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Monte Albán (México)

Monte Albán es un sitio arqueológico localizado a 11 kms. de la ciudad de Oaxaca de Juárez (México). Fue durante mucho tiempo la sede del poder dominante en la región de los Valles Centrales de Oaxaca, desde el declive de San José Mogote en el Preclásico Medio (1.500-700 a.C.) hasta el ocaso de la ciudad alrededor del s. IX.

Se sabe que los mexicas llamaron a la ciudad Ocelotepec que significa Monte del Jaguar, de ocelotl-jaguar, y tepec-monte o cerro. El nombre en castellano Monte Albán fue dado por los españoles en la conquista, por la similitud del paisaje con los montes Albanos en Italia.

Como en otras partes de Mesoamérica, los restos de las edificaciones precolombinas de Monte Albán, son en su mayoría restos de las plataformas piramidales que sostuvieron las edificaciones dedicadas al culto religioso, a la administración pública o los restos de conjuntos habitacionales dedicados a los estratos dominantes de la sociedad. Sin embargo, gracias a los trabajos de mapeo del cerro, también se ha podido conocer la organización de los barrios de la ciudad. Mientras el conjunto monumental se organiza en torno a la plaza central, las habitaciones de los estratos sociales más bajos se localizaban en terrazas construidas ex profeso. Este patrón de asentamiento es bastante característico de las sociedades mesoamericanas precolombinas del Clásico (s. II-VIII y IX d.C.), como lo demuestra la disposición urbana de Teotihuacan, Palenque o Tikal, que se cuentan entre las mayores de aquel tiempo.

Monte Albán inició su propia historia alrededor del s. V a.C. Durante el 300-100 a.C. aproximadamente, la región debió enfrentar un clima de hostilidad derivado por el expansionismo militar, tal como lo atestiguan las representaciones en piedra de personas sometidas, los llamados Danzantes.

Al mismo tiempo, es el escenario de varias innovaciones importantes en el contexto mesoamericano, en contraste con otras regiones que durante el Pre-clásico Medio y Superior recibieron un importante aporte de la cultura Olmeca, en los Valles Centrales la impronta de este estilo está asociada por un corto período con el desarrollo de San José Mogote, para luego dar lugar a un estilo artístico más o menos característico de la cultura Zapoteca.

Otro dato importante sobre el desarrollo formativo de Monte Albán es la creación de un sistema de escritura propio, cuyas evidencias más antiguas corresponden al s. IV a.C. La escritura zapoteca estaba asociada al registro de sucesos notables para la historia de la ciudad, por lo que implica el manejo de un calendario.

Durante la Fase I de la ciudad se comenzó el aplanamiento de la cumbre, así como la construcción de un muro defensivo en las laderas norte y oeste del cerro. Durante la Fase Monte Albán II Temprana, la capital zapoteca tuvo una población de aproximadamente 17.200 habitantes, que la convertían en una de las mayores ciudades de Mesoamérica.

Como la mayoría de los centros ceremoniales prehispánicos, la zona arqueológica de Monte Albán cuenta con un “juego de pelota” el cual se encuentra localizado al norte de la plataforma oriental. Este recinto es conocido como Juego de Pelota Grande, a diferencia de otra construcción, también conocido como Juego de Pelota Chico.

En algún momento los muros de esta edificación estuvieron cubiertos por estuco, como lo han demostrado las excavaciones realizadas en ese lugar. Las dimensiones del juego de pelota son de aproximadamente 25 m. de largo y de 7 por 22 m. en los extremos conocidos como cabezales. La longitud interior, incluyendo los cabezales, en su totalidad es de aproximadamente 54 m.

En Monte Albán el juego de pelota se practicaba golpeando la pelota con la cadera, codos y rodillas. Los jugadores hacían pasar la pelota de un lado a otro; los muros inclinados ubicados a los lados de la cancha se cubrían con una gruesa mezcla de cal para crear una superficie que hiciera a la pelota regresar al campo de juego.

En esta zona arqueológica se construyeron cinco canchas de Juego de Pelota, hecho que confirma la importancia de dicho juego a nivel regional. El Juego de Pelota Grande se construyó aproximadamente en el 100 a.C.

En la zona de la Plaza Central se encuentra el Palacio, se estima su construcción entre los años 350 y 800 d.C. su ocupación pudo estar relacionada con la clase noble y sacerdotal. Se ingresa al recinto a través de un pasillo estrecho llamado “entrada ciega”; esto nos habla del carácter restringido y exclusivo del edificio. Al centro del patio se ubica un pequeño altar; a un costado un tunel corre por debajo del palacio. No se ha completado su exploración, sin embargo se cree que funcionó como acceso privado a la Gran Plaza y otras área aledañas. En la actualidad, el palacio solamente conserva el desplante de los muros. El bloque rectangular que corona la puerta es una pequeña muestra del avanzado carácter de la arquitectura de la zona.

En la Gran Plaza se encuentran dos edificaciones que fueron observatorios astronómicos, estos están relacionados con edificios de otras zonas arqueológicas ubicadas en el Valle de Oaxaca, un ejemplo es el Caballito Blanco de la zona de Yagul.

La observación astronómica dio a la sociedad prehispánica el conocimiento necesario para calcular los ciclos de la agricultura, conocer los cambios de estación, la proximidad de las lluvias, las épocas de recolección de plantas medicinales; así como para pronosticar acontecimientos futuros y orientar las construcciones, calles, avenidas y plazas hacia los puntos cardinales. En la base de uno de los observatorios, se muestra una piedra grabada que se denomina “Lápida de conquista”. Existen diversas de estas lápidas, en ellas se muestran escenas de conquistas realizadas por Monte Albán sobre otros pueblos entre el 100 a.C. y el 200 d.C.

En cada piedra es posible apreciar el glifo de Monte Albán y debajo una cabeza invertida que se supone representa a los vencidos. Se cree que la existencia de dichas lápidas sirvió para mostrar la fuerza y el poder de los ejércitos ante los ojos de los locales.

Existen varias estelas que contienen sobre su superficie exclusivamente texto escrito, en forma de jeroglíficos, los cuales no tienen figuras animales ni humanas representadas. Estas estelas se encuentran ubicadas fuera de los edificios y conmemoran sucesos importantes para la historia de la ciudad. Los jeroglíficos corresponden básicamente al calendario, del que se han podido deducir los signos representantes de los días, meses y el año. Muchos de los jeroglíficos esculpidos representan números, los cuales permiten demostrar que los habitantes de la región ya poseían un gran conocimiento matemático y astronómico del cual se conoce muy poco. Una de las estelas, la mayor de Monte Albán, mide aproximadamente 6 m. de altura y está orientada astronómicamente, alineada perfectamente en dirección norte con la Estrella Polar.

EI sistema calendárico era una convención de símbolos asociados al ciclo solar, el cual se compartía con otros pueblos mesoamericanos. Los zapotecos también tenían un calendario ritual o sagrado (piye) que comprendía el año de 260 días, donde se combinaban 20 días con 13 numerales que daban como resultado los 260 nombres diferentes; y un calendario solar de 365 días (yza), de 18 meses de 20 días y 5 días adicionales; ambos calendarios derivaban de los que habían inventado en sus orígenes.

Como en el resto de las culturas mesoamericanas, en el sistema de calendarios zapotecos también coincidían las cuentas ritual y solar cada 52 años, y de esta manera se completaban los siglos, que indicaban el momento de la renovación total de la vida de la gente y de las ciudades, era el momento deI Nuevo Sol.

Fuente: Wikipedia

 

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Altar Ara Pacis de Cartagena (Murcia)

La piedra-altar Ara Pacis o Altar de la Salud de Cartagena, está datada en el primer tercio del siglo I de nuestra Era.

El descubrimiento del altar durante el siglo XVI en el Monte Sacro de Cartagena tuvo que ser muy celebrado. Incluso atrajo el interés del licenciado Cascales, quien en su obra “Discursos históricos sobre Murcia y su Reino” (1.621) propuso una de las primeras descripciones de la pieza. Con el tiempo se la conocería como la Ara de Espinardo, aunque nadie olvidó jamás que era de Cartagena.

Cascales recuerda que la piedra fue trasladada a Murcia por el obispo don Sancho Dávila en 1.594 y más tarde se instaló en el jardín de Alonso Fajardo, marqués de Espinardo (Murcia). Allí la encontraría el célebre arqueólogo Ivo de la Cortina, en 1.830 cuando paseaba por el jardín del palacio de los marqueses de Espinardo. El profesor quedó deslumbrado ante una pieza romana de tal belleza y se apresuró a comunicar el hallazgo a la Real Academia de Historia. Ya que su deseo era proteger y poner en valor la pieza, porque si en el futuro pasara a decorar algún museo extranjero, digan nuestros sucesores: “Ese es un robo hecho a nuestro patrimonio y a nuestro honor nacional”.

Cascales señalaba que el altar «no tiene letra ninguna; es piedra de mármol con jeroglíficos; en un costado tiene un timón, en otro la figura de Palas con un ramo de olivo, en el tercero una cornucopia, en el último un caduceo de Mercurio». El mármol de Carrara, representaba la era de paz que inauguró el emperador Augusto, aunque otros autores mantienen que la pieza estaba dedicada a los dioses Esculapio (Medicina) y Salus (Salud).

El altar embelleció el palacio del marqués de Espinardo hasta su muerte, luego sus herederos lo trasladaron a Hospitalet de Llobregat (Barcelona). Concretamente, lo heredó Joaquín Escrivá de Romaní y Fernández de Córdoba, XIV marqués de Espinardo, V marqués de Aguilar de Ebro y XVI conde de Sástago.

La última parada en su periplo llevó la pieza hasta Monistrol, al pie del monasterio de Montserrat donde fue ubicada en otro palacete privado. Y es entonces, a comienzos de 1.940, cuando el Museo Arqueológico de Barcelona la adquirió para su colección.

La obra romana, en realidad, siempre estuvo localizada. García Bellido, en el libro “Esculturas romanas de España y Portugal” (1.950) la describe como «ara cuadrangular con relieves». Sin embargo, como tantas cosas en esta tierra, terminó olvidándose.

El 8 de julio de 1.997, el Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Cartagena impulsó con éxito las gestiones oportunas para el retorno de la pieza. La idea era conseguir una cesión temporal con motivo del 50º Congreso Nacional de Arqueología. La ara regresó a la ciudad portuaria; pero de visita. Hasta que el 8 de Julio de 2.005, se promovió una moción conjunta del Partido Popular en el Senado y el Gobierno regional para el retorno definitivo de la pieza.

El Senado debatió la moción el 10 de Octubre de 2.006. La defensa corrió a cargo de la senadora Belén Fernández-Delgado, quien advirtió de que la obra no era muy significativa para el patrimonio catalán, ya que no tiene nada que ver con el Museo Arqueológico de Barcelona. Además, subrayó la oportunidad de exponerla en el Museo Arqueológico de Cartagena, que debía inaugurarse en 2.007.

Los senadores del Partido Nacionalista Vasco apoyaron la moción, porque «debe ser justo que Murcia, en este caso, tenga el altar». Al final se aprobó la iniciativa, con 10 votos a favor y 9 en contra. El texto solo instaba al Gobierno Central a mediar ante el ejecutivo catalán en una futura negociación para recuperar la pieza.

La respuesta de la Generalitat de Catalunya, de la directora del museo barcelonés, Nuria Rufel, fue inmediata. «Con todos los respetos al Senado -declaró Rufel al diario La Verdad-, no son ellos los que tienen que decidir esto. El asunto debe ser tratado entre las dos comunidades, que son las que tienen las competencias exclusivas en materia cultural», y añadió «Nosotros tenemos el Ara Pacis en depósito gracias a una donación y, si llegara el momento, habría que estudiar de quién es la pieza y dilucidar su titularidad».

Lo que es probable que desconociera Rufel, como el resto de senadores, era la existencia de un documento que demuestra cómo el traslado del altar, si no fue un expolio, poco le faltó. Y que el interés de los murcianos por recuperar la pieza y exhibirla en un museo de la ciudad comenzó hace casi un siglo y medio. Así que hemos tenido tiempo de sobra para convertir el deseo en una realidad.

PETICIÓN DE FIRMAS PARA LA DEVOLUCIÓN DEL ARA PACIS A CARTAGENA.

https://www.change.org/p/president-de-la-generalitat-de-catalunya-que-el-ara-pacis-regrese-a-cartagena

Fuente:http://www.laverdad.es/murcia/v/20130113/murcia/sutil-expolio-espinardo-20130113.html

 

El Palacio de Gezer

Un equipo de arqueólogos ha descubierto un edificio palaciego que data de la época del rey Salomón, del siglo X a.C., en la ciudad de Gezer, sin evidencia de quién ocupaba este palacio o si fue utilizado por alguno de los reyes de Israel.

El descubrimiento por arqueólogos estadounidenses, que encontraron cerámica filistea entre los restos, apoyaría el relato bíblico, que señala que la ciudad fue filistea hasta ser conquistada por el rey David.

El complejo cuenta con un gran patio central, al igual que los edificios palaciegos contemporáneos que se han hallado en la zona. Aunque no se sabe quién gobernó desde ahí, si alguien lo hizo, el edificio es significativamente mayor que el tamaño de las casas normales de la época, explicó Steve Ortiz, director de la excavación, en representación del Museo Tandy del Seminario Teológico Bautista de Fort Worth, Texas.

Entre las características que no se encuentran en las estructuras domésticas habituales está la sillería -grandes piedras labradas monolíticas de forma rectangular- en las esquinas de las habitaciones. La característica principal es dos salas paralelas, largas o patios, rodeado por varias salas. El palacio tiene dos entradas desde el este y el oeste. La entrada desde el oeste también se conecta este edificio a la monumental puerta de seis cámaras asociadas por la mayoría de los estudiosos con Salomón, esta entrada está construida con más solidez que el resto del edificio.

Gezer con 6.000 años de historia, situada entre Jerusalén y Tel Aviv, es una ciudad con vistas a la llanura costera, y su historia se remonta bastantes siglos antes al rey Salomón. Según los arqueólogos, el sitio fue ocupado ya en el período calcolítico (IV milenio a.C.), y hace 3.400 años, su población Cananea estaba estrechamente vinculada con el lejano Egipto, como sabemos por los sellos del cilindro y una gran cartela descubierta del faraón Amenhotep III.

Las excavaciones han demostrado que la ciudad sufrió la destrucción violenta a manos de los egipcios. Tutmosis III registró su captura en las paredes del templo de Karnak.

Más tarde Gezer tuvo un papel prominente en las cartas de Amarna, mencionada por su nombre al menos nueve veces. El faraón Merneptah se jactó en su estela que él “tomó Gezer”. Según el Antiguo Testamento, la ciudad también se asoció con los filisteos en el tiempo de David, el rey rompió su poder “desde Geba hasta Gezer” (2 Samuel 5:25; 1 Crónicas 14:16).

Esta excavación ha demostrado el vínculo filisteo, al encontrar también los arqueólogos algunas piezas de cerámica con bicroma filisteo. Los arqueólogos también encontraron un fragmento revelador de un denominado “Ashdod” de cuello largo, una figurilla de aves con cara de mujer que muchos creen que representan una diosa egea. Este tipo de figurillas se han encontrado asociadas con los filisteos en otras excavaciones, como en Ashdod, Timna, Ecrón y Ascalón.

El equipo de excavación llama al edificio “Palacio de Salomón”, debido a la tradición bíblica de Salomón de construir grandes proyectos en Jatzor, Meguido y Gezer.

La Biblia dice que el poderoso monarca de Egipto entregó Gezer como dote a la mujer de Salomón, y que el rey de Israel reconstruyó la ciudad: Esta es la razón de la leva que el rey Salomón impuso para edificar la casa de Jehová, y su propia casa, y Milo, y el muro de Jerusalén, y Hazor, Meguido y Gezer.

El rey de Egipto había subido y tomado a Gezer, la quemó y dio muerte a los cananeos que habitaban la ciudad, y la dió en dote a su hija la mujer de Salomón. Restauró, pues, Salomón a Gezer…” (1 Reyes 9:15-17a). Las excavaciones han descubierto evidencias de que este pasaje bíblico se basa en hechos reales.

La ciudad fue destruida a finales de la Edad del Hierro I (alrededor de 1.200-1.000 a.C.). Sobre las ruinas se alzó una nueva ciudad con fortificaciones, el famoso complejo del portón, y un palacio que data de la segunda mitad del siglo X a.C. (época de Salomón). La magnitud y la artesanía del palacio muestra que sólo alguien con enormes recursos y una muy organizada plantilla de trabajadores cualificados podían permitirse la construcción de este complejo.

Fuente: http://protestantedigital.com/

 

La Edad Oscura

El hundimiento de la civilización micénica inició la Edad oscura Griega. Ante la problemática que ofrecen las escasas fuentes para esclarecer las causas, se han propuesto diversas explicaciones, se tiende a considerar que fue producto de varios fenómenos interrelacionados.

El período oscuro transcurre desde el colapso del mundo micénico entre 1.200-1.100 a.C., hasta la época arcaica griega (siglo VIII a.C.), caracterizado por la escasez de fuentes que hagan referencia a la muy difícil reconstrucción de las realidades históricas.

Se ha asociado el inicio de la Edad Oscura con una oleada de invasiones de los Pueblos del Mar, a causa de la cercanía cronológica aproximada de la destrucción de los palacios micénicos con las invasiones documentadas en Egipto de estos pueblos. Algunas inscripciones de tablillas de lineal B de la época inmediatamente anterior a la destrucción del palacio de Pilos, sugieren que en esta ciudad se esperaba un ataque procedente del mar.

El origen de estas invasiones debe inscribirse en el contexto posterior a la caída del imperio Hitita que eliminó la fuente de estabilidad que había permitido la creación de redes de comercio a larga distancia y la prosperidad de las ciudades-estado del Levante durante la Edad del Bronce.

Sin una potencia dominante capaz de grandes campañas de represalia, muchos pueblos nómadas o semi-nomádas fueron capaces de atacar a las poblaciones más civilizadas. Aunque nunca ha estado claro por qué tantos pueblos se pusieran en marcha a la vez y por qué súbitamente todos ellos obtuvieron una ventaja militar tan grande contra civilizaciones que llevaban siglos de hegemonía. Otros problemas de esta teoría son que en la mayor parte de las islas del Egeo no se aprecian señales de destrucción, así como la constatación de que numerosas destrucciones de Grecia continental tuvieron lugar lejos de la costa.

Al parecer estos pueblos adoptaron una serie de armas nuevas (la espada larga y la jabalina) que les permitieron enfrentar con ventaja al arma por excelencia de las aristocracias que gobernaban las ciudades-estados: el carro con arqueros. Es probable que las guerras entre ciudades se hubiesen ritualizado (tal como ha sucedido muchas veces en la historia) y que ello, en combinación con las nuevas armas hubiera dado una gran ventaja a unos nómadas determinados y sanguinarios.

No se puede descartar que un fuerte terremoto colaboró en el proceso de desintegración de la próspera unidad económica que alimentó las culturas de la época micénica.

Como consecuencia de la inestabilidad y las invasiones, la agricultura de tipo mediterráneo colapsó, reduciéndose extraordinariamente la cantidad de población que podía mantener.

Es posible que alguna variación climática o el agotamiento de terrenos agrícolas por causa de una previa sobre explotación también ayudaran a la persistencia de la Edad Oscura durante 400 años. Aunque este cambio climático no ha sido suficientemente demostrado.

También se han propuesto causas por factores patológicos como la generalización de algunas epidemias o enfermedades, en base al estudio de restos de huesos de excavaciones en Lerna y Tirinto.

La leyenda cuenta que los dorios tomaron posesión de la península del Peloponeso (hacia 1.150 a.C.), es un hecho conocido como el Regreso de los Heráclidas. Los estudiosos de la época clásica lo vieron un hecho real que llamaron invasión dórica. El significado del concepto ha variado con el tiempo y tanto historiadores como filólogos y arqueólogos lo han utilizado para explicar las discontinuidades culturales que se encuentran en sus respectivos campos de estudio. El momento de la llegada de los dorios a Creta tampoco está claro, aunque los dorios conquistaron algunos lugares como Lato. A pesar de 200 años de investigación, la invasión dórica nunca ha sido establecida. Aunque ha permitido descartar otras posibilidades.

La antigua tradición cuenta que los descendientes de Heracles, exiliados después de su muerte, regresaron después de algunas generaciones, a fin de recuperar el dominio que su antepasado Heracles tenía en el Peloponeso. La Grecia a la que hacen referencia en el mito es la antigua civilización micénica.

La historia del regreso de los Heráclidas es considerada legendaria, ya que muchos detalles difieren de un autor de la época a otro, por lo que se supone que un clan dominante se declaró ser heredero del héroe griego Heracles para legitimar su poder.

Fuente:https://es.wikipedia.org/wiki/Edad_Oscura

Cultura ibérica (I)

La cultura íbera es el resultado de la sucesión de culturas desarrolladas en la Península ibérica desde la antigüedad, creándose como tal a partir de los primeros contactos con fenicios, etruscos, griegos y púnicos (s. X al VI a.C).

En el siglo V a.C. se puede hablar ya de una cultura completamente íbera, la influencia mediterránea es lo que da a la cultura íbera una cierta unidad cultural, pero la diferencian del resto de culturas mediterráneas por sus orígenes remotos en el neolítico, y a su vez en el paleolítico.

La lengua se cree que tuvo su origen en la cultura centroeuropea de Campos de Urnas, los análisis genéticos corroboran estas influencias, sin perder el sustrato lingüístico que habría antes de la llegada de estas gentes.

El desciframiento de la escritura ibérica, se inicia al menos 400 años atrás durante el Renacimiento. Entonces los estudiosos de la Antigüedad empezaron a interesarse por las monedas antiguas de Hispania, un buen número de las cuales llevaban leyendas escritas en unos signos que a diferencia de las griegas y latinas, no les eran comprensibles, lo que hoy llamamos escritura ibérica y que ellos denominaron «caracteres primitivos hispánicos».

Algunos vieron que ciertos signos de esta escritura ibérica presentaban semejanzas formales con las escrituras fenicia y griega, y eso propició algunos intentos de desciframiento. Quizás el primero en intentarlo fue Antonio Agustín, quien en 1.587 sugirió que la leyenda de una moneda hallada en Ampurias, que hoy leemos untikesken, significaba enporon, Ampurias en griego; Agustín lo adivinó a partir del parecido de los signos para la “n”, aunque no podía interpretar los demás. Con ese mismo método también identificó las letras s y ś. Después Vicencio Juan de Lastanosa hizo una importante recopilación numismática, el Museo de las medallas desconocidas españolas (1.645). A lo largo del siglo XVIII fueron varios los autores que se ocuparon de estos temas, haciendo aportaciones muy significativas. Luis José Velázquez, en un ensayo de 1.752, defendió el origen griego y fenicio de las antiguas escrituras hispánicas. Aunque su propuesta de desciframiento no era adecuada, al menos la vinculación con la escritura fenicia era correcta, pues hoy sabemos que en ella está el origen último de las antiguas escrituras hispánicas. Además, la semejanza formal con el griego y el fenicio le permitió identificar correctamente los signos ibéricos para los valores a, e, r y l.

El valenciano Gregorio Mayans Siscar, uno de los estudiosos más importantes de la epigrafía antigua de España, alardeaba en una carta que escribió a un amigo suyo en 1.759: «Vuestra merced no se canse de interpretar las monedas antiguas españolas, porque esa gloria la tiene Dios reservada para mí, cuando quiera emplear en ese estudio tres o cuatro meses». Sin embargo, en vez de tres o cuatro meses, habría que esperar más de 150 años para que la interpretación de las leyendas de esas monedas se hiciese realidad. También hubo autores que formularon hipótesis fantasiosas, como Juan Bautista de Erro, que en 1.806 rechazaba el origen griego y fenicio de la escritura ibérica y defendía lo contrario, que era la escritura griega la que procedía de la española antigua.

El estudioso francés Aloïss Heiss, en una obra de 1.870, incluía una tabla de leyendas de monedas en la que prácticamente todos los signos ibéricos estaban correctamente transcritos, pero fallaba una cosa: Heiss no se percató de que la escritura ibérica era una combinación de signos alfabéticos y silábicos, algo inesperado. Otro estudioso, el español Jacobo Zóbel, en un libro publicado en 1.880 descifró correctamente las vocales, varias consonantes (l, n, m, s y ś) e incluso algunos signos silábicos (ka, ke, ko y du). Por su parte, el alemán Emil Hübner, en la gran recopilación de inscripciones ibéricas que publicó en 1.893, afirmó que la escritura ibérica procedía de la fenicia y no de la griega, pero no tuvo en cuenta las propuestas de interpretación en clave silábica que ya habían puesto en circulación otros autores. Por otro lado, estudió las leyendas de las monedas siguiendo la estela de un autor anterior, Antonio Delgado. En su nuevo método de clasificación de las medallas autónomas de España, publicado en tres tomos entre 1.871 y 1.879, Antonio Delgado había desarrollado la idea de que en muchos casos las monedas con leyendas ibéricas procedían de la misma ceca o lugar de emisión que otras monedas con leyendas latinas, puesto que presentaban el mismo tipo de imágenes y tenían un área de dispersión similar. Esto significaba que el nombre de la localidad que figuraba en las monedas debía ser el mismo. Todo este trabajo previo sirvió de base a los estudios del arqueólogo e historiador español Manuel Gómez-Moreno, quien comprendió que este hecho podía constituir la clave para progresar en la interpretación de la escritura ibérica. Comparando las leyendas de monedas ibéricas y latinas producidas en una misma ceca, elaboró un cuadro de equivalencias fonéticas entre los signos de las leyendas de monedas ibéricas y los valores que, de acuerdo con las leyendas latinas correspondientes, era probable que tuvieran.

En la década de 1940, Gómez-Moreno estableció los valores fonéticos del conjunto de los signos de la escritura, de manera que ahora sabemos como deben pronunciarse términos como ekusu y karkoskar. Desgraciadamente, nuestra ignorancia de la lengua ibérica nos impide comprender el significado de estas palabras y el de los numerosos textos ibéricos que se han localizado, inscritos en láminas de plomo, cerámicas, monedas y lápidas.

Por otro lado, Gómez-Moreno vio bien claro que existían al menos dos variedades de escritura diferentes, la que él denominaba “tartésica” y la que propiamente llamamos ibérica. En un artículo publicado en 1.943 realizó una comparación de la escritura ibérica con otras escrituras del Mediterráneo.

Hoy en día sabemos que no hubo un solo sistema de escritura en la Hispania antigua, es decir, no hubo una única escritura ibérica. La que descifró Gómez Moreno es la escritura ibérica levantina, empleada para escribir tanto la lengua ibérica como la celtibérica; en ella están escritas la mayor parte de las inscripciones paleohispánicas que conocemos hoy.Escritura Ibero levantina.

La gramática y el vocabulario de la lengua ibérica siguen siendo en su mayor parte un enigma. En el caso de las otras variedades de antiguas escrituras hispánicas, la hoy denominada meridional y la llamada escritura de las estelas del suroeste o tartésica para otros autores, subsisten todavía muchas dudas en cuanto a la interpretación de varios de sus signos.

Tampoco se puede asegurar que los signos encontrados sean autóctonos, ya que la península Ibérica siempre ha sido un “puente” intercontinental, lugar de paso, encuentro, asentamiento y mestizaje con otros pueblos. A pesar de que los pueblos íberos compartían ciertas características comunes, no eran un grupo étnico homogéneo ya que divergían en muchos aspectos. Los íberos fueron pueblos que evolucionaron desde diferentes culturas precedentes hacia una serie de estructuras proto-estatales, viéndose ayudados por la influencia de los fenicios y luego de griegos y púnicos, que traerán consigo elementos como bienes de prestigio, que ayudarán a la diferenciación interna de los diversos grupos sociales.

Algunos estudiosos han sugerido la posibilidad de que los íberos podían tener su origen en el norte de África, pero los análisis genéticos de Igenea descartan por completo esta hipótesis. No existen por vía materna, los halogrupos U6 ni L de origen africano, en Igenea emparentan a los íberos con los celtas o incluso con los aquitanos.

Los iberos inicialmente se habrían asentado a lo largo de la costa oriental de España y más adelante se propagaron por la península ibérica. Los halogrupos más característicos de los íberos, son el R1b, H, T, U, V. Pudieron desplazarse hacia regiones que no ocupaban antiguamente, R1b y T son dos linajes con orígenes diferentes y ambos se considera que estaban en la Península en esa época, y también los maternos H, U y V, así como desaparecerían los I paternos y K maternos que en la antigüedad podrían haber sido los más comunes en el norte de la península.

No podemos conocer la composición genética de un íbero por los tests de Igenea. A lo sumo se puede intuir por los linajes directos que nos han llegado, pero los autosomas que es “la composición” aún no se puede completar. Según la publicación por Annals of Human Genetics, la composición genética de los íberos por vía materna era: H (52.9%); U (17.6%); J (11.8%); pre-HV (5.9%); K (5.9%); T (5.9%).

Se afirma que los íberos formaban parte de los habitantes originales de Europa occidental y fueron los creadores de la gran cultura megalítica que surge en toda esa zona, una teoría respaldada por estudios genéticos. Esos íberos serían similares a las poblaciones celtas del primer milenio antes de Cristo de Irlanda, Gran Bretaña y Francia. Posteriormente (según la interpretación más tradicional), los celtas cruzarían los Pirineos en dos grandes migraciones, en el siglo IX y el VII a.C. y se establecieron en su mayor parte al norte del río Duero y el Ebro, donde se mezclaron con los íberos para conformar el grupo Celtíbero.

+INFO:https://cosmoecologos.wordpress.com/2013/09/09/pueblos-de-la-peninsula-iberica/

Fuentes:
http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/5716/1/Lucentum_25_02.pdf
www.igenea.com
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/la-escritura-de-los-iberos_8742/6

Rutas de la Seda

           Ruta de la Seda (amarillo) Ruta de las Especias (azul)

El Próximo Oriente (Siria, Fenicia, Tierra Santa, Egipto, etc.), era la “última parada” de las mercancías orientales antes de su embarque final hacia los puertos europeos. Las cruzadas fueron en buena parte una maniobra europea para controlar el comercio de los puertos orientales.

Las rutas comenzaban en India y China y terminaban principalmente en el Imperio Bizantino y las repúblicas marítimas italianas. También se comprende la debacle que supuso para Europa que los turcos conquistasen Próximo Oriente. Las rutas desde China hacia el Índico pasan por las actuales Pakistán y Bangladesh, dos países que los británicos se preocuparon de separar del resto de India. Dicha división territorial tuvo por objetivo enfrentar irremisiblemente a China con India.

Gracias al Imperio Bizantino y a las cruzadas, Europa dominó durante mucho tiempo el Mediterráneo Oriental, mantuvo un pie en Asia y, en general, tenía gran protagonismo en Oriente. Esto cambió radicalmente con la irrupción de los otomanos en el siglo XV. Con la caída de Constantinopla y otras importantes plazas como Rodas y Alejandría, en manos de los turcos, Europa perdió su conexión con Asia.

Al heredar Mehmed II la corona, decidió que Constantinopla tenía que ser como prometía el Corán, arrebatada por fin a los infieles. De nada sirvió la resistencia heroica del último emperador Constantino XI, y de sus hombres. Durante el saqueo de la ciudad que duró varios días, fueron asesinados alrededor de 5.000 ciudadanos de todas las condiciones, y el resto de la población, casi 50.000 personas fueron reducidas a la esclavitud. Mehmed, para divertirse, compró a sus hombres los nobles bizantinos que no habían podido escapar y les mandó ejecutar en su presencia, para a continuación reunir sus cabezas sobre una mesa expuesta al escarnio público. Constantinopla se había convertido en Estambul, y el sultán, a partir de entonces, fue llamado Hunkar, lo que quiere decir “bebedor de sangre”.

El Imperio Otomano bloqueó la Ruta de la Seda y la Ruta de las Especias, tomando el control de las principales mercancías de Oriente y enriqueciéndose a pasos agigantados mientras Europa se iba empobreciendo. Las relaciones con el Este se vieron truncadas. Con la complicidad de Inglaterra, Holanda, Francia y los poderes protestantes y judíos en general, los otomanos establecieron bases esclavistas en todo el Magreb, sembraron la desolación incluso en las costas españolas y convirtieron el Mediterráneo en un infierno. Muchos consideraron durante aquella época que la caída de Roma estaba cerca y que la Cristiandad tenía los días contados. Este conjunto de desgraciados sucesos es lo que forzó a algunas potencias europeas a echarse al Atlántico como última opción, con la intención original de encontrar otra ruta para llegar a las “Indias Orientales”.

La ruta de la seda dejó de servir como ruta marítima alrededor de 1.453. Los gobernantes otomanos eran anti occidentales, luchando contra los cruzados y conscientes de la pérdida de Andalucía, por lo que expresaron su descontento embargando el comercio con el oeste. Las cosas se aliviaron un poco casi un siglo más tarde, cuando Venecia fue capaz de cortar un trato difícil con los otomanos, recobrando por un tiempo parte de su peso económico como intermediarios.

En los tratados de Tordesillas (1.494) y Zaragoza (1.529), españoles y portugueses se repartieron el mundo. Los españoles pondríamos rumbo a Occidente y enlazaríamos España con Filipinas a través de las Américas y el Pacífico, mientras que los portugueses, sin saberlo, crearon la primera ruta desde Portugal a Japón. El objetivo era llegar a Extremo Oriente sin tener que pasar por el Mediterráneo Oriental, controlado por el Imperio Otomano.

Este fue el principal factor que impulsó las exploraciones portuguesas del océano Índico, incluyendo el mar de China, dando lugar a la llegada del primer barco mercante europeo a las costas de China en 1.513, bajo el mando de Jorge Álvares y Rafael Perestrello, seguido por la misión diplomática y comercial de 1.517 encomendada a Fernão Pires de Andrade y Tomé Pires por Manuel I de Portugal, la cual inauguró formalmente las relaciones entre el Imperio portugués y la dinastía Ming durante el reinado del emperador Zhengde. La entrega de Macao a Portugal en 1.557 por el emperador de China (como recompensa por los servicios prestados contra los piratas que invadían el mar de China Meridional) dio lugar al primer puesto comercial y marítimo europeo permanente entre Europa y China. Otras potencias europeas seguirían su ejemplo en los próximos siglos provocando la eventual desaparición de la Ruta de la Seda.

Asimismo, el viaje de Cristóbal Colón en 1.492 tenía como objetivo buscar una ruta comercial alternativa a China, desde España, a través del Atlántico. Hasta unos años después del descubrimiento de América, se pensó que la expedición de Colón había llegado al continente asiático. No fue hasta el descubrimiento del océano Pacífico por el español Vasco Núñez de Balboa (tras cruzar el istmo de Panamá) en 1.513, que cartógrafos y navegantes supieron que América era un “Nuevo Mundo”, situado entre Europa y Asia.

La búsqueda de una ruta marítima a China se retomó unos años más tarde, con la expedición de Magallanes y Elcano de 1.519 a 1.522, la primera en cruzar el Pacífico y la primera en dar la vuelta al mundo. Con el descubrimiento del ‘tornaviaje’, o ruta de regreso de Filipinas a México a través del Pacífico, a cargo de Andrés de Urdaneta en 1.565, se estableció la ruta del Galeón de Manila, la primera en cruzar regularmente el Pacífico en ambas direcciones, concretamente entre la Capitanía General de Filipinas y la Nueva España. Esta ruta a su vez enlazaba por tierra (a través de México) con la ruta de las Flotas de Indias que unían América y España a través del Atlántico, creándose así una gran ruta combinada de alcance mundial, entre Asia y España, que duró desde 1.565 hasta principios del siglo XIX. Esta gran ruta española es también uno de los primeros ejemplos de mundialización o globalización.

Fuentes:

https://es.wikipedia.org/wiki/Ruta_de_la_seda

http://europasoberana.blogspot.com.es/2013/05/la-ruta-de-la-seda-el-collar-de-perlas.html

http://www.cervantesvirtual.com/portales/la_caida_de_constantinopla/#12

El escarabajo de Nefertiti

En 1.300 a.C., un barco mercante de origen levantino, probablemente Sirio, naufragó en las cercanías de la ciudad de Kas, en la provincia de Antalya, costa meridional de Turquía.

En 1982, un buzo turco halló el barco, que fue rescatado en once campañas consecutivas desde 1984 hasta 1994 por George Bass del Instituto de Arqueología Náutica en Texas. Bass sostiene que el barco habría partido de algún puerto en la costa siria, utilizando una ruta que siguió el sentido contrario al de las agujas del reloj desde la costa Sirio-Palestina hacia la isla de Chipre con destino final a Creta y la Grecia micénica, para luego regresar vía Egipto hacia el Levante.

Entre las piezas más valiosas se encontró un escarabajo de oro con la cartela de la reina egipcia Nefertiti.

El escarabajo de Nefertiti, ya muy degastado por el uso de muchos años, parece haber sido parte de un “tesoro” de un joyero o mercader a bordo. En este caso, el valor del mismo radicaría solamente en el valor de su peso en oro. Esto permite afirmar que el escarabajo de la reina llegó a bordo mucho tiempo después de la muerte de Akhenaton (1333 a.C.), de su propia muerte (1330 a.C., año 3 del reinado de Tutankhamon), y del abandono de Akhenaton (El Amarna) o del traslado de la capital a Tebas, ya que durante el reinado de su esposo, éste escarabajo habría sido un objeto de mucho valor y prestigio como para formar parte de un tesoro o conjunto de trozos de metales y de objetos de oro y plata pertenecientes a uno de los mercaderes a bordo.

Weinstein sostiene que el escarabajo de Nefertiti puede ser datado entre los años 1376-1358 a.C. (cronología alta) ó 1339-1317 a.C. (cronología baja). Se cree que el escarabajo perteneció a los últimos años del reinado de Akhenaton (1351-1333 a.C.), años 15 a 17, ca. 1335-1333 a.C., cuando se advierte un cambio en la titulatura de Nefertiti y su mayor participación en ceremonias oficiales, años antes de la muerte de su esposo y de su retiro a una residencia privada (Palacio Norte) en el sector septentrional de El Amarna.

Se cree que es el único escarabajo de oro conocido de la reina. Es de pequeñas dimensiones: 1,4 cm. de largo, 1 cm. de ancho y 0.5 cm. de grosor. La inscripción contiene la forma extensa del nombre de la reina: “Nefernefruaten Nefertiti (nfr-nfrw-itn nfrt-iiti)” (“Hermosas son las bellezas de Aton; La bella ha llegado”), condensada en sólo tres líneas, en lugar de las usuales cuatro líneas. En este caso, se coloca primero el nombre del dios Aton (itn), luego nefer-nefru (“hermosas son las bellezas”) y finalmente el nombre Nefertiti (“la bella ha llegado”). El nombre Nefernefruaten puede ser hallado en inscripciones datadas entre los años 5 y 12 del reinado de Akhenaton, y “Nefernefruaten, la Gobernante”, en objetos del año 3 del reinado de Tutankhamon.

La titulatura completa usada por Nefertiti es: Princesa Heredera, Grande en Favores, Señora de Encantos, Fructífera en Amor, Señora del Alto y Bajo Egipto, Gran Esposa real, Amada del rey (Akhenaton), Señora de todas las Mujeres, Señora de los Dos Países, Neferneferuaten Nefertiti, que viva eternamente.

También utilizó los epítetos: “la voz que los egipcios se alegraban en escuchar” y “la que alegra a Aton con su dulce voz”, usados seguramente en sus apariciones públicas durante ceremonias oficiales.

Después del año 12 del reinado de Akhenaton, el nombre de Nefertiti desaparece de las escenas ceremoniales, ya que la reina cambia sus nombres y epítetos:

Ankhkheperure, Amada de Aton; Nefernefruaten, la Gobernante”, presentándose evidentemente como un “Rey”. Estos nombres habrían sido usados hasta, al menos, el año 3 del reinado de Tutankhamon, a juzgar por los adornos de oro hallados en su tumba.

Otro aspecto a destacar en el escarabajo hallado en el barco naufragado en Uluburun, es la inversión (en espejo) del primer jeroglífico en el nombre del dios Aton (itn), a fin de enfrentar el determinativo de la reina sentada con una flor en la mano, en el nombre de Nefertiti, al final de la inscripción.

Tawfik ha estudiado este aspecto peculiar de la inversión de ciertos jeroglíficos en los nombres y afirma que no se ha encontrado un caso similar en los nombres de las hijas de Nefertiti, ni en el de otras princesas de la época de El Amarna. En el caso del nombre de Nefertiti, este hecho nos permite afirmar que la posición de uno de los jeroglíficos en el nombre del dios Aton, enfrentando al determinativo de la reina sentada, reflejaría el prestigio y poder adquirido por esta reina en la corte egipcia.

Fuente: EL BARCO NAUFRAGADO EN ULUBURUN

http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/revistas/escarabajo-nefertiti-barco-naufragado-uluburun.pdf