. A pesar de 200 años de investigación, la invasión dórica nunca ha sido establecida. Aunque ha permitido descartar otras posibilidades.

La antigua tradición cuenta que los descendientes de Heracles, exiliados después de su muerte, regresaron después de algunas generaciones, a fin de recuperar el dominio que su antepasado Heracles tenía en el Peloponeso. La Grecia a la que hacen referencia en el mito es la antigua civilización micénica.

La historia del regreso de los Heráclidas es considerada legendaria, ya que muchos detalles difieren de un autor de la época a otro, por lo que se supone que un clan dominante se declaró ser heredero del héroe griego Heracles para legitimar su poder.

Fuente:https://es.wikipedia.org/wiki/Edad_Oscura