Entradas etiquetadas como ‘Arqueología’

La Edad Oscura

El hundimiento de la civilización micénica inició la Edad oscura Griega. Ante la problemática que ofrecen las escasas fuentes para esclarecer las causas, se han propuesto diversas explicaciones, se tiende a considerar que fue producto de varios fenómenos interrelacionados.

El período oscuro transcurre desde el colapso del mundo micénico entre 1.200-1.100 a.C., hasta la época arcaica griega (siglo VIII a.C.), caracterizado por la escasez de fuentes que hagan referencia a la muy difícil reconstrucción de las realidades históricas.

Se ha asociado el inicio de la Edad Oscura con una oleada de invasiones de los Pueblos del Mar, a causa de la cercanía cronológica aproximada de la destrucción de los palacios micénicos con las invasiones documentadas en Egipto de estos pueblos. Algunas inscripciones de tablillas de lineal B de la época inmediatamente anterior a la destrucción del palacio de Pilos, sugieren que en esta ciudad se esperaba un ataque procedente del mar.

El origen de estas invasiones debe inscribirse en el contexto posterior a la caída del imperio Hitita que eliminó la fuente de estabilidad que había permitido la creación de redes de comercio a larga distancia y la prosperidad de las ciudades-estado del Levante durante la Edad del Bronce.

Sin una potencia dominante capaz de grandes campañas de represalia, muchos pueblos nómadas o semi-nomádas fueron capaces de atacar a las poblaciones más civilizadas. Aunque nunca ha estado claro por qué tantos pueblos se pusieran en marcha a la vez y por qué súbitamente todos ellos obtuvieron una ventaja militar tan grande contra civilizaciones que llevaban siglos de hegemonía. Otros problemas de esta teoría son que en la mayor parte de las islas del Egeo no se aprecian señales de destrucción, así como la constatación de que numerosas destrucciones de Grecia continental tuvieron lugar lejos de la costa.

Al parecer estos pueblos adoptaron una serie de armas nuevas (la espada larga y la jabalina) que les permitieron enfrentar con ventaja al arma por excelencia de las aristocracias que gobernaban las ciudades-estados: el carro con arqueros. Es probable que las guerras entre ciudades se hubiesen ritualizado (tal como ha sucedido muchas veces en la historia) y que ello, en combinación con las nuevas armas hubiera dado una gran ventaja a unos nómadas determinados y sanguinarios.

No se puede descartar que un fuerte terremoto colaboró en el proceso de desintegración de la próspera unidad económica que alimentó las culturas de la época micénica.

Como consecuencia de la inestabilidad y las invasiones, la agricultura de tipo mediterráneo colapsó, reduciéndose extraordinariamente la cantidad de población que podía mantener.

Es posible que alguna variación climática o el agotamiento de terrenos agrícolas por causa de una previa sobre explotación también ayudaran a la persistencia de la Edad Oscura durante 400 años. Aunque este cambio climático no ha sido suficientemente demostrado.

También se han propuesto causas por factores patológicos como la generalización de algunas epidemias o enfermedades, en base al estudio de restos de huesos de excavaciones en Lerna y Tirinto.

La leyenda cuenta que los dorios tomaron posesión de la península del Peloponeso (hacia 1.150 a.C.), es un hecho conocido como el Regreso de los Heráclidas. Los estudiosos de la época clásica lo vieron un hecho real que llamaron invasión dórica. El significado del concepto ha variado con el tiempo y tanto historiadores como filólogos y arqueólogos lo han utilizado para explicar las discontinuidades culturales que se encuentran en sus respectivos campos de estudio. El momento de la llegada de los dorios a Creta tampoco está claro, aunque los dorios conquistaron algunos lugares como Lato. A pesar de 200 años de investigación, la invasión dórica nunca ha sido establecida. Aunque ha permitido descartar otras posibilidades.

La antigua tradición cuenta que los descendientes de Heracles, exiliados después de su muerte, regresaron después de algunas generaciones, a fin de recuperar el dominio que su antepasado Heracles tenía en el Peloponeso. La Grecia a la que hacen referencia en el mito es la antigua civilización micénica.

La historia del regreso de los Heráclidas es considerada legendaria, ya que muchos detalles difieren de un autor de la época a otro, por lo que se supone que un clan dominante se declaró ser heredero del héroe griego Heracles para legitimar su poder.

Fuente:https://es.wikipedia.org/wiki/Edad_Oscura

Anuncios

Cultura ibérica (I)

La cultura íbera es el resultado de la sucesión de culturas desarrolladas en la Península ibérica desde la antigüedad, creándose como tal a partir de los primeros contactos con fenicios, etruscos, griegos y púnicos (s. X al VI a.C).

En el siglo V a.C. se puede hablar ya de una cultura completamente íbera, la influencia mediterránea es lo que da a la cultura íbera una cierta unidad cultural, pero la diferencian del resto de culturas mediterráneas por sus orígenes remotos en el neolítico, y a su vez en el paleolítico.

La lengua se cree que tuvo su origen en la cultura centroeuropea de Campos de Urnas, los análisis genéticos corroboran estas influencias, sin perder el sustrato lingüístico que habría antes de la llegada de estas gentes.

El desciframiento de la escritura ibérica, se inicia al menos 400 años atrás durante el Renacimiento. Entonces los estudiosos de la Antigüedad empezaron a interesarse por las monedas antiguas de Hispania, un buen número de las cuales llevaban leyendas escritas en unos signos que a diferencia de las griegas y latinas, no les eran comprensibles, lo que hoy llamamos escritura ibérica y que ellos denominaron «caracteres primitivos hispánicos».

Algunos vieron que ciertos signos de esta escritura ibérica presentaban semejanzas formales con las escrituras fenicia y griega, y eso propició algunos intentos de desciframiento. Quizás el primero en intentarlo fue Antonio Agustín, quien en 1.587 sugirió que la leyenda de una moneda hallada en Ampurias, que hoy leemos untikesken, significaba enporon, Ampurias en griego; Agustín lo adivinó a partir del parecido de los signos para la “n”, aunque no podía interpretar los demás. Con ese mismo método también identificó las letras s y ś. Después Vicencio Juan de Lastanosa hizo una importante recopilación numismática, el Museo de las medallas desconocidas españolas (1.645). A lo largo del siglo XVIII fueron varios los autores que se ocuparon de estos temas, haciendo aportaciones muy significativas. Luis José Velázquez, en un ensayo de 1.752, defendió el origen griego y fenicio de las antiguas escrituras hispánicas. Aunque su propuesta de desciframiento no era adecuada, al menos la vinculación con la escritura fenicia era correcta, pues hoy sabemos que en ella está el origen último de las antiguas escrituras hispánicas. Además, la semejanza formal con el griego y el fenicio le permitió identificar correctamente los signos ibéricos para los valores a, e, r y l.

El valenciano Gregorio Mayans Siscar, uno de los estudiosos más importantes de la epigrafía antigua de España, alardeaba en una carta que escribió a un amigo suyo en 1.759: «Vuestra merced no se canse de interpretar las monedas antiguas españolas, porque esa gloria la tiene Dios reservada para mí, cuando quiera emplear en ese estudio tres o cuatro meses». Sin embargo, en vez de tres o cuatro meses, habría que esperar más de 150 años para que la interpretación de las leyendas de esas monedas se hiciese realidad. También hubo autores que formularon hipótesis fantasiosas, como Juan Bautista de Erro, que en 1.806 rechazaba el origen griego y fenicio de la escritura ibérica y defendía lo contrario, que era la escritura griega la que procedía de la española antigua.

El estudioso francés Aloïss Heiss, en una obra de 1.870, incluía una tabla de leyendas de monedas en la que prácticamente todos los signos ibéricos estaban correctamente transcritos, pero fallaba una cosa: Heiss no se percató de que la escritura ibérica era una combinación de signos alfabéticos y silábicos, algo inesperado. Otro estudioso, el español Jacobo Zóbel, en un libro publicado en 1.880 descifró correctamente las vocales, varias consonantes (l, n, m, s y ś) e incluso algunos signos silábicos (ka, ke, ko y du). Por su parte, el alemán Emil Hübner, en la gran recopilación de inscripciones ibéricas que publicó en 1.893, afirmó que la escritura ibérica procedía de la fenicia y no de la griega, pero no tuvo en cuenta las propuestas de interpretación en clave silábica que ya habían puesto en circulación otros autores. Por otro lado, estudió las leyendas de las monedas siguiendo la estela de un autor anterior, Antonio Delgado. En su nuevo método de clasificación de las medallas autónomas de España, publicado en tres tomos entre 1.871 y 1.879, Antonio Delgado había desarrollado la idea de que en muchos casos las monedas con leyendas ibéricas procedían de la misma ceca o lugar de emisión que otras monedas con leyendas latinas, puesto que presentaban el mismo tipo de imágenes y tenían un área de dispersión similar. Esto significaba que el nombre de la localidad que figuraba en las monedas debía ser el mismo. Todo este trabajo previo sirvió de base a los estudios del arqueólogo e historiador español Manuel Gómez-Moreno, quien comprendió que este hecho podía constituir la clave para progresar en la interpretación de la escritura ibérica. Comparando las leyendas de monedas ibéricas y latinas producidas en una misma ceca, elaboró un cuadro de equivalencias fonéticas entre los signos de las leyendas de monedas ibéricas y los valores que, de acuerdo con las leyendas latinas correspondientes, era probable que tuvieran.

En la década de 1940, Gómez-Moreno estableció los valores fonéticos del conjunto de los signos de la escritura, de manera que ahora sabemos como deben pronunciarse términos como ekusu y karkoskar. Desgraciadamente, nuestra ignorancia de la lengua ibérica nos impide comprender el significado de estas palabras y el de los numerosos textos ibéricos que se han localizado, inscritos en láminas de plomo, cerámicas, monedas y lápidas.

Por otro lado, Gómez-Moreno vio bien claro que existían al menos dos variedades de escritura diferentes, la que él denominaba “tartésica” y la que propiamente llamamos ibérica. En un artículo publicado en 1.943 realizó una comparación de la escritura ibérica con otras escrituras del Mediterráneo.

Hoy en día sabemos que no hubo un solo sistema de escritura en la Hispania antigua, es decir, no hubo una única escritura ibérica. La que descifró Gómez Moreno es la escritura ibérica levantina, empleada para escribir tanto la lengua ibérica como la celtibérica; en ella están escritas la mayor parte de las inscripciones paleohispánicas que conocemos hoy.Escritura Ibero levantina.

La gramática y el vocabulario de la lengua ibérica siguen siendo en su mayor parte un enigma. En el caso de las otras variedades de antiguas escrituras hispánicas, la hoy denominada meridional y la llamada escritura de las estelas del suroeste o tartésica para otros autores, subsisten todavía muchas dudas en cuanto a la interpretación de varios de sus signos.

Tampoco se puede asegurar que los signos encontrados sean autóctonos, ya que la península Ibérica siempre ha sido un “puente” intercontinental, lugar de paso, encuentro, asentamiento y mestizaje con otros pueblos. A pesar de que los pueblos íberos compartían ciertas características comunes, no eran un grupo étnico homogéneo ya que divergían en muchos aspectos. Los íberos fueron pueblos que evolucionaron desde diferentes culturas precedentes hacia una serie de estructuras proto-estatales, viéndose ayudados por la influencia de los fenicios y luego de griegos y púnicos, que traerán consigo elementos como bienes de prestigio, que ayudarán a la diferenciación interna de los diversos grupos sociales.

Algunos estudiosos han sugerido la posibilidad de que los íberos podían tener su origen en el norte de África, pero los análisis genéticos de Igenea descartan por completo esta hipótesis. No existen por vía materna, los halogrupos U6 ni L de origen africano, en Igenea emparentan a los íberos con los celtas o incluso con los aquitanos.

Los iberos inicialmente se habrían asentado a lo largo de la costa oriental de España y más adelante se propagaron por la península ibérica. Los halogrupos más característicos de los íberos, son el R1b, H, T, U, V. Pudieron desplazarse hacia regiones que no ocupaban antiguamente, R1b y T son dos linajes con orígenes diferentes y ambos se considera que estaban en la Península en esa época, y también los maternos H, U y V, así como desaparecerían los I paternos y K maternos que en la antigüedad podrían haber sido los más comunes en el norte de la península.

No podemos conocer la composición genética de un íbero por los tests de Igenea. A lo sumo se puede intuir por los linajes directos que nos han llegado, pero los autosomas que es “la composición” aún no se puede completar. Según la publicación por Annals of Human Genetics, la composición genética de los íberos por vía materna era: H (52.9%); U (17.6%); J (11.8%); pre-HV (5.9%); K (5.9%); T (5.9%).

Se afirma que los íberos formaban parte de los habitantes originales de Europa occidental y fueron los creadores de la gran cultura megalítica que surge en toda esa zona, una teoría respaldada por estudios genéticos. Esos íberos serían similares a las poblaciones celtas del primer milenio antes de Cristo de Irlanda, Gran Bretaña y Francia. Posteriormente (según la interpretación más tradicional), los celtas cruzarían los Pirineos en dos grandes migraciones, en el siglo IX y el VII a.C. y se establecieron en su mayor parte al norte del río Duero y el Ebro, donde se mezclaron con los íberos para conformar el grupo Celtíbero.

+INFO:https://cosmoecologos.wordpress.com/2013/09/09/pueblos-de-la-peninsula-iberica/

Fuentes:
http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/5716/1/Lucentum_25_02.pdf
www.igenea.com
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/la-escritura-de-los-iberos_8742/6

Rutas de la Seda

           Ruta de la Seda (amarillo) Ruta de las Especias (azul)

El Próximo Oriente (Siria, Fenicia, Tierra Santa, Egipto, etc.), era la “última parada” de las mercancías orientales antes de su embarque final hacia los puertos europeos. Las cruzadas fueron en buena parte una maniobra europea para controlar el comercio de los puertos orientales.

Las rutas comenzaban en India y China y terminaban principalmente en el Imperio Bizantino y las repúblicas marítimas italianas. También se comprende la debacle que supuso para Europa que los turcos conquistasen Próximo Oriente. Las rutas desde China hacia el Índico pasan por las actuales Pakistán y Bangladesh, dos países que los británicos se preocuparon de separar del resto de India. Dicha división territorial tuvo por objetivo enfrentar irremisiblemente a China con India.

Gracias al Imperio Bizantino y a las cruzadas, Europa dominó durante mucho tiempo el Mediterráneo Oriental, mantuvo un pie en Asia y, en general, tenía gran protagonismo en Oriente. Esto cambió radicalmente con la irrupción de los otomanos en el siglo XV. Con la caída de Constantinopla y otras importantes plazas como Rodas y Alejandría, en manos de los turcos, Europa perdió su conexión con Asia.

Al heredar Mehmed II la corona, decidió que Constantinopla tenía que ser como prometía el Corán, arrebatada por fin a los infieles. De nada sirvió la resistencia heroica del último emperador Constantino XI, y de sus hombres. Durante el saqueo de la ciudad que duró varios días, fueron asesinados alrededor de 5.000 ciudadanos de todas las condiciones, y el resto de la población, casi 50.000 personas fueron reducidas a la esclavitud. Mehmed, para divertirse, compró a sus hombres los nobles bizantinos que no habían podido escapar y les mandó ejecutar en su presencia, para a continuación reunir sus cabezas sobre una mesa expuesta al escarnio público. Constantinopla se había convertido en Estambul, y el sultán, a partir de entonces, fue llamado Hunkar, lo que quiere decir “bebedor de sangre”.

El Imperio Otomano bloqueó la Ruta de la Seda y la Ruta de las Especias, tomando el control de las principales mercancías de Oriente y enriqueciéndose a pasos agigantados mientras Europa se iba empobreciendo. Las relaciones con el Este se vieron truncadas. Con la complicidad de Inglaterra, Holanda, Francia y los poderes protestantes y judíos en general, los otomanos establecieron bases esclavistas en todo el Magreb, sembraron la desolación incluso en las costas españolas y convirtieron el Mediterráneo en un infierno. Muchos consideraron durante aquella época que la caída de Roma estaba cerca y que la Cristiandad tenía los días contados. Este conjunto de desgraciados sucesos es lo que forzó a algunas potencias europeas a echarse al Atlántico como última opción, con la intención original de encontrar otra ruta para llegar a las “Indias Orientales”.

La ruta de la seda dejó de servir como ruta marítima alrededor de 1.453. Los gobernantes otomanos eran anti occidentales, luchando contra los cruzados y conscientes de la pérdida de Andalucía, por lo que expresaron su descontento embargando el comercio con el oeste. Las cosas se aliviaron un poco casi un siglo más tarde, cuando Venecia fue capaz de cortar un trato difícil con los otomanos, recobrando por un tiempo parte de su peso económico como intermediarios.

En los tratados de Tordesillas (1.494) y Zaragoza (1.529), españoles y portugueses se repartieron el mundo. Los españoles pondríamos rumbo a Occidente y enlazaríamos España con Filipinas a través de las Américas y el Pacífico, mientras que los portugueses, sin saberlo, crearon la primera ruta desde Portugal a Japón. El objetivo era llegar a Extremo Oriente sin tener que pasar por el Mediterráneo Oriental, controlado por el Imperio Otomano.

Este fue el principal factor que impulsó las exploraciones portuguesas del océano Índico, incluyendo el mar de China, dando lugar a la llegada del primer barco mercante europeo a las costas de China en 1.513, bajo el mando de Jorge Álvares y Rafael Perestrello, seguido por la misión diplomática y comercial de 1.517 encomendada a Fernão Pires de Andrade y Tomé Pires por Manuel I de Portugal, la cual inauguró formalmente las relaciones entre el Imperio portugués y la dinastía Ming durante el reinado del emperador Zhengde. La entrega de Macao a Portugal en 1.557 por el emperador de China (como recompensa por los servicios prestados contra los piratas que invadían el mar de China Meridional) dio lugar al primer puesto comercial y marítimo europeo permanente entre Europa y China. Otras potencias europeas seguirían su ejemplo en los próximos siglos provocando la eventual desaparición de la Ruta de la Seda.

Asimismo, el viaje de Cristóbal Colón en 1.492 tenía como objetivo buscar una ruta comercial alternativa a China, desde España, a través del Atlántico. Hasta unos años después del descubrimiento de América, se pensó que la expedición de Colón había llegado al continente asiático. No fue hasta el descubrimiento del océano Pacífico por el español Vasco Núñez de Balboa (tras cruzar el istmo de Panamá) en 1.513, que cartógrafos y navegantes supieron que América era un “Nuevo Mundo”, situado entre Europa y Asia.

La búsqueda de una ruta marítima a China se retomó unos años más tarde, con la expedición de Magallanes y Elcano de 1.519 a 1.522, la primera en cruzar el Pacífico y la primera en dar la vuelta al mundo. Con el descubrimiento del ‘tornaviaje’, o ruta de regreso de Filipinas a México a través del Pacífico, a cargo de Andrés de Urdaneta en 1.565, se estableció la ruta del Galeón de Manila, la primera en cruzar regularmente el Pacífico en ambas direcciones, concretamente entre la Capitanía General de Filipinas y la Nueva España. Esta ruta a su vez enlazaba por tierra (a través de México) con la ruta de las Flotas de Indias que unían América y España a través del Atlántico, creándose así una gran ruta combinada de alcance mundial, entre Asia y España, que duró desde 1.565 hasta principios del siglo XIX. Esta gran ruta española es también uno de los primeros ejemplos de mundialización o globalización.

Fuentes:

https://es.wikipedia.org/wiki/Ruta_de_la_seda

http://europasoberana.blogspot.com.es/2013/05/la-ruta-de-la-seda-el-collar-de-perlas.html

http://www.cervantesvirtual.com/portales/la_caida_de_constantinopla/#12

El escarabajo de Nefertiti

En 1.300 a.C., un barco mercante de origen levantino, probablemente Sirio, naufragó en las cercanías de la ciudad de Kas, en la provincia de Antalya, costa meridional de Turquía.

En 1982, un buzo turco halló el barco, que fue rescatado en once campañas consecutivas desde 1984 hasta 1994 por George Bass del Instituto de Arqueología Náutica en Texas. Bass sostiene que el barco habría partido de algún puerto en la costa siria, utilizando una ruta que siguió el sentido contrario al de las agujas del reloj desde la costa Sirio-Palestina hacia la isla de Chipre con destino final a Creta y la Grecia micénica, para luego regresar vía Egipto hacia el Levante.

Entre las piezas más valiosas se encontró un escarabajo de oro con la cartela de la reina egipcia Nefertiti.

El escarabajo de Nefertiti, ya muy degastado por el uso de muchos años, parece haber sido parte de un “tesoro” de un joyero o mercader a bordo. En este caso, el valor del mismo radicaría solamente en el valor de su peso en oro. Esto permite afirmar que el escarabajo de la reina llegó a bordo mucho tiempo después de la muerte de Akhenaton (1333 a.C.), de su propia muerte (1330 a.C., año 3 del reinado de Tutankhamon), y del abandono de Akhenaton (El Amarna) o del traslado de la capital a Tebas, ya que durante el reinado de su esposo, éste escarabajo habría sido un objeto de mucho valor y prestigio como para formar parte de un tesoro o conjunto de trozos de metales y de objetos de oro y plata pertenecientes a uno de los mercaderes a bordo.

Weinstein sostiene que el escarabajo de Nefertiti puede ser datado entre los años 1376-1358 a.C. (cronología alta) ó 1339-1317 a.C. (cronología baja). Se cree que el escarabajo perteneció a los últimos años del reinado de Akhenaton (1351-1333 a.C.), años 15 a 17, ca. 1335-1333 a.C., cuando se advierte un cambio en la titulatura de Nefertiti y su mayor participación en ceremonias oficiales, años antes de la muerte de su esposo y de su retiro a una residencia privada (Palacio Norte) en el sector septentrional de El Amarna.

Se cree que es el único escarabajo de oro conocido de la reina. Es de pequeñas dimensiones: 1,4 cm. de largo, 1 cm. de ancho y 0.5 cm. de grosor. La inscripción contiene la forma extensa del nombre de la reina: “Nefernefruaten Nefertiti (nfr-nfrw-itn nfrt-iiti)” (“Hermosas son las bellezas de Aton; La bella ha llegado”), condensada en sólo tres líneas, en lugar de las usuales cuatro líneas. En este caso, se coloca primero el nombre del dios Aton (itn), luego nefer-nefru (“hermosas son las bellezas”) y finalmente el nombre Nefertiti (“la bella ha llegado”). El nombre Nefernefruaten puede ser hallado en inscripciones datadas entre los años 5 y 12 del reinado de Akhenaton, y “Nefernefruaten, la Gobernante”, en objetos del año 3 del reinado de Tutankhamon.

La titulatura completa usada por Nefertiti es: Princesa Heredera, Grande en Favores, Señora de Encantos, Fructífera en Amor, Señora del Alto y Bajo Egipto, Gran Esposa real, Amada del rey (Akhenaton), Señora de todas las Mujeres, Señora de los Dos Países, Neferneferuaten Nefertiti, que viva eternamente.

También utilizó los epítetos: “la voz que los egipcios se alegraban en escuchar” y “la que alegra a Aton con su dulce voz”, usados seguramente en sus apariciones públicas durante ceremonias oficiales.

Después del año 12 del reinado de Akhenaton, el nombre de Nefertiti desaparece de las escenas ceremoniales, ya que la reina cambia sus nombres y epítetos:

Ankhkheperure, Amada de Aton; Nefernefruaten, la Gobernante”, presentándose evidentemente como un “Rey”. Estos nombres habrían sido usados hasta, al menos, el año 3 del reinado de Tutankhamon, a juzgar por los adornos de oro hallados en su tumba.

Otro aspecto a destacar en el escarabajo hallado en el barco naufragado en Uluburun, es la inversión (en espejo) del primer jeroglífico en el nombre del dios Aton (itn), a fin de enfrentar el determinativo de la reina sentada con una flor en la mano, en el nombre de Nefertiti, al final de la inscripción.

Tawfik ha estudiado este aspecto peculiar de la inversión de ciertos jeroglíficos en los nombres y afirma que no se ha encontrado un caso similar en los nombres de las hijas de Nefertiti, ni en el de otras princesas de la época de El Amarna. En el caso del nombre de Nefertiti, este hecho nos permite afirmar que la posición de uno de los jeroglíficos en el nombre del dios Aton, enfrentando al determinativo de la reina sentada, reflejaría el prestigio y poder adquirido por esta reina en la corte egipcia.

Fuente: EL BARCO NAUFRAGADO EN ULUBURUN

http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/revistas/escarabajo-nefertiti-barco-naufragado-uluburun.pdf

Los Dioses Navegantes

102_7533

En la costa norte de Perú, en Lambayeque, encontramos el mito de Naylamp o Ñam-Lap que se remonta siglos atrás. Se cuenta que en aquella época los antiguos peruanos fueron testigos de la llegada de un gran señor.

Cuenta la leyenda que una gran flota de balsas, comandadas por Naylamp desembarcaron cerca a la desembocadura del río Faquisllanga, caminaron un largo trecho hasta encontrar un sitio ideal para asentarse y construir un palacio al que denominaron Chot. La tradición dice que en el lugar principal de este palacio (Chot) colocaron a Yampallec, figura esculpida en piedra verde, que trajeron consigo y que representaba la imagen del mismo Naylamp.

El tiempo transcurre, pasan los años, viviendo en paz, procrean muchos hijos; hasta que Naylamp abandona a su pueblo para irse volando en forma de un ave. Esto podría haber sucedido, dicen los estudiosos Golte (2009), Kauffmann (2002), Donnan (1992), Lumbreras (1969), Larco (1966) y Kroeber (1925) entre los años 900 d.C. y 1300 d.C.

A continuación transcribimos una importante publicación de la Revista Caretas n° 1187 que dice:

 Corre el año 900 d.C. Atravesando una frondosa masa de algarrobos y zapotes, una comitiva de nobles de la cultura Sicán, descendientes de los Mochica, identifican un claro en el bosque de Ferreñafe, Lambayeque. Inmediatamente, los sacerdotes realizan alineaciones astrológicas y corroboran que ese es el lugar indicado para adorar al dios Naylamp. Levantan la huaca Las Ventanas y el bosque se vuelve su capital sagrada. Hoy el lugar responde al nombre de Santuario Histórico Bosque de Pómac. Desde entonces, y durante casi 500 años, alrededor de 50.000 habitantes Sicán reinaron en la zona hasta ser sucedidos por los Chimú, unos 160 años antes de la llegada de los españoles. En ese tiempo su orfebrería y arquitectura fue impresionante.

En el Área Natural Protegida, de 5.887 hectáreas, se erigen 20 pirámides de adobe en un radio de 45 Km2. Con el Proyecto Arqueológico Sicán –iniciado en 1978 por el arqueólogo japonés Izumi Shimada junto al Ph.D. Carlos Elera– se descubrió que cada una de ellas albergaba riquezas notables. Tan sólo en la huaca Loro se hallaron 1.200 kilos de objetos preciosos, sostiene Elera, presidente del Comité de Gestión de Pómac. Esto la hace la tumba prehispánica más rica del continente. Por algo también se llama Huaca del Oro. Con esto, el 90% de las piezas de oro del Perú precolombino viene de los Sicán, añade. El metal servía para adorar a Naylamp y endiosar al Señor de turno. Así lo demuestra el Gran Tocado Ceremonial con un Naylamp de ojos alados bajo un felino de oro puro. Para los Sicán, Pómac era un bosque sagrado. Para los miles de visitantes que llegan al Museo Nacional de Sicán año a año, es dorado.

Esta publicación hace referencia a un importante acontecimiento de difusión de una tradición o tal vez de una vivencia propia que se transmitió de generación en generación sobre un personaje, un Dios Navegante.

Otra leyenda de dios navegante, alto, con barba, de piel clara hace su aparición en el Perú, en Tiahuanaco o Tiwanaku, este “dios” es conocido como Viracocha. Sabemos que cuando los primeros colonizadores españoles pisaron Perú en 1532, se quedaron sorprendidos ante los gigantescos monumentos abandonados en el paisaje. Según los incas, aquellos colosos fueron erigidos por una raza de “dioses blancos” que vivieron allí en tiempos inmemoriales. Aquellos arquitectos eran hombres sabios, pacíficos, que no sólo transmitieron sus conocimientos sobre agricultura, astronomía y arquitectura, sino que también enseñaron una manera de ver la vida.

Sobre la historia de este “dios” anotamos el trabajo de Rankin (1999: 144) a continuación: “De estos misteriosos seres las leyendas recogen el paso de Tangaroa, Rongo, Hotu Matua, entre otros. Pero quizás el que más sobresale es el nombre del dios Tiki, quien, como los demás, aseguraba venir de un país calcinado por el sol. Maui, uno de los adeptos de Tiki y pariente cercano además, aseguraba que procedía de un lugar llamado Pura, y la palabra pura es la que indica la parte del cielo por donde se levanta el sol. Así no era difícil adivinar que Tiki, por ser pariente suyo, provenía del mismo sitio. Gracias a ello, los indígenas del Perú lo llamaron Illa-Tiki o Kon-Tiki, que dicho de otra manera significa Fuego-Tiki o Sol-Tiki. En tiempos anteriores a los incas, en la zona litoral del Perú, los indios lo denominaban Kon, mientras en el interior del país era conocido como Tiki. Sin embargo, cuando los incas llegaron al poder descubrieron que estos dos nombres pertenecían a la misma divinidad que ya ellos llamaban Viracocha, es decir Espuma de Mar, y entonces unieron los tres nombres: Kon-Tiki-Viracocha, aunque algunos han llegado a pensar que su verdadero nombre era Inga Viracocha.

Este dios en particular era sumo sacerdote y líder de los demás dioses blancos que lo seguían. Junto con él al menos doce hombres más habían arriesgado sus vidas cruzando el mar por intentar llegar a la Polinesia. Sus nombres, afortunadamente, se han conservado hasta nuestros días: Ku, Kane, Kama, Kura, Kukara, Ilo, Mauri, Ra, Rangi, Papa, Taranga e Hiti. Estos hombres blancos encabezados por Tiki se alargaban los lóbulos de las orejas artificialmente. Eran llamados Orejas Largas por los incas.

Los indios vecinos de la mítica ciudad de Tiahuanaco, aseguraban que el lago Titicaca era el lugar de residencia del dios Tiki, pero una leyenda cuenta que los dioses blancos fueron perseguidos y masacrados por un jefe indio llamado Cari proveniente del valle de Coquimbo. Todo parece indicar que la raza blanca quedó parcialmente aniquilada por aquel salvaje, pero Tiki y algunos de sus hombres lograron escapar.

Los indios que habitaban ambos lados de las Américas, contaban que en tiempos pasados unos hombres barbudos, de piel blanca, ojos azules y cabellos de color rojo, desembarcaron en las costas de su país. Venían en grandes naves que poseían alas de cisne y casco luminoso. Lo cierto es que tiempo después de haber salido huyendo del Perú, Tiki y sus adeptos fueron a parar a la isla del Polinesio. Los habitantes de estos pequeños trozos de tierra pertenecen a la misma raza polinesia que ven en Tiki a su antepasado original. Allí los orejones fueron atacados por un grupo de Orejas Cortas (caníbales) que, al parecer atraídos por el color blanco de sus pieles y el color rojizo de sus cabellos, no pudieron evitar la tentación de exterminarlos.

De igual manera este personaje señaló a los hombres, animales y vegetales las funciones que debían cumplir en la Tierra. Después de acabar su obra siguió el camino del Sol, perdiéndose en el océano con su comitiva por el Oeste.

Por lo que sabemos Viracocha fue venerado por las culturas andinas desde el Primer Horizonte o Formativo, (en lengua quechua “wiraqucha” proviene de la fusión de dos vocablos: wira (grasa) y qucha (laguna), el nombre original podría ser wayraqucha -el viento de los mares- tanto por su concepción como un personaje que aparece por el lado del mar y como viento).

A él se refiere la Dra. María Rivara de Tuesta en un episodio de la vida del Inca Huayna Cápac cuando a éste se le presenta un “fantasma” que vaticina la llegada de hombres blancos al Tawantinsuyu:

Debemos partir de esta inicial formación aun cuando la explicación de este acontecimiento queda en la bruma de lo imaginativo y sólo podemos establecer una remota relación, obedeciendo a la descripción física de “el fantasma” -un hombre con barbas-, con algún navegante perdido que hubiese podido llegar al Cuzco desde las costas atlánticas del sur de nuestro continente y que el sacerdocio puso secretamente en comunicación con el príncipe en sus tres años de destierro en los pastos de Chita. Este extraño personaje, que pudo ser un naufrago, habría informado el sacerdocio, y en general al joven futuro Inca, de la existencia de otra remota cultura y le habría explicado ciertos aspectos fundamentales de la misma. De hecho Viracocha adopta el nombre de la entidad explicativa de todo lo existente y fue, al mismo tiempo, un renovador en muchos otros aspectos, incluyendo el religioso”.

En Chavín lo encontramos en la Estela de Raimondi como el Dios de los Báculos. En Huari, lo encontramos en sus vasijas y textilería; llamándose Dios Bizco, al representar sus ojos las fases de la Luna. En Tiahuanaco lo encontramos en la Portada del Sol, llamándosele Dios Llorón.

102_7543

102_7542

Siendo sus características como refieren los cronistas Cabello de Balboa (1951), Cobo (1953), Estete (1924) y Oliva (1998) este personaje salió del agua (posiblemente una adaptación del mar), enseñó a los hombres y mujeres a trabajar la tierra, era de tez blanca, con barba y alto. Los Incas lo consideraron un dios principal como el Inti o Sol. De las pruebas de su existencia existen muchos testimonios arqueológicos a lo largo y ancho del país y las encontramos principalmente en la iconografía, John Howlan Rowe en 1948 estableció un cuadro cronológico explicativo para el Perú.

En el caso de los Incas, el cronista Pedro Pizarro (1986) afirmó que la familia del Inca Atahualpa era alta, de piel más blanca que los españoles y que tenían los cabellos de color rojo. Estas líneas nos hacen pensar si los Incas (los forjadores de un gran Estado conocido como Tawantinsuyu que se extendía a lo largo de Sudamérica en más de 4.000 km.) fueron una raza autóctona o todo lo contrario.

La tradición de los dioses navegantes en Perú y en los demás países americanos es amplia y está bien documentada en crónicas y en el arte prehispánico; ya sea la Divinidad Atigrada Chavín, el Dios volador de Paracas y Nazca, el Naylamp Moche y Chimú, el Apo Catequil de Cajamarca, el Dios del fuego de los Yauyos (Wallalo Karhuincho), Pachacámac, el Inti de los Incas, el Amalivaca de Guaraní o el Pay Zumé de los tupíes, todos cuentan y mantienen la tradición de que en un época muy lejana llegaron “los dioses” a sus costas, y ellos les enseñaron a convivir con sus hermanos, les enseñaron a construir templos en honor a ellos o a una autoridad espiritual superior, pues queramos o no, los navegantes trajeron y expandieron una nueva cultura y dejaron una gran huella de su presencia.

Fuente: Los.dioses.navegantes.pdf

Escarabeos Fenicios

escarabeolouvre Escarabeo de Amenhotep III (1379-1380 a.C.) procedente de Tebas. ( Museos Vaticanos)

El escarabajo es un ejemplo de la importancia que tuvo este insecto en las creencias de los pueblos mediterráneos primevos, sobre todo en Egipto, donde alcanzó categoría de deidad. Representados en miles de objetos y estelas, son también asumidos por los Fenicios, de forma general se conocen como escarabeos o simplemente sellos.

Los sellos cilíndricos mesopotámicos, eran muy útiles sobre arcilla blanda y son conocidos en la zona desde principios de la Edad de Hierro. Es sabido que fue la Cultura Urartu (rival de los asirios entre el s. IX-VII a.C. y asentada en la vecina y actual Anatolia) la inventora de los sellos cilíndricos, objetos que heredarán el resto de las culturas que por la zona se iban gestando, y fueron característicos de las Mesopotámicas.

sellos-cilindricos

La proximidad de Fenicia podría haber ejercido influencia entre sus comerciantes, sin embargo aún estaban lejos de ser algo más que pequeñas aldeas neolíticas en desarrollo, y habría que esperar a los conocidos escarabeos egipcios para que los Fenicios asumieran este otro nuevo y práctico método identitario.

El tipo de sellos cilíndricos fue cayendo en desuso conforme otro tipo de escritura y otros soportes para ella fueron apareciendo (papiro, ostraka, pergamino), por lo que estos sellos fueron reemplazados por los escarabeos.

escarabeolouvreEn Egipto, los sellos cilíndricos dejaron de usarse durante la X Dinastía y van siendo sustituidos por los conocidos escarabeos, de los que se conocen millones de ejemplares, llegando a manifestar un auténtico elemento de su identidad, citándose ya la talla de ejemplares desde el 2600-2500 a.C. y especialmente hacia la X Dinastía, cuando su uso empieza a generalizarse y son extremadamente frecuentes desde mediados de la XII Dinastía.

El escarabajo como representante del hombre y del mundo terrestre, de la resurrección y del eterno renacer, hizo que fuera el amuleto más popular (otros fueron el ojo de Horus, Ra, Bes, Thot, Tanit, etc.) junto a manos, pies, bellotas y animales (monos, carneros, liebres, leones, cerdos, halcones, etc.) en los enterramientos (casi siempre con escarabeos) que se depositaban junto al difunto como símbolo de nueva vida, y fue el amuleto de buena suerte más utilizado y uno de los elementos más frecuentes, extendiéndose su uso durante casi 2000 años, e influyendo en la vecina e invadida Fenicia.

Como en el caso de los egipcios, también en los sellos fenicios hallamos una mayor creatividad y una marcada libertad por parte de los artistas, y grabados multitud de elementos con sus nombres, escenas, creencias y elementos del medio natural. Utilizados primero como elemento identitario comercial, posteriormente adquirirán fuertes connotaciones mágico-simbólicas, y por último serán utilizados como elemento marcadamente destinado al ornamento y ostentación.

La presencia de los escarabeos en suelo fenicio es de largo historial. Ya aparecen escarabeos, junto a sellos cilíndricos de tipo sirio, hachas, etc., en enterramientos de Kafer-Giarra (al este de Sidón), datados del Bronce Medio y Bronce Tardío, lo que refleja muy primitivo culto por este insecto, que se unirá a la posterior influencia egipcia, cuyo arte era ya por entonces admirado. Más tarde (s. XVI a.C.) siguen apareciendo (en pasta silícea) en enterramientos en Majdalouna, al noreste de Sidón, y la influencia egipcia acaba por ser definitiva tras el hallazgo de 15 escarabeos de la poderosa XVIII Dinastía (algunos con el nombre de Thutmosis III), en una gruta funeraria de Qrayé o en las Tumbas reales de Mogheret Abloum.

Sin duda los fenicios primero, y de ellos los cartagineses después, habrían tomado de los egipcios la tradición de vincular al escarabajo con la resurrección, son frecuentes escarabajos tallados, a modo de amuletos, en sus prácticas funerarias.

Se han hallado tallados, a modo de amuletos o en sellos, de marcada influencia egipcia en anillos, gemas en piedras semipreciosas, en sus asentamientos y enterramientos, no siempre pertenecientes a clases acomodadas, como el Escarabajo Fenicio de Nimrud (s. VIII a.C.) en marfil, y otros en oro, han sido hallados desde muy antiguo, lo que demuestra en Fenicia, ancestral veneración por este insecto como amuleto.

Los hallazgos de estas piezas en caliza, pasta silícea, marfil o piedras semipreciosas desde Cágliari, Tharros o Sássari (Cerdeña) a Les Andalouses o Rachgoun (Argelia) o Lixos o Tit (Marruecos) muestran lo extendido de estos objetos. También aparecen en su órbita de influencia, como son los escarabeos púnicos de la Necrópolis del Puig dés Molins en Ibiza (s. IV a. C.), el molde con Escarabajo de Ibiza (s. VI a. C.) o el Molde de palmitos, también de Ibiza (s. VI a. C.), y otros hallados en Andalucía, de marcada influencia egipcia.

Los escarabeos fenicios, mercadeados y producidos durante milenios, especialmente desde el s. VII a.C., acabarán sirviendo de un útil aliado en la datación de yacimientos y en el registro glíptico, siendo extremadamente importantes a la hora de interpretar sus creencias y su historia. Como ocurrió entre los escarabeos egipcios, la forma de tallado y los materiales utilizados no solo dan información de su origen, sino de su comercio y tráfico a zonas muy alejadas.

Inicialmente (finales s. VII a.C.) son mayoritariamente de estilo egipcio, hechos de piedras calizas, fayenza, pasta vítrea, etc., hacia finales del siglo V a.C. predomina la influencia griega y son mayoritariamente labrados en jaspe verde, ejemplos tenemos en los tallados en diaspro verde y corniola, característicos de Tharros (Cerdeña), y en la época de las Guerras Púnicas vuelve la pasta vítrea y la fayenza.

Estos escarabajos fueron tallados y realizados sobre todo tipo de materiales y generalmente de pequeños tamaños, desde los más humildes en caliza, alabastro, esteatita o feldespato, a veces esmaltados, a los más valiosos engarzados en pendientes, anillos o brazaletes en berilo, diaspro, serpentina, cuarzo, cristal de roca, ónix, jade, carnalita, obsidiana, hematita, ágata o lapislázuli, etc., y otras piedras opacas como mármol, basalto, diorita, granito, así como marfil, ámbar, madera o resinas; también aparecen manufacturados en pasta de vidrio y cerámica, en ocasiones toscos y sin detalles, mientras que en otros casos sugieren una precisa observación de modelos detallados o de ejemplares observados en la naturaleza.

Desde el inicial empleo y comercio con escarabeos egipcios, tallados en sus conocidos centros de producción (Naucratis o Menfis), poco a poco fueron aparentemente despojados de su ancestral vinculación divina egipcia, manteniendo solo su connotación mágica, y acabaron por ser de producción propia (Tharros), y aparecer en zonas más alejadas, como es el caso del bol con motivos egipcios, escarabajo central y esfinges aladas (s. VIII a.C.) hallado en el asirio Palacio de Ashurnasirpal II, en Nimrud, Norte de Irak, probablemente llevado allí como botín de guerra, u otros hallados en la ciudad cananea de Dor, de marcada influencia egipcia, siendo entomológico ejemplo de la influencia y expansión de creencias egipcias por el orbe mediterráneo (fenicios, cretenses, griegos, etruscos, romanos, etc.) y aún más allá (Persia), y en Iberia son frecuentes en el interior de urnas funerarias, como los hallados en la necrópolis de Ibiza o en el Cortijo de las Sombras (s. VII-VI a.C.) en Frigiliana, Málaga por citar algún ejemplo ibérico, y acabará siendo el elemento determinante, no solo de las tumbas fenicias, sino de las tumbas mediterráneas hasta el periodo romano.

Tras la caída de Fenicia en manos macedonias, un último reducto de esta milenaria tradición y culto al escarabajo se mantuvo en cierta forma vigente entre los griegos, existen bellos anillos tallados en oro en el Louvre (s. VII a.C.) procedentes de Chiusi que lo atestiguan, pero fue a través de Cartago, donde permaneció en auge, y han sido abundantemente hallados en enterramientos, y de ellos su culto pasó y permaneció en Cerdeña, escarabeos egipcios y púnicos han sido hallados en esta isla en yacimientos más recientes (500-300 a.C.) en Nora, Bithia o Sulci, donde se producían casi industrialmente, y desde Etruria eran transportados a Roma.

El culto al escarabajo no acabó con los Minoicos ni con la anexión Greco-Romana de Egipto, sino que se mantuvo durante el Periodo Ptolomeico, influido por los Coptos que mantuvieron esta influencia egipcia y la trasmitieron a griegos y romanos, aunque fueron los Fenicios, especialmente en su periodo Púnico-Cartaginés, quienes retomaron estas tradiciones, y concluída la hegemonía miceno-cretense del Mediterráneo Oriental, las expandieron a través de su comercio de tejidos, joyas, vidrio, pasta vidriada, cerámica o perfumes por el norte de África y sur-oeste europeo, siendo sus fábricas de una enorme calidad y su imagen extremadamente frecuente tanto en sellos como en orfebrería lo cual demuestra su veneración y su culto, o su asociación con la buena suerte o la virilidad, elementos que se extenderán y mantendrán por Creta, Persia, Macedonia, Cartago y Roma, donde se acostumbraba a llevarlos colgados como amuletos, así como en los enterramientos. También se mantuvieron como símbolo de la virilidad entre los soldados y como elementos de adorno y con la caída de Roma su culto prácticamente se perdió para siempre.

Fuente: LAS CREENCIAS Y EL ARTE DE LOS FENICIOS por Víctor J. Monserrat. Boletín de la Sociedad Entomológica Aragonesa (S.E.A.), nº 52 (30/6/2013): 347–371.

Los Archivos de Ebla (III)

ebla4

Las tablas de Ebla dán luz a un período oscuro de la historia del Antiguo Testamento. El descubrimiento mostró que hubo un reino previamente desconocido cuya capital era Ebla la cual floreció entre 2400 y 2250 a.C., como un “tercer mundo” entre los bien conocidos poderes de Egipto y Mesopotamia. A ese imperio pertenecieron ciudades tales como: Biblos, Asdod, Jaffa, Acco, Sidón, Beirut, Alalak, Meguido, Laquis, Damasco, Hazor, Gaza, Homs, y Hama, muchas de las cuales forman parte significante de la historia del Antiguo Testamento. La mención de Jerusalem (U-ru-sa-li-ma) ha provisto particular significado. (New Intemational Bible Dictionary of Archeology, p. 44 1).

Uno de los seis reyes de Ebla llevó el nombre de Ebrum en quien reconocemos el nombre bíblico Heber (Gn. l 0:2 l; l l : l 0-30), quien fue el antepasado abuelo de Abraham. Heber, el gran rey de Ebla, llevó a Ebla a su cenit de poder y bajo su gobierno.

Muchos nombres fueron cambiados por incluir el sufijo -ya (Yavé, Jehová). Críticos del A.T. han afirmado que Yavé (Jehová), en el pacto del Dios de Israel, no fue conocido por Israel hasta lo último en su historia. Los críticos sugieren que Moisés aprendió de Yavé en Madián o en el Sinaí, y que la aparición de ese divino nombre en las narraciones patriarcales es una última inserción o falsificación.

Terminaciones divinas se pusieron a nombres personales en Ebla, que demuestran concluyentemente que Yavé fue conocido por la gente al menos 2.250 a.C. Aunque los Eblaitas no le adoraron únicamente como Yavé, los israelitas sí lo adoraron, al menos Yavé fue conocido como el Dios de Ebla, durante el reino de Ebrum, muchos de los nombres personales cambiaron su -il (dios) con la terminación a -ya (Yavé) como:

Mi-ka-il llegó a ser Mi-ka-ya

Isra-il llegó a ser Is-ra-ya

En-na-il llegó a ser En-na-ya

Ha-ra-il llegó a ser Ha-na-ya

Algunos argumentan que el -ya es simplemente hipocorístico (una forma diminutiva como Johnny para John), pero no hay duda que -il es una terminación divina, lo que nos lleva aceptar -ya como el mismo. (Cf. Pettinato, BA, May 1976, p. 46).

En un artículo de la revista Reader’s Digest se concluyó que se produjo un cambio en la religión eblaita durante el reinado de Ebrum, y la gente comenzó a añadir prefijos a sus nombres con el fin de exaltar el nombre de Dios Todopoderoso.

La literatura sobre el A.T., que previamente ha considerado a muchas personalidades de los primeros doce capítulos de Génesis como simbólicos o mitológicos, es forzada a hacer una reevaluación. La revista TIME citó a David Noel Freedman sobre este señalado punto: “Pensamos siempre que los antepasados como Heber son simbólicos. Nadie alguna vez los ha considerado como históricos, hasta que estas tablas fueron encontradas.”

Ebrum, Rey de Ebla (2295-2267 a.C.), gobernó casi 30 años después de suceder a Arennum, con quien no le unían lazos de parentesco. Encaminó su política a la conversión de su imperio en una potencia capaz de enfrentarse a Mari y a Acad. Para un mayor control del reino no dudó en entregar la totalidad de los cargos de confianza y responsabilidad a miembros de su familia, como fue el caso de sus hijos Giri (elegido primer ministro) e Ibbi-Sipish.

Bajo Ebrum, quien parece Heber, el epónimo padre de los hebreos (Gn. 10:21), Ebla alcanza su gran esplendor. Los nombres de los siguientes reyes, en orden de reinado, han sido preservados:

lgris-Halam

Ar-Ennum

Ebrum

Ibbi-Sipis

Dubuju-Ada

Irkab-Damu

El parentesco de los primeros reyes no es muy claro, pero Ebrum y sus dos sucesores son respectivamente padre, hijo y nieto. Entre estos el más interesante, también por sus reminiscencias bíblicas, es Ebrum, de quien su nombre escrito es Eb-uru-um con dos posibles aplicaciones: Eb-ru-um, quien se parece a Heber, el padre de los Semitas de acuerdo a Gn. 10:21, es verdaderamente sorprendente; o Eb-ri-um, del cual inevitablemente sale llibri, “Hebreo”.

No es una casualidad que precisamente con Ebrum el estado de Ebla alcanzó su más grande esplendor, y fue durante su reinado que Acad pagó tributos a Ebla (escrito en las tablas).

El rey mantiene el título Sumerio “En”, equivalente Paleocananeo, de acuerdo al vocabulario Eblaite, a malik. La reina -malikum- mantiene una eminente posición en el estado jerárquico, ella está siempre mencionada junto con el rey. Los negocios internos y la administración eran llevados por la corona de la princesa, mientras el segundo nacido dirigió los negocios extranjeros. Los antiguos del reino (abbü) también ejercitaron considerables poderes políticos, entre ellos el manejo de la familia real.

Los reyes considerados de igual status en otros estados, también son llamados “En”, mientras los vasallos recibían el título Sumerio lugal, o más comúnmente di-ku, “jueces”. Ambos títulos muestran que la estructura del estado fue absolutamente diferente al de Mesopotamia.

Fuentes:Los textos de Ebla en “Los Archivos Reales de Tell Mardikh-Ebla” de Pettinato, Biblical Archeologists, May. 1976, LaSor y Maier).

http://cosmoecologos.blogspot.com.es/2016/10/heber-o-ibero-hijo-de-sala.html

http://www.proel.org/index.php?pagina=alfabetos/eblaita

http://www.bloganavazquez.com/2011/08/07/ebla-y-sus-misterios/

http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/el-fabuloso-archivo-de-tablillas-delos-reyes-de-ebla_8004