Göbekli Tepe

Gobelklitepe

En lo alto de una apartada colina del sur de Turquía, Göbekli Tepe recuerda vagamente a Stonehenge, aunque fue construido con mucha anterioridad utilizando no burdos bloques de roca, sino pilares de caliza limpiamente tallados y salpicados con bajorrelieves de animales: procesión de gacelas, serpientes, zorros, escorpiones y jabalíes feroces. El conjunto fue erigido hace unos 11.600 años, siete milenios antes que la Gran Pirámide de Giza, e incluye el templo más antiguo de que se tiene conocimiento. De hecho, Göbekli Tepe es el ejemplo de arquitectura monumental más antiguo que se haya descubierto. Por lo que se sabe, cuando esas columnas fueron levantadas no había construcción alguna de escala comparable.

En la época de la edificación de Göbekli Tepe, gran parte de la raza humana vivía en pequeñas bandas nómadas que subsistían recogiendo plantas y cazando animales salvajes. Sin embargo, la construcción del sitio debió requerir más personas congregadas en un mismo punto que las reunidas en cualquier otro momento de la prehistoria. Lo más asombroso es que los constructores del templo cortaron, moldearon y acarrearon piedras de hasta 16 toneladas cientos de metros, sin disponer de ruedas ni bestias de carga. Los peregrinos que iban a Göbekli Tepe vivían en un mundo sin escritura, metalurgia o cerámica; para quienes se aproximaban al templo desde las faldas de la colina, aquellos pilares debieron parecer rígidos gigantes que se alzaban al cielo, adornados con animales que se movían a la luz de las llamas como emisarios de un mundo espiritual que la mente humana quizá apenas comenzaba a vislumbrar.

FertilCreciente

La mayoría de investigadores pensaban que la revolución se originó en el creciente fértil, arco territorial que parte del noreste de Gaza y traza una curva hacia el sur de Turquía para proseguir en dirección sureste, hasta Irak. Se trata de una franja de clima templado entre dos extremos climáticos inhóspitos. Su límite oriental es la confluencia de los ríos Tigris y Éufrates en el sur de Irak, emplazamiento del antiguo reino de Sumeria, que se remonta al año 4.000 a.C. considerada la cuna de la civilización. La teoría tuvo que ser replanteada cuando los arqueólogos que trabajaban en el levante (extremo occidental del Creciente fértil, región que actualmente comprende los territorios de Israel, Palestina, Líbano, Jordania y el oeste de Siria) descubrieron asentamientos que databan del año 13.000 a.C. Conocidos como poblados natufienses, nombre que deriva de los primeros sitios encontrados, esos enclaves surgieron por todo el Levante hacia el final de la Edad de Hielo, como proclamando una época en la que el clima de la región comenzaba a volverse relativamente cálido y húmedo.

Los poblados natufienses experimentaron serias dificultades hacia el año 10.800 a.C., cuando la temperatura regional cayó repentinamente unos 7 grados a consecuencia de una miniera de hielo que se prolongaría 1.200 años y desencadenaría condiciones mucho más áridas en todo el Creciente fértil. Al menguar los hábitats animales y los campos de grano, numerosas aldeas se volvieron excesivamente populosas para subsistir con la provisión local de alimento y muchas personas salieron a deambular en busca de comida.

Los antropólogos han supuesto que la religión organizada nació como un medio para aliviar las tensiones que, necesariamente, surgían cuando los cazadores-recolectores se establecían para practicar la agricultura y desarrollar grandes sociedades. Los objetivos de una sociedad sedentaria, almacenar granos y mantener viviendas permanentes eran a más largo plazo y más complejos que los de un grupo nómada; para alcanzarlos, los miembros de una aldea tenían que comprometerse con la empresa colectiva. Desde esta perspectiva, aunque las prácticas religiosas primitivas (dar sepultura, crear figurillas y arte rupestre) habían aparecido decenas de miles de años atrás, la religión organizada solo pudo florecer cuando se hizo necesaria una visión común de un orden celestial para integrar esos grandes, novedosos y frágiles grupos humanos. Así, las congregaciones de fieles, unificadas en una visión común del mundo y el lugar que ocupaban en él, se volvieron más cohesivas que las anteriores y conflictivas aglutinaciones de individuos. Pero Göbekli Tepe revela todo lo contrario, la construcción de un enorme templo a cargo de un grupo de recolectores es prueba de que la religión organizada pudo cristalizar antes que la aparición de la agricultura y otros aspectos de la civilización. El sitio sugiere que el instinto humano de reunirse para celebrar rituales sagrados surgió cuando el hombre dejó de percibirse como parte del mundo natural y en cambio trató de dominarlo. Una vez que los recolectores comenzaron a establecerse en aldeas fue inevitable que trazaran una frontera entre el ámbito humano (un grupo de viviendas fijas con cientos de habitantes) y el peligroso territorio que se extendía más allá de las hogueras, poblado de bestias mortíferas.

Klaus Schmidt especula que los recolectores que vivían en un radio de unos 160 kms. alrededor de Göbekli Tepe erigieron el templo como un lugar sagrado de reunión y encuentro, adonde tal vez llevaban obsequios y tributos para sus sacerdotes y artesanos. Aquella proeza debió requerir algún tipo de organización, no solo para dirigir la construcción sino para atender a las multitudes, sin duda celebraron banquetes, se han desenterrado cuencos de piedra. El templo era una sede espiritual.

Unas de las primeras pruebas de la domesticación vegetal procede de Neval Çori, asentamiento montañoso a escasos 30 kms. de distancia. Igual que Göbekli Tepe, Neval Çori apareció justo después de la miniera de hielo, período que los arqueólogos describen con el poco atractivo nombre de Neolítico Precerámico (NPC). En la actualidad, Neval Çori se encuentra inundado por un lago artificial de formación reciente que proporciona electricidad y agua de riego a toda la región. Sin embargo, antes de que las aguas dieran por terminadas las investigaciones, grupos de arqueólogos encontraron columnas con forma de T e imágenes animales semejantes a las que Schmidt hallaría después en Göbekli Tepe, pilares y relieves que también se han encontrado en asentamientos del NPC situados a distancias de hasta 160 kms. de Göbekli Tepe. Schmidt señala que, así como hoy podemos identificar un hogar católico mediante la presencia de imágenes de la Virgen María, la iconografía de los sitios del NPC indica la existencia de una religión común, de una comunidad de fe en torno de Göbekli Tepe que bien pudo ser la primera gran agrupación religiosa del mundo.

Fuente:http://www.ngenespanol.com/fotografia/lo-mas/11/06/13/cuna-religion.html

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