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Las tablas de Ebla dán luz a un período oscuro de la historia del Antiguo Testamento. El descubrimiento mostró que hubo un reino previamente desconocido cuya capital era Ebla la cual floreció entre 2400 y 2250 a.C., como un “tercer mundo” entre los bien conocidos poderes de Egipto y Mesopotamia. A ese imperio pertenecieron ciudades tales como: Biblos, Asdod, Jaffa, Acco, Sidón, Beirut, Alalak, Meguido, Laquis, Damasco, Hazor, Gaza, Homs, y Hama, muchas de las cuales forman parte significante de la historia del Antiguo Testamento. La mención de Jerusalem (U-ru-sa-li-ma) ha provisto particular significado. (New Intemational Bible Dictionary of Archeology, p. 44 1).

Uno de los seis reyes de Ebla llevó el nombre de Ebrum en quien reconocemos el nombre bíblico Heber (Gn. l 0:2 l; l l : l 0-30), quien fue el antepasado abuelo de Abraham. Heber, el gran rey de Ebla, llevó a Ebla a su cenit de poder y bajo su gobierno.

Muchos nombres fueron cambiados por incluir el sufijo -ya (Yavé, Jehová). Críticos del A.T. han afirmado que Yavé (Jehová), en el pacto del Dios de Israel, no fue conocido por Israel hasta lo último en su historia. Los críticos sugieren que Moisés aprendió de Yavé en Madián o en el Sinaí, y que la aparición de ese divino nombre en las narraciones patriarcales es una última inserción o falsificación.

Terminaciones divinas se pusieron a nombres personales en Ebla, que demuestran concluyentemente que Yavé fue conocido por la gente al menos 2.250 a.C. Aunque los Eblaitas no le adoraron únicamente como Yavé, los israelitas sí lo adoraron, al menos Yavé fue conocido como el Dios de Ebla, durante el reino de Ebrum, muchos de los nombres personales cambiaron su -il (dios) con la terminación a -ya (Yavé) como:

Mi-ka-il llegó a ser Mi-ka-ya

Isra-il llegó a ser Is-ra-ya

En-na-il llegó a ser En-na-ya

Ha-ra-il llegó a ser Ha-na-ya

Algunos argumentan que el -ya es simplemente hipocorístico (una forma diminutiva como Johnny para John), pero no hay duda que -il es una terminación divina, lo que nos lleva aceptar -ya como el mismo. (Cf. Pettinato, BA, May 1976, p. 46).

En un artículo de la revista Reader’s Digest se concluyó que se produjo un cambio en la religión eblaita durante el reinado de Ebrum, y la gente comenzó a añadir prefijos a sus nombres con el fin de exaltar el nombre de Dios Todopoderoso.

La literatura sobre el A.T., que previamente ha considerado a muchas personalidades de los primeros doce capítulos de Génesis como simbólicos o mitológicos, es forzada a hacer una reevaluación. La revista TIME citó a David Noel Freedman sobre este señalado punto: “Pensamos siempre que los antepasados como Heber son simbólicos. Nadie alguna vez los ha considerado como históricos, hasta que estas tablas fueron encontradas.”

Ebrum, Rey de Ebla (2295-2267 a.C.), gobernó casi 30 años después de suceder a Arennum, con quien no le unían lazos de parentesco. Encaminó su política a la conversión de su imperio en una potencia capaz de enfrentarse a Mari y a Acad. Para un mayor control del reino no dudó en entregar la totalidad de los cargos de confianza y responsabilidad a miembros de su familia, como fue el caso de sus hijos Giri (elegido primer ministro) e Ibbi-Sipish.

Bajo Ebrum, quien parece Heber, el epónimo padre de los hebreos (Gn. 10:21), Ebla alcanza su gran esplendor. Los nombres de los siguientes reyes, en orden de reinado, han sido preservados:

lgris-Halam

Ar-Ennum

Ebrum

Ibbi-Sipis

Dubuju-Ada

Irkab-Damu

El parentesco de los primeros reyes no es muy claro, pero Ebrum y sus dos sucesores son respectivamente padre, hijo y nieto. Entre estos el más interesante, también por sus reminiscencias bíblicas, es Ebrum, de quien su nombre escrito es Eb-uru-um con dos posibles aplicaciones: Eb-ru-um, quien se parece a Heber, el padre de los Semitas de acuerdo a Gn. 10:21, es verdaderamente sorprendente; o Eb-ri-um, del cual inevitablemente sale llibri, “Hebreo”.

No es una casualidad que precisamente con Ebrum el estado de Ebla alcanzó su más grande esplendor, y fue durante su reinado que Acad pagó tributos a Ebla (escrito en las tablas).

El rey mantiene el título Sumerio “En”, equivalente Paleocananeo, de acuerdo al vocabulario Eblaite, a malik. La reina -malikum- mantiene una eminente posición en el estado jerárquico, ella está siempre mencionada junto con el rey. Los negocios internos y la administración eran llevados por la corona de la princesa, mientras el segundo nacido dirigió los negocios extranjeros. Los antiguos del reino (abbü) también ejercitaron considerables poderes políticos, entre ellos el manejo de la familia real.

Los reyes considerados de igual status en otros estados, también son llamados “En”, mientras los vasallos recibían el título Sumerio lugal, o más comúnmente di-ku, “jueces”. Ambos títulos muestran que la estructura del estado fue absolutamente diferente al de Mesopotamia.

Fuentes:Los textos de Ebla en “Los Archivos Reales de Tell Mardikh-Ebla” de Pettinato, Biblical Archeologists, May. 1976, LaSor y Maier).

http://cosmoecologos.blogspot.com.es/2016/10/heber-o-ibero-hijo-de-sala.html

http://www.proel.org/index.php?pagina=alfabetos/eblaita

http://www.bloganavazquez.com/2011/08/07/ebla-y-sus-misterios/

http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/el-fabuloso-archivo-de-tablillas-delos-reyes-de-ebla_8004

 

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