Biblia70

 

La Biblia griega, comúnmente llamada Biblia Septuaginta o Biblia de los Setenta (Μετάφραση των Εβδομήκοντα), y generalmente abreviada simplemente LXX, fue traducida de textos hebreos y arameos más antiguos que las posteriores series de ediciones que siglos más tarde fueron asentadas en la forma actual del texto hebreo-arameo del Tanaj o Biblia hebrea. Representa una síntesis en que se subraya el monoteísmo judío e israelita, así como el carácter universalista de su ética.

La Biblia Septuaginta fue el texto utilizado por las comunidades judías de todo el mundo antiguo más allá de Judea, y luego por la iglesia cristiana primitiva, de habla y cultura griega. Junto con la Biblia hebrea, constituye la base y la fuente del Antiguo Testamento de la gran mayoría de las Biblias cristianas. De hecho, la partición, la clasificación, el orden y los nombres de los libros del Viejo Testamento de las Biblias cristianas (cristianas ortodoxas en Oriente, católicas y protestantes en Occidente) no viene del Tanaj o Biblia hebrea, sino que proviene de los códices judíos y cristianos de la Septuaginta.

El nombre de Septuaginta, se debe a que solía redondearse a 70 el número total de sus 72 presuntos traductores. La Carta de Aristeas presenta como un hecho histórico una antigua versión de acuerdo con la cual, por instrucciones de Ptolomeo II Filadelfo (284-246 a.C.), monarca griego de Egipto, 72 sabios judíos enviados por el Sumo sacerdote de Jerusalén, trabajaron por separado en la traducción de los textos sagrados del pueblo judío. Según la misma leyenda, la comparación del trabajo de todos reveló que los sabios habían coincidido en su trabajo de forma milagrosa.

Sin embargo, sabemos que uno de los criterios de autoridad más frecuentemente implementados en esos contextos histórico-geográficos, consistía en atribuir a los textos sagrados algún supuesto origen que se pudiera remontar a hechos extraordinarios. Aunque en general se trataba de textos vertidos de lenguas semíticas, (hebreo y arameo), algunos de estos escritos fueron redactados de forma originaria en lengua griega.

En general se piensa que la LXX habría sido formada con el objetivo de cultivar la fe de las comunidades de israelitas piadosos que vivían en la Diáspora, y que se comunicaban en la lengua griega común (koiné). En aquella época, residía en Alejandría una muy nutrida y numerosa comunidad de inmigrantes hebreos. Sin embargo, dado que la orden habría provenido del rey Ptolomeo II Filadelfo, también es probable que el fin de la misma fuera proveer a la Biblioteca de Alejandría de una versión griega de los textos sagrados hebreos.

Para su formación, la mayoría de los escritos sagrados judíos debieron ser vertidos de sus originales hebreos y arameos al griego. Su traducción inició en el siglo III a.C.(c.280 a.C.), y concluyó hacia finales del (c.Siglo II a.C.). Inicialmente fue traducida la Torá, Libro de la Ley o Pentateuco y el resto del trabajo se completó paulatinamente, en los dos o tres siglos siguientes. El filósofo judío Aristóbulo, quien vivió en Alejandría durante el reinado de Ptolomeo VI Filometor (181-145 a.C.), confirma este dato al referirse a ella en una carta al rey en los siguientes términos:

“…la completa traducción de todos los Libros de la Ley (el Pentateuco), en los tiempos del rey Filadelfo, ancestro vuestro… ”

Aunque no se conoce exactamente la fecha y el lugar de estas traducciones, los estudiosos proponen que una escuela de traductores se ocupó de verter el Libro de los Salmos de David, en Alejandría, hacia el año 185 a.C. Más tarde tradujeron los Libros de Ezequiel y Jeremías, así como el Dodecaprofetón, o Libro de los XII Profetas (Menores). Más tarde tradujeron los escritos históricos: (Josué, Jueces y Reyes), y, luego, finalmente, el Libro de Isaías. El Libro de Daniel fue traducido alrededor del año 150 a.C. Los Libros de los Macabeos, Sabiduría y Eclesiástico, fueron incorporados en el curso de los Siglos II y I a.C. Algunos eruditos sitúan en Palestina, durante el siglo I de la Era Cristiana, la traducción al griego de los libros de Ester, Rut, Eclesiastés, Lamentaciones, y el Cantar de los Cantares.

Los escritos y textos hebreos y arameos, que sirvieron de base para la formación de la Biblia Septuaginta, carecían de gramemas dotados de valores fonéticos vocales, capitalización (alternancia mayúsculas/minúsculas), signos de puntuación y acentuación, algunos ciertos tipos de conectores lógicos, y algunas conjunciones, artículos, prefijos y sufijos adverbiales y/o preposicionales. (Más tarde, se agregaron al idioma hebreo algunos signos con valores fonéticos vocálicos, surgiendo así el llamado Texto Masorético.) Estos antecedentes podrían contribuir a explicar algunas diferencias interpretativas entre la Biblia griega de los LXX y el texto hebreo-arameo conocido, y el hecho de que algún tiempo después, en ambientes judíos, algunos revisores hubieran procedido a tratar de “corregir” la Biblia alejandrina a fin de asimilarla a este último.

Esta compilación de textos y de escritos sagrados judíos traducidos al griego fue, desde un principio, bastante socorrida para ilustrar la fe de las comunidades judías e israelitas de la Diáspora, permitiendo el acceso a los textos sagrados de sus padres y ancestros a las comunidades de israelitas piadosos que no hablaban hebreo, ni arameo.

Y hay algunos indicios que sugieren que Cristo y sus discípulos habrían utilizado, además de los Tárgum arameos, la Septuaginta; tal como se desprende del hecho fácilmente comprobable de que la mayoría de las citas explícitas del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento reproducen el texto de la Versión LXX, y solamente una de cada siete citas ha sido retomada del Texto Masorético.

El “Plus de los LXX”.

La Biblia Septuaginta contiene los 24 libros que conforman el canon del Tanaj judío (Biblia hebrea-aramea), los cuales, ordenados según la usanza griega y repartidos, llegando a un total de 39, constituyen los textos más comúnmente aceptados del Antiguo Testamento de las Biblias cristianas (católica, ortodoxa, protestante, etc.).

Además de los textos del Tanaj o Biblia hebrea, la Biblia Septuaginta incluye algunos otros que no son incluidos en aquélla. Estos textos reciben varias nomenclaturas: las iglesias cristianas ortodoxas los llaman “anagignoscomenos”, y la iglesia católica romana los llama “deuterocanónicos”. La mayoría de las iglesias protestantes actuales, sin embargo, los consideran apócrifos. Fueron leídos por maestros judíos de habla griega y por comunidades judías de habla y cultura griega de los siglos II a.C. A I, e incorporados a los códices de la Biblia desde entonces y en siglos subsecuentes, con diferencias regionales, por las comunidades cristianas primitivas. La mayoría son reconocidos como canónicos e incluidos en la Biblia hasta la actualidad por todas las iglesias cristianas ortodoxas (calcedonianas y no calcedonianas), y también por la iglesia católica romana, aunque con algunas diferencias entre los libros aceptados por una u otra iglesia. Algunas ramas del protestantismo, como los luteranos y anglicanos, incluyen estos libros en sus Biblias, y los consideran lecturas recomendables ricas en enseñanzas, aunque no como textos de autoridad normativa o dogmática.

Existen cuando menos unos cinco libros en la Biblia LXX que -por influencia de Jerónimo- no son reconocidos por la Iglesia católica romana como deuterocanónicos, estos son: Esdras (llamado en la Vulgata Esdras), Macabeos, Odas y Salmos de Salomón. Los primeros dos libros, sin embargo, sí son reconocidos por la Iglesia ortodoxa.

Dichas series de textos, algunos de los cuales fueron redactados de forma original en lengua griega, hoy son reconocidas y agrupadas por múltiples autores bajo el nombre conjunto de “Plus de los LXX” o “Plus de la Septuaginta”.

Para efectos de estudio, en las siguientes líneas se ha desarrollado de forma detallada un listado muy primario de estos documentos:

  1. El Libro III de Esdras.

  2. El Libro de Tobit, en algunas versiones llamado “Libro de Tobías”.

  3. El Libro de Judit.

  4. El Libro de la Sabiduría.

  5. Libro del Eclesiástico, en algunas versiones llamado “Libro de Sirácides”, o “Libro del Sirácida”, junto a su respectivo “Prólogo del traductor griego” (Capítulo 1a)

  6. El Libro de Baruc propiamente dicho (Baruc 1:15’—5:9), junto a su respectivo Exordio (Baruc 1:1-15′)

  7. La Epístola de Jeremías, nomenclaturada, en la Biblia Latina, “Capítulo 6” del Libro de Baruc, junto a su respectivo Epígrafe (Verso 1a, o 1bis)

  8. Los Libros I y II de los Macabeos.

  9. Los Libros III y IV de los Macabeos.

  10. El Libro de las Odas; que incluye la Oración de Manasés y el Himno Matutino, y otros 13 textos retomados de otros libros bíblicos canónicos, junto con sus epígrafes.

  11. El Libro de los Salmos de Salomón, junto con sus Epígrafes.

  12. Numerosas variantes aditivas, substractivas y ordinales a varios de los libros protocanónicos del Antiguo Testamento, más o menos mayores en el caso del texto de los Libros de Samuel, los Reyes, Ester, Job, los Salmos de David, los Proverbios, Isaías, Jeremías, y las Lamentaciones.

Entre estas variantes se destacan, de manera especial:

  1. Variantes aditivas, substractivas y/o substitutivas mayores consistentes al.Libro de Ester, comúnmente agrupadas bajo el nombre conjunto de “Resto de Ester”, junto a su respectivo Colofón (Ester 10:3l, o 10:14)

  2. El Resto del Epílogo al Libro de Job (Job 42:17a-17e, o 42:18-22)

  3. Varios de los Epígrafes propios de los Capítulos del Libro de los Salmos de David.

  4. El Salmo 151 o Capítulo 151 del Libro de los Salmos de David, junto a su respectivo Epígrafe (Salmos 151:1a)

  5. El Introito del Libro de las Lamentaciones (Lamentaciones 1:1a)

  6. El texto griego antiguo, OG,14 del Libro de Daniel, conteniendo variantes aditivas, substractivas y ordinales más o menos mayores a varios de los textos, pasajes y capítulos de dicho documento.

Entre estas variantes se destacan, de forma peculiarmente especial:

  1. El texto griego antiguo, OG, del pasaje Daniel 3:24bis-90; que incluye la Oración de Azarías y el Himno de los 3 Jóvenes, junto a sus respectivas Notas complementarias.

  2. El texto griego antiguo, OG, de la Historia de Susana, nomenclaturada, en la Biblia Latina, “Capítulo 13” del Libro de Daniel, junto a su respectivo Epílogo (Verso 63 OG, según el numeral de Alfred Rahlfs)

  3. El texto griego antiguo, OG, de la Historia de Bel y el Dragón, nomenclaturada, en la Biblia Latina, “Capítulo 14” del Libro de Daniel, junto a su respectivo Epígrafe (Verso 1 OG, según el numeral de Alfred Rahlfs)

Algunos importantes manuscritos de la Biblia Septuaginta incluyen, asímismo, las partes y pasajes propios del texto griego conocido de:

  1. El Libro de Enoc.

  2. El Libro de los Jubileos.

  3. Las Apocalipsis de Baruc.

  4. Los Paralipómenos de Baruc.

Fuentes:http://es.wikipedia.org/wiki/Septuaginta

http://es.wikipedia.org/wiki/Biblioteca_de_Alejandr%C3%ADa

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