YacimtosOrce

 

En el año 1.982 fue hallado en el yacimiento de Venta Micena en el municipio granadino de Orce, un fragmento de calota craneal, datado en 1,5 millones de años, que fue atribuido a un homínido por los miembros del equipo científico de la excavación compuesto por los doctores J. Gibert, J. Agustí y Moyà-Solà.

Este descubrimiento suponía cambiar algunas teorías como:

-Que el poblamiento de la península Ibérica no se produjo hasta el Pleistoceno medio, identificando el fósil VM-0 como el primer representante conocido de la especie Homo en la Península ya en el Pleistoceno inferior.

-Que éste se hizo a través del corredor de Palestina bordeando el Mediterráneo por el norte. Ahora se abría la posibilidad de que la colonización de Europa se realizara a través del estrecho de Gibraltar.

-Que las fechas estimadas para la primera migración deberían adelantarse considerablemente.

Las hipótesis sobre las posibles rutas del primer poblamiento de la Península Ibérica.

Primera: El hombre, originario de África, colonizó simultáneamente Europa y Asia a través de Oriente Medio. Los restos fósiles más antiguos que avalan esta hipótesis son tres:

· Una mandíbula de Homo Ergaster hallada en D’manisi (Georgia) con una datación entre 1,8 y 1,6 millones de años.

· Otro en el extremo suroriental de Asia, el Hombre de Java (Indonesia) datado alrededor de 1,6 millones de años.

· El Hombre de Orce (Granada), en el extremo suroccidental de Europa, una calota craneal de unos 1,6 millones de años.

Pero si se aceptan como válidos estos fósiles, habría que adelantar la salida de África, o primera migración establecida en hace, aproximadamente 1,5 millones de años. El problema es que los científicos no se ponen de acuerdo para este adelanto puesto que existen fuertes discrepancias a la hora de establecer la cronología de los yacimientos en los que fueron hallados estos tres representantes, considerando además este registro fósil demasiado escaso para tenerlo en cuenta. Escaso, puede ser, pero ello no quiere decir que no se puedan hallar otros restos de este nivel cronológico o más antiguos, bien es cierto que hay más evidencias, todavía dudosas, repartidas por Asia. En paleoantropología lo que no hay puede aparecer en cualquier momento y desmontar o corroborar las endebles bases teóricas establecidas, los fósiles citados son un claro ejemplo de ello.

En el estricto ámbito peninsular, para la que suscribe, en el momento en que se empezó a cuestionar tanto la cronología como la atribución a homínido de un hallazgo tan importante como el de Orce (VM-0), debería haberse organizado una excavación multidisciplinar que con una metodología más rigurosa contrastada estudiara tal posibilidad, y no cerrar puertas, que es lo que ocurre cuando entran en juego la política y la burocracia y cuando los yacimientos deben competir entre sí por un presupuesto, como así ha sucedido entre los proyectos de Orce y Atapuerca, resultando vencedor este último y no menos importante proyecto hasta el punto de que, hoy por hoy, para la Península Ibérica, se acepte que el Homo Antecesor, datado en 780.000 años, sea su primer colonizador. Este primer poblador habría llegado desde África, aunque no hay rastros fósiles que lo demuestren, siguiendo el corredor de Palestina y Europa meridional, entrando por el norte peninsular, hipótesis que no cuestiona la cronología establecida para la primera migración.

Segunda: El hombre de África (Ergaster) colonizaría Europa a través del istmo sículo-tunecino que en el Pleistoceno Inferior constituía, en un momento de fuerte regresión marina producida por la glaciación del Günz, un acceso a Europa central y occidental, y por la plataforma continental, en ese momento emergida, del golfo de León en el sur de Francia, con lo cual se salvarían los Alpes, alcanzaría el nordeste peninsular. Pruebas de ello pudieran ser los yacimientos de Puig d’En Roca y Avellaners en Catalunya, y el rastro de este movimiento migratorio podría ser, a su vez, el yacimiento de Ceprano en el sur de Italia donde se ha encontrado una calvaria humana datada en unos 700.000 años, así como la industria lítica de modo I hallada en Monte Poggiolo (1,2 m. a.). Sin embargo ninguno de estos yacimientos entran en contradicción con la primera de las hipótesis.

Tercera: Poblamiento directo a través del Estrecho de Gibraltar, hipótesis de obligada consideración ya que los yacimientos donde se han encontrado líticos con la tecnología más antigua (olduvaiense o modo I) están situados en el sur de la Península: Magoito y Açafora en Portugal, El Rompido en Huelva, El Aculadero en Cádiz, Cúllar Baza y Venta Micena en Granada, Cueva Victoria en Murcia y Campo de Calatrava en Ciudad Real. También la presencia de restos de fauna africana, y la aparente sincronía entre éstos y la aparición de los primeros restos humanos, en Venta Micena y Cueva Victoria podría apoyar esta hipótesis, pero no dejaría de ser compatible con la primera si la primera migración hubiera sido más temprana, pues como dice R. Leakey “un simple deambular no premeditado, de sólo 20 Km. por generación, habría bastado para cubrir, por ejemplo, los 14.000 Km. que separan Nairobi de Pekín en veinte mil años”.

Hay que señalar que, ni por Europa ni por el norte de África hay restos tan antiguos que puedan hacer decantar las bases teóricas por una u otra de estas hipótesis.

Aunque se desconocen las causas que provocaron la primera migración desde África tanto de especie Homo (presión tecnológica, ecológica, cultural, demográfica…) como de la fauna (presión ecológica-demográfica), éstas debieron ser muy fuertes y resulta en cierto modo ilógico pensar que en esas circunstancias todos eligieran o encontraran una sola vía o ruta de escape, todo ello a pesar de que geógrafos y geólogos consideran que los estrechos de Gibraltar y de Túnez-Sicilia nunca han sido franqueables por tierra firme desde la crisis del mesiniense hace más de 7 millones de años.

M. H. Alimen ha apuntado que a lo largo del Riss, el proceso de regresión marina y otras circunstancias convergentes de variación eustática (del nivel del mar) hicieron franqueable el istmo de Gibraltar entre Tánger y Tarifa; un descenso de las aguas de entre 230 y 290 metros dejaría prácticamente en seco el paso de África a la Península y canales mínimos no impedirían cruzar con facilidad de una a otra orilla” (Barandiarán et al. 2002:4).

Fuente:http://mural.uv.es/juasajua/primerospobladores.htm

+ INFO

http://www.huescar.org/orce1.php

http://baza.ideal.es/comarca/3798-nuevos-datos-sobre-la-elaboracion-de-herramientas-de-piedra-de-los-hominidos-de-orce-.html

https://www.tartessos.info/orce/primer.htm

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